Posts etiquetados ‘sexo’

 

Encuentro absurdo enfrascarme en discusiones del lenguaje. Me resulta absurdo, vacío. Quienes interactúan en un proceso de comunicación deben de esforzarse para entender lo que su contraparte intenta expresar.

 

En el sexo es lo mismo. Quien penetra o es penetrado en el ámbito de su corporalidad erótica debe, si es que desea que el orgasmo resulte algo más explosivo que un burdo cosquilleo genital, de comprender el cuerpo del otrx mientras se interna en su propia fantasía. Es un ir y venir que va más allá del vaivén del falo, el dedo, la lengua, la vagina o el ano. Es un ir y venir entre el cuerpo real de quien se tiene enfrente y la imaginación de quienes hacen el sexo.

 

En lo personal me gusta siempre llamarle al acto erótico “hacer el amor” (con las frecuentes expresiones de incredulidad de quien no comprende el mensaje), sin detrimento de que, cuando mi fantasía lo encuentre necesario, le llame coger (curiosamente una expresión mucho más aceptada y menos vilipendiada). Sin ser un iluso, uso una expresión por romanticismo. Sin ser un simplista, uso la otra porque me gusta a veces desacralizar. Todo depende del rol que en mi mente, sin que tenga que explicarlo, esté desempeñando esa noche… o ese día.

 

Me gusta el sexo. Me gusta la erótica. Me gusta el amor. Me gusta dominar el cuadrante de los cuerpos… y a veces dejarme dominar, sólo por complacer.

 

Tiene, no obstante, si se quiere leer a manera de confesión, un tiempo inusitado que no expreso en mi mente ni en mi cuerpo la expresión: “¡Qué bueno estuvo!”. Para que el sexo sea excelso, se debe de estar en perfecta sintonía con las cadenas de la mente y del corazón. Y, bueno, como con todo humano, a veces la mente y el corazón se desfasan.

 

Vaya pues una serie de fotos complacientes para estas noches de frío…

 

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Tengo televisión pero no la veo prácticamente nunca. No me atrapó nunca, pues pronto me di cuenta de que frente a un televisor soy un receptáculo y nunca un colaborador. Confieso sin embargo, que todo domingo de septiembre a enero, veo el futbol americano sin parar. Por eso tengo Tv, aunque el resto del año permanezca apagada.

Cuando visito a un par de tías ancianas, no obstante, me encuentro con que la televisión está invariablemente prendida. Sólo en el canal 2 o el 13. En el que esté siendo transmitido el noticiero de la hora o la telenovela preferida. No pudiendo evitar escuchar los comentarios de los así llamados informadores, sus reportajes o los argumentos telenovelezcos, no pasan más de cinco minutos cada día para que comprenda el porqué este país padece un pueblo digno de epítetos que no verteré aquí para no generar controversias que distraigan de mi intención con este texto.

Constantemente se hace crítica a los falsos valores que promueven las telenovelas (son falsos porque su realización no se traduce en felicidad y sí en dolor para quienes los adquieran) y las mentiras y juicios que presentan los noticieros y programas de “análisis” como verdades inamovibles. Pero hay algo de lo que se habla poco o nada. La minuciosa tendencia de los noticieros televisivos de confundir lo público con lo privado. A través de esa confusión se difunde no sólo la mexicana cultura del chisme y la lapidación del sujeto personal por llevar a cabo acciones libres, y hasta comunes, en su círculo particular (como tener sexo en todas sus variantes, tomar alcohol, consumir drogas, etc.), sino que se logra diseñar un fino disfraz, que oculta lo verdaderamente trascendental para la vida pública, presentando lo privado como si fuera del interés de todos nosotros.

Ejemplificaré. Entre el medio día de ayer y la mañana de hoy, se participó al televidente de los siguientes eventos:

1) Un autobús volcado en camino a Guadalajara con 7 muertos (Se entrevistó a uno de los sobrevivientes que nos enteró, llorando comprensiblemente, del motivo de su viaje a la capital jaliciense: iba al funeral de una tía. Ahora ha muerto su madre y no sabe si su primo está vivo).

2) Un mercado se incendió en China.

3) Un autobús se volcó en Tailandia.

