Archivos de la categoría ‘Ética’

I. El mundo como es no necesita pruebas de que lo es.

 

Amig@s míos con muy buenas intenciones de objetividad se me han acercado y me han preguntado que si cuento con pruebas y pelos y señales de que hubo intereses monopólicos en el boicot al Hell & Heaven. Obviamente yo no los tengo, como tampoco tengo pruebas objetivas de que el hombre haya llegado a la luna o de que Emiliano Zapata haya sido “bueno” y Hitler “malo” o de que haya ocurrido el big bang.

Las cosas son mucho más complicadas que “pruebas” por lo siguiente:

Suponer que una compañía tiene al interior intereses homogéneos y en la misma dirección, es negar la realidad. Que dentro de quienes tienen el 30% del mercado del negocio del espectáculo en este país hay personas que estaban a favor del Hell and Heaven y su realización es algo que me consta, porque así me lo han hecho saber amigxs trabajadores de la compañía. compañía cuyo nombre, por cierto, no he mencionado una sola vez. Ellxs me han comentado que dentro de la empresa había personas que estaban emocionadas y apoyaban la causa. Pero esas mismas voces me han dicho: “Nosotros no mandamos”. Ni siquiera los tres representantes -sólo representantes- de la compañía nunca mencionada pero siempre presente, quienes se reunieron con JC Guerrero y que buscaban darle su apoyo, fueron suficientes para convencer al principal accionista de la compañía, cuyo nombre también conocemos.

Dentro de una compañía hay gente que tiene proyectos y hay gente que bloquea esos proyectos. ¿O acaso no ocurre eso? ¿No pasa en Secretaría de cultura, en la Coca-cola, en el Tec de Monterrey, en la UNAM, en el Poli, en donde quiera que haya humanos? ¿No hay quienes dan puñaladas traperas, supuestos “amig@s” de toda la vida, para luego venir a mostrar solidaridad?

 

II. Situaciones “objetivas” de la vida cotidiana en el rock.

 

Tengo, sin embargo, otras situaciones objetivas: Cuando por ver a un grupo, máximo dos, a lo largo de tres horas me cobran lo mismo que por ver 80 bandas en dos días, puedo concluir que una de esas compañias representa mucha competencia para la otra que tiende a abusar. Todos nos quejamos de esos abusos, pero continuamos volviendo a sus conciertos pues parece ser la única opción para quienes estamos sedientos de rock en este país tan lleno de baladas.

Tengo otra situación objetiva: Cada vez que llevé mi carpeta a la compañía que todos conocemos, para que Dirty Woman, mi grupo, (www.facebook.com/dirtywomanmx @dirtywomanmx) abriera algún concierto, me recibieron buena onda, me dijeron: XXX toma la decisión (quien por cierto es mi cuate y es amigo en el FB) y NUNCA nos dieron chance de nada.

Al tiempo en que nos cierran las puertas a algunos quienes deciden, veo abrir toquines invariablemente al mismo grupo, también de amigos míos. Es un gran grupo, se los digo con honestidad. Son bien hechos. Pero uno de sus integrantes trabajaba para la compañía que organiza los conciertos. Además, no es, bajo ninguna circunstancia ni el mejor grupo ni el único grupo bueno en México. Cuando a los demás no se les da oportunidad de nada y a los mismos se les ponen las cosas en bandeja de plata, a eso yo le llamo acaparar la felicidad. En el mundo se le llama nepotismo.

 

III. El silencio de la esperanza falsa.

 

Todos los rockeros conocemos la situación arriba descrita y todos nos quejamos por debajo del agua, ¿pero por qué entonces nadie tiene los pantalones para decirlo públicamente? Porque están esperanzados a que les den chance algún día y sienten temor frente a un posible veto de los espectáculos del emporio. Eso es irrisorio: Hablemos o callemos NUNCA nos van a dar oportunidad. Si en 23 años de trayectoria con distintos proyectos no nos la han dado, no lo van a hacer jamás, pues no tienen la menor intención de hacerlo. Para tener la oportunidad se necesita ser hijo del inversionista, trabajador de la compañía o amigo muy cercano de los dos anteriores.

El único grupo que yo conozca que ha llegado a esos conciertos por sus propios méritos y arduo trabajo son los mejores intérpretes de rock pesado que hay en México, para mi gusto, en este momento: Maligno (@malignodoom). Esos compas son chambeadores, profesionales y éticos. Incluyen, abren espacios, jalan y participan.

