Posts etiquetados ‘Lutz Alexander Keferstein’

Va la clase en la que analizamos 1984 y la posible aplicabilidad de su trama al avida política contemporánea.

La clase está dividida en dos partes. ¡Échenselas!

Comenten y difundan…

Aquí la segunda parte:

Anuncios

Va la conclusión del tema ¿Qué es epistemología?.

Este curso se imparte para los alumnos de Desarrollo Humano para la Sustentabilidad en la Univrsidad Autónoma de Querétaro, primer semestre.

Comenta. Me interesa tu opinión.

¡Filosofía para todos!

Un abrazo,

Lutz.

Va el resto de la clase. los, digamos, tomo 3 y tomo 4.

Filosofía para todos.

Tercera:

Cuarta y última:

¡Comenten!

I. El mundo como es no necesita pruebas de que lo es.

 

Amig@s míos con muy buenas intenciones de objetividad se me han acercado y me han preguntado que si cuento con pruebas y pelos y señales de que hubo intereses monopólicos en el boicot al Hell & Heaven. Obviamente yo no los tengo, como tampoco tengo pruebas objetivas de que el hombre haya llegado a la luna o de que Emiliano Zapata haya sido “bueno” y Hitler “malo” o de que haya ocurrido el big bang.

Las cosas son mucho más complicadas que “pruebas” por lo siguiente:

Suponer que una compañía tiene al interior intereses homogéneos y en la misma dirección, es negar la realidad. Que dentro de quienes tienen el 30% del mercado del negocio del espectáculo en este país hay personas que estaban a favor del Hell and Heaven y su realización es algo que me consta, porque así me lo han hecho saber amigxs trabajadores de la compañía. compañía cuyo nombre, por cierto, no he mencionado una sola vez. Ellxs me han comentado que dentro de la empresa había personas que estaban emocionadas y apoyaban la causa. Pero esas mismas voces me han dicho: “Nosotros no mandamos”. Ni siquiera los tres representantes -sólo representantes- de la compañía nunca mencionada pero siempre presente, quienes se reunieron con JC Guerrero y que buscaban darle su apoyo, fueron suficientes para convencer al principal accionista de la compañía, cuyo nombre también conocemos.

Dentro de una compañía hay gente que tiene proyectos y hay gente que bloquea esos proyectos. ¿O acaso no ocurre eso? ¿No pasa en Secretaría de cultura, en la Coca-cola, en el Tec de Monterrey, en la UNAM, en el Poli, en donde quiera que haya humanos? ¿No hay quienes dan puñaladas traperas, supuestos “amig@s” de toda la vida, para luego venir a mostrar solidaridad?

 

II. Situaciones “objetivas” de la vida cotidiana en el rock.

 

Tengo, sin embargo, otras situaciones objetivas: Cuando por ver a un grupo, máximo dos, a lo largo de tres horas me cobran lo mismo que por ver 80 bandas en dos días, puedo concluir que una de esas compañias representa mucha competencia para la otra que tiende a abusar. Todos nos quejamos de esos abusos, pero continuamos volviendo a sus conciertos pues parece ser la única opción para quienes estamos sedientos de rock en este país tan lleno de baladas.

Tengo otra situación objetiva: Cada vez que llevé mi carpeta a la compañía que todos conocemos, para que Dirty Woman, mi grupo, (www.facebook.com/dirtywomanmx @dirtywomanmx) abriera algún concierto, me recibieron buena onda, me dijeron: XXX toma la decisión (quien por cierto es mi cuate y es amigo en el FB) y NUNCA nos dieron chance de nada.

Al tiempo en que nos cierran las puertas a algunos quienes deciden, veo abrir toquines invariablemente al mismo grupo, también de amigos míos. Es un gran grupo, se los digo con honestidad. Son bien hechos. Pero uno de sus integrantes trabajaba para la compañía que organiza los conciertos. Además, no es, bajo ninguna circunstancia ni el mejor grupo ni el único grupo bueno en México. Cuando a los demás no se les da oportunidad de nada y a los mismos se les ponen las cosas en bandeja de plata, a eso yo le llamo acaparar la felicidad. En el mundo se le llama nepotismo.