4) Un retrato hablado de quien, presuntamente, depositó el cuerpo descuartizado de una mujer en una estación de metro.

Lo anterior aderezado por los chistes, risas y comentarios vulgares de los presentadores.

De esos cuatro ejemplos, la única noticia es el retrato hablado, pues es lo único que tiene relevancia para la vida pública de los mexicanos. Que un autobús de pasajeros se vuelque no es noticia, es un hecho en vidas particulares (a menos que se difunda para que se sepa que habrá embotellamientos, cosa de lo que ni se habló, sobre todo porque su difusión fue varias horas después del accidente. Se enfatizó el dolor del joven. Cosa que sólo puede interesar a los morbosos -en sus intereses estéticos mezquinos particulares-). que un mercado se incendie en sí es noticia… en China, pues en México no tiene la menor importancia (aunque sí el efecto estético y emocional de ver las llamas; nuevamente, se apela a las sensaciones particulares). Que un autobús se vuelque en Tailandia tampoco es noticia, usted entiende el argumento.

La vida pública se oculta excepto cuando lo que se intenta es manipular la opinión de las masas. Se presentan temas que sí son de interés público exclusivamente desde una sola perspectiva, la de sus intereses particulares, negándole el micrófono a las partes interesadas que podrían contra-argumentar la postura difundida, excepto para vilipendiarlos e invitar al repudio popular. Las reformas estructurales (laboral, educativa, energética y política) han sido tratadas con escrupuloso filtro mental, ideológico guiado por intereses exclusivamente económicos. Más allá de la evidente controversia entre quienes son entendidos en el tema y las repercusiones en positivo o negativo que pudieran tener dichas reformas en la vida pública, los noticieros estarían obligados por llana consciencia ética a abordar la controversia desde una perspectiva de omisión de juicios. Sólo tendrían que ofrecer el micrófono a las partes en diálogo y ellos callar. Pero ya ven, hoy los comunicólogos son todólogos, desde mi perspectiva impresionantemente carentes de un bagaje teórico. Mas sus lagunas culturales e intelectuales no importan pues sólo fungen como voceros de los patrones, que por su parte también son tan sospechosos de carecer de cualquier otro tipo de inteligencia que no sea pragmática, como de un buena base académico-cultural.  Dudo que Azcárraga-Jean o Salinas-Pliego conozcan más libros que Peña-Nieto. Pero sí tienen más dinero qué él.

Abajo, unos ejemplos:

1) Un hombre se “confiesa” drogadicto y homosexual. ¿Por qué se tendría que confesar de algo común y normal? ¿Por qué nos interesaría nosotros saberlo -si no por morbosidad-? si es para apoyarlo ¿Por qué no nos dan el micrófono a todos para hacer catarsis públicas?

 

 

2) Loret de Mola recuerda los momentos divertidos que compartieron dos mujeres a quienes han despedido del noticiero, básicamente porque a una de ellas la filmaron teniendo sexo, precisamente, con Loret de Mola. ¡¡¿Eso qué chingados le tiene que interesar a la gente?!!

 

 

3) Se nos informa que personas que protestan han vuelto la ciudad de México “Desmadrópolis” lapidándolos inclementemente a base de puras ad hominems. ¿Por qué están en las calles? Ni lo mencionan.

 

 

Lo ejemplos podrían seguir ad infinitum. Pero confío en que la idea se entienda…

Un abrazo.

Podría escribir decenas, cientos de palabras que describieran la singular sensación que se tiene frente a la consciencia del erotismo que se vislumbra próximo. Escribir que es una especie de golpe substancial en las entrañas, una elevación clara de niveles de algún líquido por todos desconocido y que nos lleva a tener reacciones y pensamientos por todos conocidos, prácticas políticas (entre dos o más personas) o ensimismadas (uno con uno mismo) por todos realizadas.

Podría también decir que lo erótico es anhelo y ensueño. Que es consuelo de la soledad. Plasmar con las palabras adecuadas el asombro que causa a los observadores la imagen, sensible o fantasiosa, del genital e in extenso de la piel del ajeno que nos enseña lo que normalmente se esconde.