 

 

IV. Te saludo con una mano, te apuñalo con la otra.

 

También objetivamente, pues lo viví, tengo el siguiente pasaje:

En el año 2011 llevé la carpeta de Dirty Woman al organizador del festival que hacen anualmente de “rock variado” desde hace 15 años. en ese festival, cabe señalar, le dan chance a UN grupo de metal por edición. Ese 2011 le dieron chance a una banda de nombre legendario, pero que tenía literalmente unos 15 años sin tocar -y desde entonces no han vuelto a hacerlo hasta donde yo sé- . Esta banda es de amig@s míos, pero también amigos de quien tomaba las decisiones en aquel entonces. Le llamé y le pregunté: “¿por qué no nos dieron chance?” Su respuesta fue: “porque no trajeron su carpeta a tiempo”, a pesar de que en palabras de quien me recibió la carpeta y con quien me entrevisté Dirty Woman había sido “la primera banda en llevar su material”, concluyó diciéndome: “pero yo no tomo la decisión” (aunque me dejó en claro que le desagradó que cantaramos en inglés). Yo hablé con “quien toma la decisión” EL MISMO DÍA que llevé la carpeta de Dirty Woman. ¿Cómo puede entonces decirme que nunca llevamos nada?

Otros empresarios no dejan tocar a mi banda, pues, se rumora: “les caigo -yo personalmente- mal”.

 

La semana pasada, hablando con un promotor que amablemente le dio chance a mi banda de participar en un evento importante (y del cual pronto hablaré), me preguntó con justo escepticismo antes de negociar la participación de Dirty Woman en su evento: “Un cuate de otra banda me dijo que tu grupo no estaba activo, ¿es cierto?”. FALSO, evidetemente. Como el “amigo” que lo dijo. Hoy, otro reportero que SIEMPRE nos ha apoyado me dijo: “XXXX grupos están diciendo que tu banda es de arribistas y les dicen a los promotres que no los jalen”.Esos mismos grupos me comentan: “Hay que jalarnos todos”.

Otro de mis amigos, de los mejores que he tenido en mi vida y que tiene poder de opinión en el mundo del rock, sencillamente hace como que no existe cualquier cosa, proyecto, evento, invitación que yo lleve a cabo con mi banda o de manera personal. Evita poner las rolas de mi banda aunque se las pidan. ¿Por qué? Porque soy competencia de él como figura (en su imaginación) y de su grupo (también en su imaginación). Aunque lo niegue. Yo me cago en las palabras, pero no en las acciones que las sustentan.

 

V. Bondad como fuerza de contrapeso.

 

No soy ingenuo y me entiendo como una buena persona, congruente con mis principios. Por eso les sigo hablando a todos, a pesar de que sé lo que hacen y dicen. Y, como no soy como ellos, los sigo jalando a los espacios que otras personas amablemente me abren. Yo comparto la felicidad con el mundo, pues no quiero que las cosas permanezcan como están. Quiero un mundo de felicidad universal.

Hay muchos intereses en todas partes, hay gente bien intencionada y mal intencionada en todas partes, pero la cuenta maestra del accionista que lucra mayoritariamente es al final una y la misma. Principio fundamental del capitalismo salvaje: Si quieres ganar, apuéstale a todos.

Así son las cosas en el mundo. Así son también las cosas en el rock.

Y yo ya estoy hasta la madre y por eso quiero que cambien. como no me puedo hacer responsable al 100% de los actos de los demás, pero sí de los míos, evito ser inmoral, evito ser hipócrita, evito ser excluyente y procuro ser amable y solidario.

Las personas de esta galería aquí abajo, siempre han sido chidas y solidarias, al menos conmigo, por lo que se los agradezco y honro mostrando sus rostros honestos y chingones.

 

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Así de sencillo…

Tengo televisión pero no la veo prácticamente nunca. No me atrapó nunca, pues pronto me di cuenta de que frente a un televisor soy un receptáculo y nunca un colaborador. Confieso sin embargo, que todo domingo de septiembre a enero, veo el futbol americano sin parar. Por eso tengo Tv, aunque el resto del año permanezca apagada.

Cuando visito a un par de tías ancianas, no obstante, me encuentro con que la televisión está invariablemente prendida. Sólo en el canal 2 o el 13. En el que esté siendo transmitido el noticiero de la hora o la telenovela preferida. No pudiendo evitar escuchar los comentarios de los así llamados informadores, sus reportajes o los argumentos telenovelezcos, no pasan más de cinco minutos cada día para que comprenda el porqué este país padece un pueblo digno de epítetos que no verteré aquí para no generar controversias que distraigan de mi intención con este texto.

