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I. El mundo como es no necesita pruebas de que lo es.

 

Amig@s míos con muy buenas intenciones de objetividad se me han acercado y me han preguntado que si cuento con pruebas y pelos y señales de que hubo intereses monopólicos en el boicot al Hell & Heaven. Obviamente yo no los tengo, como tampoco tengo pruebas objetivas de que el hombre haya llegado a la luna o de que Emiliano Zapata haya sido “bueno” y Hitler “malo” o de que haya ocurrido el big bang.

Las cosas son mucho más complicadas que “pruebas” por lo siguiente:

Suponer que una compañía tiene al interior intereses homogéneos y en la misma dirección, es negar la realidad. Que dentro de quienes tienen el 30% del mercado del negocio del espectáculo en este país hay personas que estaban a favor del Hell and Heaven y su realización es algo que me consta, porque así me lo han hecho saber amigxs trabajadores de la compañía. compañía cuyo nombre, por cierto, no he mencionado una sola vez. Ellxs me han comentado que dentro de la empresa había personas que estaban emocionadas y apoyaban la causa. Pero esas mismas voces me han dicho: “Nosotros no mandamos”. Ni siquiera los tres representantes -sólo representantes- de la compañía nunca mencionada pero siempre presente, quienes se reunieron con JC Guerrero y que buscaban darle su apoyo, fueron suficientes para convencer al principal accionista de la compañía, cuyo nombre también conocemos.

Dentro de una compañía hay gente que tiene proyectos y hay gente que bloquea esos proyectos. ¿O acaso no ocurre eso? ¿No pasa en Secretaría de cultura, en la Coca-cola, en el Tec de Monterrey, en la UNAM, en el Poli, en donde quiera que haya humanos? ¿No hay quienes dan puñaladas traperas, supuestos “amig@s” de toda la vida, para luego venir a mostrar solidaridad?

 

II. Situaciones “objetivas” de la vida cotidiana en el rock.

 

Tengo, sin embargo, otras situaciones objetivas: Cuando por ver a un grupo, máximo dos, a lo largo de tres horas me cobran lo mismo que por ver 80 bandas en dos días, puedo concluir que una de esas compañias representa mucha competencia para la otra que tiende a abusar. Todos nos quejamos de esos abusos, pero continuamos volviendo a sus conciertos pues parece ser la única opción para quienes estamos sedientos de rock en este país tan lleno de baladas.

Tengo otra situación objetiva: Cada vez que llevé mi carpeta a la compañía que todos conocemos, para que Dirty Woman, mi grupo, (www.facebook.com/dirtywomanmx @dirtywomanmx) abriera algún concierto, me recibieron buena onda, me dijeron: XXX toma la decisión (quien por cierto es mi cuate y es amigo en el FB) y NUNCA nos dieron chance de nada.

Al tiempo en que nos cierran las puertas a algunos quienes deciden, veo abrir toquines invariablemente al mismo grupo, también de amigos míos. Es un gran grupo, se los digo con honestidad. Son bien hechos. Pero uno de sus integrantes trabajaba para la compañía que organiza los conciertos. Además, no es, bajo ninguna circunstancia ni el mejor grupo ni el único grupo bueno en México. Cuando a los demás no se les da oportunidad de nada y a los mismos se les ponen las cosas en bandeja de plata, a eso yo le llamo acaparar la felicidad. En el mundo se le llama nepotismo.

 

III. El silencio de la esperanza falsa.

 

Todos los rockeros conocemos la situación arriba descrita y todos nos quejamos por debajo del agua, ¿pero por qué entonces nadie tiene los pantalones para decirlo públicamente? Porque están esperanzados a que les den chance algún día y sienten temor frente a un posible veto de los espectáculos del emporio. Eso es irrisorio: Hablemos o callemos NUNCA nos van a dar oportunidad. Si en 23 años de trayectoria con distintos proyectos no nos la han dado, no lo van a hacer jamás, pues no tienen la menor intención de hacerlo. Para tener la oportunidad se necesita ser hijo del inversionista, trabajador de la compañía o amigo muy cercano de los dos anteriores.