 

III. El silencio de la esperanza falsa.

 

Todos los rockeros conocemos la situación arriba descrita y todos nos quejamos por debajo del agua, ¿pero por qué entonces nadie tiene los pantalones para decirlo públicamente? Porque están esperanzados a que les den chance algún día y sienten temor frente a un posible veto de los espectáculos del emporio. Eso es irrisorio: Hablemos o callemos NUNCA nos van a dar oportunidad. Si en 23 años de trayectoria con distintos proyectos no nos la han dado, no lo van a hacer jamás, pues no tienen la menor intención de hacerlo. Para tener la oportunidad se necesita ser hijo del inversionista, trabajador de la compañía o amigo muy cercano de los dos anteriores.

El único grupo que yo conozca que ha llegado a esos conciertos por sus propios méritos y arduo trabajo son los mejores intérpretes de rock pesado que hay en México, para mi gusto, en este momento: Maligno (@malignodoom). Esos compas son chambeadores, profesionales y éticos. Incluyen, abren espacios, jalan y participan.

 

 

IV. Te saludo con una mano, te apuñalo con la otra.

 

También objetivamente, pues lo viví, tengo el siguiente pasaje:

En el año 2011 llevé la carpeta de Dirty Woman al organizador del festival que hacen anualmente de “rock variado” desde hace 15 años. en ese festival, cabe señalar, le dan chance a UN grupo de metal por edición. Ese 2011 le dieron chance a una banda de nombre legendario, pero que tenía literalmente unos 15 años sin tocar -y desde entonces no han vuelto a hacerlo hasta donde yo sé- . Esta banda es de amig@s míos, pero también amigos de quien tomaba las decisiones en aquel entonces. Le llamé y le pregunté: “¿por qué no nos dieron chance?” Su respuesta fue: “porque no trajeron su carpeta a tiempo”, a pesar de que en palabras de quien me recibió la carpeta y con quien me entrevisté Dirty Woman había sido “la primera banda en llevar su material”, concluyó diciéndome: “pero yo no tomo la decisión” (aunque me dejó en claro que le desagradó que cantaramos en inglés). Yo hablé con “quien toma la decisión” EL MISMO DÍA que llevé la carpeta de Dirty Woman. ¿Cómo puede entonces decirme que nunca llevamos nada?

Otros empresarios no dejan tocar a mi banda, pues, se rumora: “les caigo -yo personalmente- mal”.

 

La semana pasada, hablando con un promotor que amablemente le dio chance a mi banda de participar en un evento importante (y del cual pronto hablaré), me preguntó con justo escepticismo antes de negociar la participación de Dirty Woman en su evento: “Un cuate de otra banda me dijo que tu grupo no estaba activo, ¿es cierto?”. FALSO, evidetemente. Como el “amigo” que lo dijo. Hoy, otro reportero que SIEMPRE nos ha apoyado me dijo: “XXXX grupos están diciendo que tu banda es de arribistas y les dicen a los promotres que no los jalen”.Esos mismos grupos me comentan: “Hay que jalarnos todos”.

Otro de mis amigos, de los mejores que he tenido en mi vida y que tiene poder de opinión en el mundo del rock, sencillamente hace como que no existe cualquier cosa, proyecto, evento, invitación que yo lleve a cabo con mi banda o de manera personal. Evita poner las rolas de mi banda aunque se las pidan. ¿Por qué? Porque soy competencia de él como figura (en su imaginación) y de su grupo (también en su imaginación). Aunque lo niegue. Yo me cago en las palabras, pero no en las acciones que las sustentan.

 

V. Bondad como fuerza de contrapeso.

 

No soy ingenuo y me entiendo como una buena persona, congruente con mis principios. Por eso les sigo hablando a todos, a pesar de que sé lo que hacen y dicen. Y, como no soy como ellos, los sigo jalando a los espacios que otras personas amablemente me abren. Yo comparto la felicidad con el mundo, pues no quiero que las cosas permanezcan como están. Quiero un mundo de felicidad universal.