Constantemente se hace crítica a los falsos valores que promueven las telenovelas (son falsos porque su realización no se traduce en felicidad y sí en dolor para quienes los adquieran) y las mentiras y juicios que presentan los noticieros y programas de “análisis” como verdades inamovibles. Pero hay algo de lo que se habla poco o nada. La minuciosa tendencia de los noticieros televisivos de confundir lo público con lo privado. A través de esa confusión se difunde no sólo la mexicana cultura del chisme y la lapidación del sujeto personal por llevar a cabo acciones libres, y hasta comunes, en su círculo particular (como tener sexo en todas sus variantes, tomar alcohol, consumir drogas, etc.), sino que se logra diseñar un fino disfraz, que oculta lo verdaderamente trascendental para la vida pública, presentando lo privado como si fuera del interés de todos nosotros.

Ejemplificaré. Entre el medio día de ayer y la mañana de hoy, se participó al televidente de los siguientes eventos:

1) Un autobús volcado en camino a Guadalajara con 7 muertos (Se entrevistó a uno de los sobrevivientes que nos enteró, llorando comprensiblemente, del motivo de su viaje a la capital jaliciense: iba al funeral de una tía. Ahora ha muerto su madre y no sabe si su primo está vivo).

2) Un mercado se incendió en China.

3) Un autobús se volcó en Tailandia.

4) Un retrato hablado de quien, presuntamente, depositó el cuerpo descuartizado de una mujer en una estación de metro.

Lo anterior aderezado por los chistes, risas y comentarios vulgares de los presentadores.

De esos cuatro ejemplos, la única noticia es el retrato hablado, pues es lo único que tiene relevancia para la vida pública de los mexicanos. Que un autobús de pasajeros se vuelque no es noticia, es un hecho en vidas particulares (a menos que se difunda para que se sepa que habrá embotellamientos, cosa de lo que ni se habló, sobre todo porque su difusión fue varias horas después del accidente. Se enfatizó el dolor del joven. Cosa que sólo puede interesar a los morbosos -en sus intereses estéticos mezquinos particulares-). que un mercado se incendie en sí es noticia… en China, pues en México no tiene la menor importancia (aunque sí el efecto estético y emocional de ver las llamas; nuevamente, se apela a las sensaciones particulares). Que un autobús se vuelque en Tailandia tampoco es noticia, usted entiende el argumento.

La vida pública se oculta excepto cuando lo que se intenta es manipular la opinión de las masas. Se presentan temas que sí son de interés público exclusivamente desde una sola perspectiva, la de sus intereses particulares, negándole el micrófono a las partes interesadas que podrían contra-argumentar la postura difundida, excepto para vilipendiarlos e invitar al repudio popular. Las reformas estructurales (laboral, educativa, energética y política) han sido tratadas con escrupuloso filtro mental, ideológico guiado por intereses exclusivamente económicos. Más allá de la evidente controversia entre quienes son entendidos en el tema y las repercusiones en positivo o negativo que pudieran tener dichas reformas en la vida pública, los noticieros estarían obligados por llana consciencia ética a abordar la controversia desde una perspectiva de omisión de juicios. Sólo tendrían que ofrecer el micrófono a las partes en diálogo y ellos callar. Pero ya ven, hoy los comunicólogos son todólogos, desde mi perspectiva impresionantemente carentes de un bagaje teórico. Mas sus lagunas culturales e intelectuales no importan pues sólo fungen como voceros de los patrones, que por su parte también son tan sospechosos de carecer de cualquier otro tipo de inteligencia que no sea pragmática, como de un buena base académico-cultural.  Dudo que Azcárraga-Jean o Salinas-Pliego conozcan más libros que Peña-Nieto. Pero sí tienen más dinero qué él.

Abajo, unos ejemplos:

1) Un hombre se “confiesa” drogadicto y homosexual. ¿Por qué se tendría que confesar de algo común y normal? ¿Por qué nos interesaría nosotros saberlo -si no por morbosidad-? si es para apoyarlo ¿Por qué no nos dan el micrófono a todos para hacer catarsis públicas?

 

 

2) Loret de Mola recuerda los momentos divertidos que compartieron dos mujeres a quienes han despedido del noticiero, básicamente porque a una de ellas la filmaron teniendo sexo, precisamente, con Loret de Mola. ¡¡¿Eso qué chingados le tiene que interesar a la gente?!!

 

 

3) Se nos informa que personas que protestan han vuelto la ciudad de México “Desmadrópolis” lapidándolos inclementemente a base de puras ad hominems. ¿Por qué están en las calles? Ni lo mencionan.

 

 

Lo ejemplos podrían seguir ad infinitum. Pero confío en que la idea se entienda…

Un abrazo.

Soy ateo por decisión.

Creo, sin embargo, como cualquier otra persona, en cosas que no me constan. No me consta la paz mundial. No me consta la justicia social. No me consta el amor de pareja ni universal. Todas esas cosas y más constituyen mi marco de fe. Supongo que eso me hace igual de ingenuo que quienes creen en Cristo, rey de reyes. En su caso y en mi caso, la política se encuentra claramente presente.