Podría hacer analogías que describieran la relación que hay entre el erotismo y el ejercicio de la libertad. Narrar la extraña sensación que se percibe del saberse visto en estado de desnudez por un ojo nuevo del sexo preferido. De la esperanza que conlleva esa sensación de terminar gratificando la carne con la expulsión y reciprocidad de humores internos. Podría hablar del peculiar aroma a sexo que envuelve el estudio, a veces el cuarto con cama, del artista y el sujeto plasmado en la obra… en la imaginación de ambos.

Podría también describir las preguntas que inundan la cabeza del modelo y del artista y que giran en torno a si se dará la oportunidad de saltar al abismo o si se deberá empujar a ese otro frente al uno.

Y, finalmente, podría describir como a veces las fantasías se realizan con los cuerpos sudorosos y voluptuosos en un generoso acto sexual, sofocante y delirante.

¿Pero para que hablar sobre todo eso, cuando una imagen erótica vale más que sus mil correspondientes palabras?

Galería erótica 2a. Parte…

 

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Suena en tu despertador la música que consideraste en su momento ayudaría a que te resultara menos tortuoso el despertar. Tu “otros cinco minutitos”, tan universal y sincrónico con los “otros cinco minutitos” de miles de personas que dan forma al sistema económico, son más una oración motivadora e ilusa que una posibilidad viable. Tienes que levantarte.

Te miras en el espejo después de unos segundos de esfuerzo para enfocar. Las bolsas que enmarcan tus ojos allí siguen como sus eternas compañeras y te preguntas esperanzado si tendrán que ver con las pocas horas de sueño más que con un envejecimiento que, a tu corta edad, no deberías de presentar. Te sientes poco atractivo y al tiempo que fastidio. Recuerdas tus pendientes y al compañero de trabajo por quien la pasas mal.

El camino de ida y vuelta al trabajo representan en sí mismos tortura y desagrado. Tu labor no refleja lo que un día, cuando solías pensar que alcanzarías metas, te deseaste. Te sientes casi agradecido de haber escuchado la voz de tus padres, de tus amigos, familiares, compañeros de escuela y pareja, hoy cónyuge, cuando te decían: “No estudies ______________. Te vas a morir de hambre“. Agradeces haberlos escuchado, pues si habiendo estudiado administración (contaduría, derecho, marketing, arquitectura, ingeniería, técnico mecánico, programador, secretaria bilingüe) la vida te resulta ya invivible, ¿cómo hubiera sido si aunadamente no hubieras tenido para comer, pagar la renta, la luz, el agua, el gas, la tarjeta? Gracias a sus buenos consejos no eres un hippie fracasado muriéndose de hambre, seguramente mariguano.

Por fin estás de regreso en tu casa. Anhelas la cama. Cenas abundantemente. Pan y chocolate. Café no, pues no duermes. Tus hijos y tu cónyuge requieren tu atención. ¿No se dan cuenta de que no tienes ganas de nada más que de descansar? No son considerados. ¿Sexo? Hace años que ni tú ni tu cónyuge se pueden ver los propios genitales. Qué ganas van a tener de ver el del otro, el mismo de siempre desde hace diez, quince años, si contamos los tiempos en los que aunque sólo se masturbaran mutuamente sí se veían el pene y la vagina el uno al otro. ¿Cómo sexo? Ni que tuvieran 20 años. A lo mejor el sábado. El domingo no, hay que llevar a los niños con la abuela, así podrás ver el futbol sin que te interrumpan. Algún día crecerán y en lugar de exigirte juego, disfrutarán contigo cantando el himno del América. ¿Sexo esta noche? Contigo no al menos. Además, mañana hay que despertar temprano para ir a trabajar…

Estás alienado. Estás enajendo.

 

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Diciembre de 2006…

Me sentía deprimido. En mi entender del mundo, buscaba a alguien, miembro del género femenino, que precisamente por mi franqueza, entendiera que yo era una persona más apreciable que otros hombres quienes se disfrazan de personas sexualmente fieles, sin importar que la naturaleza, mediante su poderosa testosterona, dijera lo contrario.

Buscaba amar y ser amado.