Hay muchos intereses en todas partes, hay gente bien intencionada y mal intencionada en todas partes, pero la cuenta maestra del accionista que lucra mayoritariamente es al final una y la misma. Principio fundamental del capitalismo salvaje: Si quieres ganar, apuéstale a todos.

Así son las cosas en el mundo. Así son también las cosas en el rock.

Y yo ya estoy hasta la madre y por eso quiero que cambien. como no me puedo hacer responsable al 100% de los actos de los demás, pero sí de los míos, evito ser inmoral, evito ser hipócrita, evito ser excluyente y procuro ser amable y solidario.

Las personas de esta galería aquí abajo, siempre han sido chidas y solidarias, al menos conmigo, por lo que se los agradezco y honro mostrando sus rostros honestos y chingones.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Así de sencillo…

 

Encuentro absurdo enfrascarme en discusiones del lenguaje. Me resulta absurdo, vacío. Quienes interactúan en un proceso de comunicación deben de esforzarse para entender lo que su contraparte intenta expresar.

 

En el sexo es lo mismo. Quien penetra o es penetrado en el ámbito de su corporalidad erótica debe, si es que desea que el orgasmo resulte algo más explosivo que un burdo cosquilleo genital, de comprender el cuerpo del otrx mientras se interna en su propia fantasía. Es un ir y venir que va más allá del vaivén del falo, el dedo, la lengua, la vagina o el ano. Es un ir y venir entre el cuerpo real de quien se tiene enfrente y la imaginación de quienes hacen el sexo.

 

En lo personal me gusta siempre llamarle al acto erótico “hacer el amor” (con las frecuentes expresiones de incredulidad de quien no comprende el mensaje), sin detrimento de que, cuando mi fantasía lo encuentre necesario, le llame coger (curiosamente una expresión mucho más aceptada y menos vilipendiada). Sin ser un iluso, uso una expresión por romanticismo. Sin ser un simplista, uso la otra porque me gusta a veces desacralizar. Todo depende del rol que en mi mente, sin que tenga que explicarlo, esté desempeñando esa noche… o ese día.

 

Me gusta el sexo. Me gusta la erótica. Me gusta el amor. Me gusta dominar el cuadrante de los cuerpos… y a veces dejarme dominar, sólo por complacer.

 

Tiene, no obstante, si se quiere leer a manera de confesión, un tiempo inusitado que no expreso en mi mente ni en mi cuerpo la expresión: “¡Qué bueno estuvo!”. Para que el sexo sea excelso, se debe de estar en perfecta sintonía con las cadenas de la mente y del corazón. Y, bueno, como con todo humano, a veces la mente y el corazón se desfasan.

 

Vaya pues una serie de fotos complacientes para estas noches de frío…

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Tengo televisión pero no la veo prácticamente nunca. No me atrapó nunca, pues pronto me di cuenta de que frente a un televisor soy un receptáculo y nunca un colaborador. Confieso sin embargo, que todo domingo de septiembre a enero, veo el futbol americano sin parar. Por eso tengo Tv, aunque el resto del año permanezca apagada.

Cuando visito a un par de tías ancianas, no obstante, me encuentro con que la televisión está invariablemente prendida. Sólo en el canal 2 o el 13. En el que esté siendo transmitido el noticiero de la hora o la telenovela preferida. No pudiendo evitar escuchar los comentarios de los así llamados informadores, sus reportajes o los argumentos telenovelezcos, no pasan más de cinco minutos cada día para que comprenda el porqué este país padece un pueblo digno de epítetos que no verteré aquí para no generar controversias que distraigan de mi intención con este texto.

Constantemente se hace crítica a los falsos valores que promueven las telenovelas (son falsos porque su realización no se traduce en felicidad y sí en dolor para quienes los adquieran) y las mentiras y juicios que presentan los noticieros y programas de “análisis” como verdades inamovibles. Pero hay algo de lo que se habla poco o nada. La minuciosa tendencia de los noticieros televisivos de confundir lo público con lo privado. A través de esa confusión se difunde no sólo la mexicana cultura del chisme y la lapidación del sujeto personal por llevar a cabo acciones libres, y hasta comunes, en su círculo particular (como tener sexo en todas sus variantes, tomar alcohol, consumir drogas, etc.), sino que se logra diseñar un fino disfraz, que oculta lo verdaderamente trascendental para la vida pública, presentando lo privado como si fuera del interés de todos nosotros.