Dejé de celebrar la navidad a los diecisiete años. Decisión que contrastó con la ingenuidad que me embargó -y que probablemente me sigue caracterizando- , misma que se prueba con el hecho de que creí en Santa Claus hasta apróximadamente los 12 años. No creía en Dios, pero sí en Santa Claus. Háganme el favor.

Hoy en día no creo en Santa Claus ni en Dios, pero creo en que los humanos nos podemos amar en reciprócidad, dignidad y consciencia. Háganme el favor de nuevo. Sigo siendo el mismo niño.

La navidad, sin embargo, se acabó para mí cuando me di cuenta de que varios de mis familiares más cercanos estaban llenos de egoísmo en su corazón. Como buen ingenuo, creo que hay que ser congruente (mi rango de fe es más grande, parece, que el de cualquier fanático religioso). Mi núcleo familiar no lo era, así que me alejé para nunca volver.

Esta navidad es, no obstante, diferente a las últimas 3, que a su vez habían sido diferentes a las últimas 18. Las navidades que acontecieron del 2010 hasta el 2012 fueron genuinas en su estilo. Esas tres sí las celebré, en un marco completamente distinto cada una de ellas.

El 24 de diciembre de 2010 lo celebré en Tulum al lado de Fernanda Otegui. Era su primer viaje. Era (y es) la mujer que amo. Cuando llegamos a Tulum me dijo en un tono de voz que nunca olvidaré: ¡Qué bonito! Me sentí tan orgulloso de haberla acompañado en su primera experiencia de viaje y libertad. Cenamos comida italiana al lado del mar con vino y velas. Los claroscuros estimulaban mi vista. Fue la navidad perfecta, llena de amor.

El siguiente año lo recibimos en México, en su casa tras haber estado en Baja California. La actitud de Fernanda iba cambiando poco a poco. Como sea, toda su familia estaba presente y yo me sentía parte integral de ellos. Tras la fragmentación de mi familia mucho tiempo atrás, en 1992, la navidad tuvo de nuevo en 2011 una significación de unidad. La familia de Fernanda era mi familia. Sus papás, su abuela, su tía abuela, eran mi núcleo y me sentía pleno.

El año pasado todo cambió. Fernanda me dejó sin previo aviso el 2 de noviembre de 2012. No fue un evento grato en mi vida. Según decíamos, nos íbamos a casar. Habíamos planeado también ir a Estados Unidos, en automóvil, manejando  hasta Miami y de regreso. Fernanda tenía su visa ya, misma que yo no necesito por tener pasaporte alemán. A Fernanda le daba temor que no se la dieran. Se la dieron. Pero dio lo mismo. No la usó. Se perdió la visa infructuosamente, pues decidió, sin que yo pueda hasta la fecha comprender por qué, que habían otras cosas más importantes en su vida que lo que éramos nosotros. Ni modo. Lo respeto, pero no por ello no me dolió y me duele. Así  que tomé mis chivas y me fui a Berlín todo diciembre. A querer liberarme. Fue un gran viaje, pero no alcancé la meta propuesta, pues, mira, amigx lector, aquí sigo, un año después, evocando la partida de quien era mi mujer.

Esa navidad la pasé con Linda Treude y Sascha Freyberg. Dos grandes amigos de Berlín. Así que hubo amor en mi corazón.

Pero este año, a pesar de que hay vida llena de metas alcanzadas, no hay Fernanda Otegui. Y sí, ni modos, me duele. Nada hay que celebrar esta noche para mí.

No hay regalos esta navidad…

Para los metaleros King Diamond. Para los salseros Super Carro Show:

Suena en tu despertador la música que consideraste en su momento ayudaría a que te resultara menos tortuoso el despertar. Tu “otros cinco minutitos”, tan universal y sincrónico con los “otros cinco minutitos” de miles de personas que dan forma al sistema económico, son más una oración motivadora e ilusa que una posibilidad viable. Tienes que levantarte.

Te miras en el espejo después de unos segundos de esfuerzo para enfocar. Las bolsas que enmarcan tus ojos allí siguen como sus eternas compañeras y te preguntas esperanzado si tendrán que ver con las pocas horas de sueño más que con un envejecimiento que, a tu corta edad, no deberías de presentar. Te sientes poco atractivo y al tiempo que fastidio. Recuerdas tus pendientes y al compañero de trabajo por quien la pasas mal.