El único grupo que yo conozca que ha llegado a esos conciertos por sus propios méritos y arduo trabajo son los mejores intérpretes de rock pesado que hay en México, para mi gusto, en este momento: Maligno (@malignodoom). Esos compas son chambeadores, profesionales y éticos. Incluyen, abren espacios, jalan y participan.

 

 

IV. Te saludo con una mano, te apuñalo con la otra.

 

También objetivamente, pues lo viví, tengo el siguiente pasaje:

En el año 2011 llevé la carpeta de Dirty Woman al organizador del festival que hacen anualmente de “rock variado” desde hace 15 años. en ese festival, cabe señalar, le dan chance a UN grupo de metal por edición. Ese 2011 le dieron chance a una banda de nombre legendario, pero que tenía literalmente unos 15 años sin tocar -y desde entonces no han vuelto a hacerlo hasta donde yo sé- . Esta banda es de amig@s míos, pero también amigos de quien tomaba las decisiones en aquel entonces. Le llamé y le pregunté: “¿por qué no nos dieron chance?” Su respuesta fue: “porque no trajeron su carpeta a tiempo”, a pesar de que en palabras de quien me recibió la carpeta y con quien me entrevisté Dirty Woman había sido “la primera banda en llevar su material”, concluyó diciéndome: “pero yo no tomo la decisión” (aunque me dejó en claro que le desagradó que cantaramos en inglés). Yo hablé con “quien toma la decisión” EL MISMO DÍA que llevé la carpeta de Dirty Woman. ¿Cómo puede entonces decirme que nunca llevamos nada?

Otros empresarios no dejan tocar a mi banda, pues, se rumora: “les caigo -yo personalmente- mal”.

 

La semana pasada, hablando con un promotor que amablemente le dio chance a mi banda de participar en un evento importante (y del cual pronto hablaré), me preguntó con justo escepticismo antes de negociar la participación de Dirty Woman en su evento: “Un cuate de otra banda me dijo que tu grupo no estaba activo, ¿es cierto?”. FALSO, evidetemente. Como el “amigo” que lo dijo. Hoy, otro reportero que SIEMPRE nos ha apoyado me dijo: “XXXX grupos están diciendo que tu banda es de arribistas y les dicen a los promotres que no los jalen”.Esos mismos grupos me comentan: “Hay que jalarnos todos”.

Otro de mis amigos, de los mejores que he tenido en mi vida y que tiene poder de opinión en el mundo del rock, sencillamente hace como que no existe cualquier cosa, proyecto, evento, invitación que yo lleve a cabo con mi banda o de manera personal. Evita poner las rolas de mi banda aunque se las pidan. ¿Por qué? Porque soy competencia de él como figura (en su imaginación) y de su grupo (también en su imaginación). Aunque lo niegue. Yo me cago en las palabras, pero no en las acciones que las sustentan.

 

V. Bondad como fuerza de contrapeso.

 

No soy ingenuo y me entiendo como una buena persona, congruente con mis principios. Por eso les sigo hablando a todos, a pesar de que sé lo que hacen y dicen. Y, como no soy como ellos, los sigo jalando a los espacios que otras personas amablemente me abren. Yo comparto la felicidad con el mundo, pues no quiero que las cosas permanezcan como están. Quiero un mundo de felicidad universal.

Hay muchos intereses en todas partes, hay gente bien intencionada y mal intencionada en todas partes, pero la cuenta maestra del accionista que lucra mayoritariamente es al final una y la misma. Principio fundamental del capitalismo salvaje: Si quieres ganar, apuéstale a todos.

Así son las cosas en el mundo. Así son también las cosas en el rock.

Y yo ya estoy hasta la madre y por eso quiero que cambien. como no me puedo hacer responsable al 100% de los actos de los demás, pero sí de los míos, evito ser inmoral, evito ser hipócrita, evito ser excluyente y procuro ser amable y solidario.