Ejemplificaré. Entre el medio día de ayer y la mañana de hoy, se participó al televidente de los siguientes eventos:

1) Un autobús volcado en camino a Guadalajara con 7 muertos (Se entrevistó a uno de los sobrevivientes que nos enteró, llorando comprensiblemente, del motivo de su viaje a la capital jaliciense: iba al funeral de una tía. Ahora ha muerto su madre y no sabe si su primo está vivo).

2) Un mercado se incendió en China.

3) Un autobús se volcó en Tailandia.

4) Un retrato hablado de quien, presuntamente, depositó el cuerpo descuartizado de una mujer en una estación de metro.

Lo anterior aderezado por los chistes, risas y comentarios vulgares de los presentadores.

De esos cuatro ejemplos, la única noticia es el retrato hablado, pues es lo único que tiene relevancia para la vida pública de los mexicanos. Que un autobús de pasajeros se vuelque no es noticia, es un hecho en vidas particulares (a menos que se difunda para que se sepa que habrá embotellamientos, cosa de lo que ni se habló, sobre todo porque su difusión fue varias horas después del accidente. Se enfatizó el dolor del joven. Cosa que sólo puede interesar a los morbosos -en sus intereses estéticos mezquinos particulares-). que un mercado se incendie en sí es noticia… en China, pues en México no tiene la menor importancia (aunque sí el efecto estético y emocional de ver las llamas; nuevamente, se apela a las sensaciones particulares). Que un autobús se vuelque en Tailandia tampoco es noticia, usted entiende el argumento.

La vida pública se oculta excepto cuando lo que se intenta es manipular la opinión de las masas. Se presentan temas que sí son de interés público exclusivamente desde una sola perspectiva, la de sus intereses particulares, negándole el micrófono a las partes interesadas que podrían contra-argumentar la postura difundida, excepto para vilipendiarlos e invitar al repudio popular. Las reformas estructurales (laboral, educativa, energética y política) han sido tratadas con escrupuloso filtro mental, ideológico guiado por intereses exclusivamente económicos. Más allá de la evidente controversia entre quienes son entendidos en el tema y las repercusiones en positivo o negativo que pudieran tener dichas reformas en la vida pública, los noticieros estarían obligados por llana consciencia ética a abordar la controversia desde una perspectiva de omisión de juicios. Sólo tendrían que ofrecer el micrófono a las partes en diálogo y ellos callar. Pero ya ven, hoy los comunicólogos son todólogos, desde mi perspectiva impresionantemente carentes de un bagaje teórico. Mas sus lagunas culturales e intelectuales no importan pues sólo fungen como voceros de los patrones, que por su parte también son tan sospechosos de carecer de cualquier otro tipo de inteligencia que no sea pragmática, como de un buena base académico-cultural.  Dudo que Azcárraga-Jean o Salinas-Pliego conozcan más libros que Peña-Nieto. Pero sí tienen más dinero qué él.

Abajo, unos ejemplos:

1) Un hombre se “confiesa” drogadicto y homosexual. ¿Por qué se tendría que confesar de algo común y normal? ¿Por qué nos interesaría nosotros saberlo -si no por morbosidad-? si es para apoyarlo ¿Por qué no nos dan el micrófono a todos para hacer catarsis públicas?

 

 

2) Loret de Mola recuerda los momentos divertidos que compartieron dos mujeres a quienes han despedido del noticiero, básicamente porque a una de ellas la filmaron teniendo sexo, precisamente, con Loret de Mola. ¡¡¿Eso qué chingados le tiene que interesar a la gente?!!

 

 

3) Se nos informa que personas que protestan han vuelto la ciudad de México “Desmadrópolis” lapidándolos inclementemente a base de puras ad hominems. ¿Por qué están en las calles? Ni lo mencionan.

 

 

Lo ejemplos podrían seguir ad infinitum. Pero confío en que la idea se entienda…

Un abrazo.