El camino de ida y vuelta al trabajo representan en sí mismos tortura y desagrado. Tu labor no refleja lo que un día, cuando solías pensar que alcanzarías metas, te deseaste. Te sientes casi agradecido de haber escuchado la voz de tus padres, de tus amigos, familiares, compañeros de escuela y pareja, hoy cónyuge, cuando te decían: “No estudies ______________. Te vas a morir de hambre“. Agradeces haberlos escuchado, pues si habiendo estudiado administración (contaduría, derecho, marketing, arquitectura, ingeniería, técnico mecánico, programador, secretaria bilingüe) la vida te resulta ya invivible, ¿cómo hubiera sido si aunadamente no hubieras tenido para comer, pagar la renta, la luz, el agua, el gas, la tarjeta? Gracias a sus buenos consejos no eres un hippie fracasado muriéndose de hambre, seguramente mariguano.

Por fin estás de regreso en tu casa. Anhelas la cama. Cenas abundantemente. Pan y chocolate. Café no, pues no duermes. Tus hijos y tu cónyuge requieren tu atención. ¿No se dan cuenta de que no tienes ganas de nada más que de descansar? No son considerados. ¿Sexo? Hace años que ni tú ni tu cónyuge se pueden ver los propios genitales. Qué ganas van a tener de ver el del otro, el mismo de siempre desde hace diez, quince años, si contamos los tiempos en los que aunque sólo se masturbaran mutuamente sí se veían el pene y la vagina el uno al otro. ¿Cómo sexo? Ni que tuvieran 20 años. A lo mejor el sábado. El domingo no, hay que llevar a los niños con la abuela, así podrás ver el futbol sin que te interrumpan. Algún día crecerán y en lugar de exigirte juego, disfrutarán contigo cantando el himno del América. ¿Sexo esta noche? Contigo no al menos. Además, mañana hay que despertar temprano para ir a trabajar…

Estás alienado. Estás enajendo.

 

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A continuación un fragmento de lo charlado hoy en la Universidad Autónoma de Querétaro con un buen número de alumnxs de Filosofía, Antropología, Gastronomía, Desarrollo Humano para la Sustentabilidad, Historia, Ciencias y algunas otras que probablemente hayan estado presentes, pero no me haya enterado.

Datos poco conocidos y por lo tanto razonamientos no tan frecuentemente encontrados.

Conclusión, por todos conocida: La insistencia en mantener las drogas ilegales no obedece sino a una lógica falaz e inmoralmente pragmática.

IV. Amigos o enemigos, el bisne es el bisne.

Doctors smoke it 
Nurses smoke it
Judges smoke it
Even the lawyers too 

Peter Tosh

El uso de las drogas es un asunto de decisión personal que sin duda se traduce en efectos determinados de carácter público, como cualquier otra decisión particular, pues los sujetos no somos seres aislados de la comunidad en la que co-existimos, tan grande o pequeña como ésta sea. Por ello es que el Estado en ciertas ocasiones actúa de manera bastante escrupulosa en cuanto a su intervención en lo privado y el uso de su capacidad de coerción.

Ejemplificando, el artículo 24° Constitucional dice que: “Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. El congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna.” Cuando el Estado ilegítimamente rebasa, ya sea por carencia de sagacidad –se le “cuatrapean los trapos”–, por incapacidad de comprensión de la aproximación que cada sujeto de manera privada tiene hacia la realidad, o por motivos de interés pragmático de quienes representan la autoridad estatal, la historia nos indica un escalamiento en las tensiones, que invariablemente ha traído la muerte de manera masiva. Siguiendo con el ejemplo y desde la perspectiva de dación de credibilidad que se le ha venido otorgando al Estado a lo largo de este texto, la Guerra de los Cristeros fue el resultado de las decisiones que un obstinado e intransigente Jefe de Estado tomó con la finalidad de liberar al pueblo de las garras del explotador clero. Estado que, tras 250 mil muertos e igual número de exiliados y desplazados, decidió consagrar el derecho subjetivo de cultos y creencias.

En paralelo, la política de negociación belicista con que se ha abordado el problema público del narcotráfico en México desde el 2006 con Calderón, y, aunque sin tanta publicidad, por lo que va del gobierno de Enrique Peña Nieto, ha dejado como resultado un similar número de muertos y desaparecidos. Cifra que no comprende de lógica alguna si se compara con los 600 mil consumidores consuetudinarios de drogas ilegales (.48%) de la población mexicana según cifras del CONADIC[1]. En otras palabras, para salvaguardar la salud de menos de la mitad de un punto porcentual de la población, se han sacrificado una cantidad de ciudadanos, no todos ellos inmiscuidos en el crimen organizado, pero sí todos, cabe recordar, seres humanos, igual a una tercera parte de esa cifra. Aunadamente, la más reciente Encuesta Nacional de Adicciones 2011, aporta que Consumidores ocasionales o que han probado alguna vez la marihuana en centros urbanos, como la Ciudad de México, la proporción sube significativamente hasta un espectacular 21.5% de la población.