Pero no era sencillo y no ha sido sencillo hasta la fecha de hoy, más de 6 años después de la fecha del comienzo de mi narración. Excepto por los 28 meses que comenzaron un 19 de junio de 2010, tributando a Ronnie James Dio, y que terminaron justo un día de muertos, nada me ha sido sencillo en materia del amor.

¿POR QUÉ?

Respuesta:

He sido promiscuo en el pasado, pero eso no significa que te vaya a ser infiel“, es una terrible afirmación que sólo una persona tan autónoma como ingenua se atrevería, en esta espacio-temporalidad cristiana, a manifestarle a su pareja (mujer u hombre) en este continente de moralina católica, esperando ser apreciado por su franqueza.

Yo he sido ese ingenuo, quien libre de responsabilidades sexa con frecuencia, pero que con ellas, se mantiene en la línea, sólo para ser insultado por lo que no fue en su año, como si la fidelidad sexual se le debiera a la pareja desde antes de que llegara, como si el celibato católico tuviera ascendencia sobre nosotros los laicos y los ateos.

Pronto aprendí que al humano nada le importa sino la tranquilidad psicológica proveniente de la seguridad de su ego: En la contrucción de la pareja ideal, se filtran de las consideraciones de los sujetos la inteligencia, la disciplina, la bondad profunda, el apoyo, la claridad de metas y otras propiedades en favor de una pretendida, y comúnmente falsa, fidelidad sexual. Más tarde o más temprano, todos hemos penetrado/sido-penetrados por un genital ajeno al de nuestra pareja pública…

¡¡¡¿¿Yyyyy??’!!! Vistas las consecuencias de esta sentencia casi axiomática, el mentiroso concepto “Aunque soy pendejx, huevón/a, fe@, mierda y “me amo”, no se me para/me mojo con nadie salvo contigo, porque [ahorita] solo tú me prendes” mata en este infeliz mundo el “Aunque francamente, he cogido en mi pasado y representará un gran compromiso dejar de hacerlo, soy inteligente, trabajador, noble, atractivx y, tras reconocerte y aceptarte como eres, he decidido amarte“.

Todos esos pensamientos me atribulaban en diciembre de 2006, cuando celebré mi cumpleaños número 32. Una gran fiesta de cumpleaños, pública como kantiano que soy. La primera semana de diciembre, soy sagitario, repartí propaganda a todo quien pasara por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Con más de 200 asistentes, la fiesta fue un éxito. El casero me amenazó con correrme… a menos que lo invitara a mis próximas fiestas.

En 2007  y 2009 me enamoré, pero no amé, pues ese sentir me aniquilaba. El amor construye, bajo ninguna circunstancia mata.

En 2010, una chica que creyó en mí me dejó amarla, solo para quitarme el primero de noviembre de 2012 todo lo que me dio 2.5 años después tras un suceso que para mí no tenía relevancia. ¿Qué fue eso que habiéndome dado  me quitó? Su admiración, su amor, su lealtad y, lo más doloroso que cualquier otra cosa… la aceptación de mi cariño hacia ella. Confundió con la ayuda de mi desinterés, la libertad con la estupidez, sólo para después castigar mi libertad acusándola de estúpida. Sin embargo, y porque tomo mi parte de responsabilidad, no me exonero: conforme a la moralina convencional, bajo la cual me obligué confundidamente a regirme por temor a la soledad,  he pecado profundamente.

El humano comete errores. Los demonios, llenos de la envidia padecida frente al amor por los ángeles de Edgar Allan Poe, enfriaron el corazón de mi correspondiente Anabel Lee. Mi estupidez en colaboración con su falta de visión son complices en mi añoranza.

Hoy en día, deambulo…

Un abrazo,

El Luttzzzo…

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Piel

Publicado: 16 de febrero de 2012 en Osiris
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Piel que se estrecha y se contrae… que danza acalorada… piel que ama y que odia,  que se lame y se desolla.

 

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Sexo, bello sexo, brutal sexo, intenso sexo, nulo sexo, sexo gay, sexo hetero, sexo con mayores, con menores, con uno, con dos, con tres, sexo libre o sexo bondage…

Lo que todas estas maneras de traer la sexualidad humana a la realidad tienen en común es su subordinación a la imaginación en su faz fantástica: Cuando el cerebro nos traiciona, los genitales lo delatan. (más…)