¿No nos dice la lógica pragmática, claramente, que cuando uno de cada cuatro o cinco personas ha consumido un producto sin que se hayan vuelto drogadictos al tiempo que han continuado su existencia plenamente dentro del sistema de producción económica ni ha aumentado el número de muertes por causa de algún padecimiento directo a causa del consumo de estupefacientes, ese producto no tiene razón alguna para permanecer en la ilegalidad? En otras palabras, la política gubernamental contra el narcotráfico ha traído como consecuencia 80 mil muertes y 200 mil desaparecidos, mientras que en los últimos 5 mil años que se tienen registrados, esto es desde el tiempo de los sumerios, primera civilización de la humanidad, el uso de la cannabis no ha dejado un solo muerto, al tiempo que los desaparecidos por su consumo regresan a su casa, algo pachecos, a lo mucho a la mañana siguiente. Paralelamente, sólo en lo que va del sexenio, Enrique Peña Nieto ha invertido ya 1000 millones de dólares en materia de prevención del delito, entre otras cosas, para la creación de una Gendarmería Nacional[2].

Las cifras de muertos y desaparecidos, sin embargo, son tan o más altas en promedio diario que las del sexenio de Calderón, quien sólo de 2007 a 20011 invirtió 21.5 mil millones de dólares. En contraste, de los aproximadamente 143 mil millones de dólares que se calcula deja anualmente la venta exclusivamente de cocaína y heroína, sin contabilizar lo dejado por la más popular de las drogas ilícitas, la marihuana, al menos el 27% llega a los bolsillos de los cárteles mexicanos[3]. Aunadamente, contra los 10 mil elementos que conforman la Gendarmería Nacional de Enrique Peña Nieto, los cárteles de la droga han reclutado a 500 mil personas más interesadas en vivir 5 años como rey a 50 como wey. ¿Quién paga las cuentas? Como los políticos, empresarios y narcotraficantes, muchos de ellos las tres cosas, son expertos en que la voluntad de Dios se haga sobre los bueyes de sus respectivos compadres, Calderón y Peña nos hacen saber que a todos quienes formamos parte del pueblo mexicano nos están apadrinando nuestro chiquito. El pueblo paga con cuerpo, a través de sus muertos, y no por ello deja de pagar con el dinero del erario que es única y exclusivamente su dinero. Paga también el pueblo con crédito, o a contrario sensu con la falta de éste.  En 2008, la inversión extranjera directa, esa que tan importante es en el discurso que justifica los bajos salarios de los trabajadores, el out-sourcing, el aniquilamiento de las prestaciones, la desaparición de los subsidios y la liberación de precios,  alcanzó los $23.2 mil millones de dólares, aún dos mil millones de dólares menos que la inversión de Calderón en la guerra contra el narco, pero en 2009 cayó vertiginosamente a $11.4 mil millones de dólares. A partir de 2010 ha encontrado un aumento progresivo hasta los 19.43 millones de dólares en 2011, de los cuales el 44% se destinó a la manufactura, el 18% a la especulación financiera y el 8% a la minería, uno de los ejes centrales del plan Nacional de Desarrollo de Calderón, como sus destinos más significativos[4].

2 Crímenes violentos

Cabe señalar, que la bolsa y la minería tienen nexos directos con el narco. Mientras que la bolsa es el lugar preferido para el lavado de dinero masivo, las industrias mineras en su gran mayoría canadienses no dudan en contratar mercenarios y paramilitares para desplazar a las comunidades originarias de sus tierras ricas en metales, así llamados, preciosos. Al no tener sus propios grupos de presión, los empresarios mineros recurren al out-sourcing, donde el prestador del servicio es el único otro segmento armado de la población fuera del ejército y las policías: los cárteles del crimen organizado. Wirikuta es un claro ejemplo de ello.

2 Violencia política

Cualquiera con dos dedos de cabeza podría plantearse, conforme lo propone la asociación Legal Enforcement Against Prohibition (LEAP) –Policías en contra de la prohibición- cuál de los tres siguientes escenarios es más deseable: Ya que la gente no dejará de consumir drogas bajo ninguna circunstancia, los  38,610,millones de dólares que llegan anualmente a México (más todos aquellos generados por el consumo interno):

1)                   Pueden irse al erario público, si se legalizara la producción y venta, centralizándolas estatalmente.

2)                   Puede centralizarse la producción y concesionar la venta, permitiendo una democratización de las ganancias, dejando ganancia al pueblo por la venta de las substancias y las concesiones.

3)                   Puede venderse la concesión dejando la producción en manos de particulares, gravando fuertemente su producción, venta y consumo (como ya se hace en el caso del tabaco y el alcohol).

4)                   Puede mantenerse ilegal y dejar toda esa ganancia en manos del crimen organizado y sus secuaces con la derrama económica que proviene del pago de sueldos a campesinos, sicarios, sobornos a gobierno en sus tres poderes y en cada uno de sus niveles y lavado.

La lógica, habla por sí misma señalando las causas de su ilegalidad, tanto como las identidades de los interesados en que ésta situación no cambie.”

Así las cosas en este nuestro México, nomás…

Saludos,

Ellutzzzo…


[1] Fuente: Encuesta Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Drogas, Primera edición, 2012, Centro Nacional contra las Adicciones (CONADIC).

[2] Fuente: BBC Mundo, 18 de diciembre 2012.

[3] Fuente: Reporte Índigo, 19 de junio de 2012, artículo de Esteban Castro.

Antes de que la filosofía se volviera academicista, esto es, antes que quienes se erigen como los poseedores del conocimiento excluyeran de las academias filosóficas a las personas que se atreven a decir y escribir lo que piensan sin sentirse obligados a hablar de y pensar sobre lo que alguien más escribió con la finalidad de ver su obra publicada, su calificación obtenida y su título otorgado, los filósofos solían filosofar.

Los filósofos sobre los que los profesionales de la filosofía (¡Gulp!) estamos obligados a citar por los firmadores de constancias y títulos de licenciatura, doctorado y maestría no citaban a nadie. En otras palabras, como el pensamiento no tiene calidad si no cita, estamos obligados a citar a los que nunca citaron. La incongruencia salta a la vista.

Lao Tse, Buddah, Akhnatón, Platón, Sócrates, Pitágoras, Giordano Bruno, Spinoza se reirían de escuchar términos que mis oídos han escuchado recientemente como “nosotros, los profesionales de la filosofía (…)” y peor aún “es importante cuidar que en el congreso no sean admitidos estudiantes como ponentes” (¿Qué puede tener en la cabeza y el corazón una persona que entiende la vida de esa manera?).

Me encantaría saber cuándo Kant, Hegel, Marx y Nietzsche citaron a alguien.

¡No puedes compararte con los grandes!” gritan las voces de la élite académica…

Claro, sólo que los grandes, en su momento, fueron tan chicos como cualquiera de nosotros… pero con las gónadas necesarias para decir su pensar. La historia los recuerda a ellos y no a los organizadores de congresos (lo digo siendo yo mismo un organizador de mesas para congresos, un profesor y… un profesional de la filosofía… ¡GULP!).

Así, pues, a partir de hoy una serie de sentencias y opiniones filosóficas diversas, sobre la vida y su mundo, muy al estilo de los clásicos: afirmando lo que pienso reflexionadamente sin necesidad de usar aburrídas fórmulas como: “Conforme a XXXX en su opúsculo YYYY, la libertad se comprende como la ZZZZZZZZZZZZZZZZZZ……..

Van pues los aforismos (Sólo tres porque ya escribí de más como introducción)…

Sobre la Libertad.

1.-     Lo que te asusta es porque te gusta.

2.-     De todas las necesidades a satisfacerse y de todos los placeres del mundo no es ninguno tan elitista y tan difícil de obtener como la libertad de pensamiento.

3.-     Cuando se lleva a cabo una acción, sin importar lo simple o grandiosa que esta sea, que rebaza las fronteras de comprensión de la gente, esta última, en su necesidad de encontrar un motivo para todo dentro de su propia lógica, tiende en estos tiempos de culto al consumo a preguntar por los beneficios económicos que la acción realizada traerá como consecuencia.  El sistema ha conseguido que a las personas les sea muy difícil siquiera el considerar que pueden existir acciones cuyo placer radique justamente en el mero realizarlas, por lo que tienden a tasar los placeres, entre los que se cuentan los intelectuales, en medidas monetarias.

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Ya que se ha puesto en la mesa política nacional, en este año de elecciones, el tema del amor y la política, aprovecho para decirles en qué consiste exactamente una “República Amorosa”. El texto que verán y leerán a continuación quienes estén interesados es el resultado de las conversaciones, presentaciones y discusiones llevadas a cabo el fin de semana pasado en la Facultad de Economía de la UNAM dentro del marco del Congreso sobre la República Amorosa que tuvieron a bien organizar un grupo de profesores e intelectuales mexicanos. Tuve el honor de haber podido participar en un evento que encuentro relevante y punico en su estilo. Más de 100 ponentes, con miles de asistentes.

 

¿Qué es una República Amorosa? 

 

“1. Una república amorosa es una república incluyente y solidaria que busca que la honestidad y la justicia se conviertan en el fundamento y se establezcan en todos los niveles de vida en México, a partir de una concepción laica del Estado.

Una república amorosa aspira al bienestar, a la igualdad de oportunidades y a la dignificación de la vida de todos sus habitantes.

Para la república amorosa la educación humanística y científica es un valor supremo y promueve la necesidad de una democracia auténtica, un desarrollo pleno del individuo y de la colectividad.

Una republica amorosa enarbola una cultura de paz en la que el respeto a los derechos humanos constituyan la columna vertebral de la regeneración nacional.

 

2. La sociedad mexicana ha venido arrastrando un pasado racista, una mentalidad de tipo colonial, prepotencia de clase, corrupción e impunidad. Los pueblos indígenas son quienes más han padecido estas lacras. Mediante la transformación ética, de carácter social e institucional, debemos erradicar por completo estos males ancestrales que se han profundizado en los últimos años por el modelo neoliberal.

 

3. La implantación del neoliberalismo durante los últimos 30 años ha tenido como resultado la profundización de la desigualdad, la concentración del ingreso y el incremento de la pobreza.

Se requiere una estrategia que busque un equilibrio en la justa distribución de la riqueza.

 

4. La educación integral debe ser un derecho para todos los mexicanos y el motor de la transformación social y ética.

En la actualidad se ha puesto en marcha un modelo tecnocrático y productivista que promueve el individualismo competitivo y de mercado. Frente a ello debe oponerse un modelo humanista, inclusivo y que promueva en las personas una conciencia crítica y responsable del mundo, del entorno social y natural, en el presente y en el futuro próximo y mediato.

 

5. La vida democrática debe tener como uno de sus pilares el laicismo, orientación indispensable, sobre todo en un país culturalmente diverso como México. El laicismo debe proteger la libertad de creencia y de ejercicio confesional por igual, impidiendo el predominio de una confesión particular sobre el resto de la población. La ética republicana laica debe tener su origen en la diversidad social.

 

6. El modelo dominante está sustentado sobre una violencia estructural, que tiene múltiples expresiones: familiar, de género, laboral, ambiental, en la relación con los otros, en la economía, en la descomposición social y el crimen organizado, lo que genera un clima de odio y miedo que destruye el tejido de la sociedad y atenta contra la seguridad y la libertad de los mexicanos. Es violencia cuando millones padecen hambre; es violencia la insultante desigualdad social; es violencia cuando la corrupción es la forma de gobierno; es violencia cuando no se respeta el estado derecho y los jueces legalizan los abusos de los poderosos. Se requiere, entonces, desactivar las causas de esta violencia.

 

7. En nuestro país existe una profunda ruptura entre ética y política, que se manifiesta en diversos aspectos: en la ­corrupción gubernamental; en el divorcio de los partidos y agrupaciones políticas con los ciudadanos; en la subordinación de los políticos a los intereses del mercado y en la sustitución del mensaje político por los recursos de la mercadotecnia; en el alejamiento entre los gobernantes y gobernados; en el predominio del clientelismo y la compra de conciencias. Se debe fortalecer y articular todo un movimiento social para impedir la corrupción y exigir honestidad y rendición de cuentas en el ejercicio de los cargos públicos y en la vida política en general. La política debe recuperar su sentido ético de servicio a la comunidad y a favor del bien común. La democracia debe reconquistar su verdadera esencia: la participación directa y activa de los ciudadanos en las decisiones públicas.

 

8. Lo que se requiere es un cambio civilizatorio, una transformación ética de la vida cotidiana, de la economía, de la política, de las instituciones, de la sociedad, mediante la participación democrática y solidaria de los ciudadanos para lograr la regeneración de la vida nacional.

 

9. En medio de la crisis de inseguridad que padece nuestro país, apelar a la república amorosa es construir una vía hacia la paz. La violencia no se acaba con las armas sino con proyectos incluyentes y de justicia para todos. Una política del amor y la solidaridad es la mejor forma de acabar con el rencor y el resentimiento que produce la exclusión social y política de la mayoría de la población.

Hay que promover una educación y una cultura para la paz. Esto implica una revolución moral, el respeto a la vida, la práctica de la no violencia, una cultura democrática y del diálogo para arribar a consensos y dirimir las diferencias.

 

10. La república amorosa representa un llamado a salvar a México de los desastres y la destrucción que lo amenazan. Para ello hay que resignificar el sentido de la vida y de la ciudadanía, promoviendo el “buen vivir”, que implica la satisfacción plena de las necesidades materiales, sociales y culturales de las personas y de los pueblos; pero también una relación de respeto y cuidado de la sociedad con la naturaleza.

La propuesta de una republica amorosa no son sólo buenos deseos. Se trata de una revolución pacífica y ciudadana, de un proyecto social que responde a la necesidad de construir, democráticamente, un futuro posible.

 

Hagamos juntos esa república amorosa, justa, democrática, incluyente y solidaria”.

 

Eso, eso es una República Amrosa.

 

Un abrazo,

Lutz.