Las personas de esta galería aquí abajo, siempre han sido chidas y solidarias, al menos conmigo, por lo que se los agradezco y honro mostrando sus rostros honestos y chingones.

 

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Así de sencillo…

 

Encuentro absurdo enfrascarme en discusiones del lenguaje. Me resulta absurdo, vacío. Quienes interactúan en un proceso de comunicación deben de esforzarse para entender lo que su contraparte intenta expresar.

 

En el sexo es lo mismo. Quien penetra o es penetrado en el ámbito de su corporalidad erótica debe, si es que desea que el orgasmo resulte algo más explosivo que un burdo cosquilleo genital, de comprender el cuerpo del otrx mientras se interna en su propia fantasía. Es un ir y venir que va más allá del vaivén del falo, el dedo, la lengua, la vagina o el ano. Es un ir y venir entre el cuerpo real de quien se tiene enfrente y la imaginación de quienes hacen el sexo.

 

En lo personal me gusta siempre llamarle al acto erótico “hacer el amor” (con las frecuentes expresiones de incredulidad de quien no comprende el mensaje), sin detrimento de que, cuando mi fantasía lo encuentre necesario, le llame coger (curiosamente una expresión mucho más aceptada y menos vilipendiada). Sin ser un iluso, uso una expresión por romanticismo. Sin ser un simplista, uso la otra porque me gusta a veces desacralizar. Todo depende del rol que en mi mente, sin que tenga que explicarlo, esté desempeñando esa noche… o ese día.

 

Me gusta el sexo. Me gusta la erótica. Me gusta el amor. Me gusta dominar el cuadrante de los cuerpos… y a veces dejarme dominar, sólo por complacer.

 

Tiene, no obstante, si se quiere leer a manera de confesión, un tiempo inusitado que no expreso en mi mente ni en mi cuerpo la expresión: “¡Qué bueno estuvo!”. Para que el sexo sea excelso, se debe de estar en perfecta sintonía con las cadenas de la mente y del corazón. Y, bueno, como con todo humano, a veces la mente y el corazón se desfasan.

 

Vaya pues una serie de fotos complacientes para estas noches de frío…

 

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IV. El ser natural

 

Despierto rodeado de agua y miro el reloj. Son cerca de la nueve. Checo que la cámara no se haya mojado y descubro que el gran libro de Isaac Assimov que he estado leyendo sí lo está. Empapado. “Ni pedo, así es”, me repito nuevamente como todo mexicano acostumbrado a la adversidad. Tras la empapada de anoche no me siento terregoso, así que decido no bañarme inmediatamente. Voy mejor al pueblo a buscar víveres, pues terminar pagando 20 euros por unas 3 cervezas y una sopa de tomate no es negocio para mí. Al final, resultaría que no me bañaría más allá del estilo vaquero en todo el fin de semana. El olor que expedía al final de mis partes nobles era el de un verdadero ser natural.

 

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V. Devastación de roca y metal

 

Llego de nuevo al campo del Metal Meeting y, para mis gustos no hay mucho qué elegir a esa hora: Brainstorm y Hacktivist. Los primeros me suenan menos computacionales, menos chicos de la nueva hola así que voy al escenario principal. Nada mal. Sus rostros presentan ya arrugas y la piel de sus brazos pliegues, garantía de que van a tocar cosas de mi interés aunque no los conociera previamente, pues su primer album fue de 1997, cuando Cynic, Atheist y el metal cruzado con el Jazz predominaba en mi gusto. No defraudan. Es power metal con punch y voces gruesas. No hablan de hadas sus canciones. Mucho menos de vampiros o de caballeros. Hablan de todo y de nada en particular. Me agradan. Si lo recuerdo, bajaré canciones de ellos en The Pyratebay. Si no lo recuerdo, no me daré de topes en la pared.

El siguiente bloque de grupos parece ser peor. Veo las fotos de la guía del festival y caigo en la cuenta que tengo que elegir entre After the Burial, con las camisas de cuadritos, los tenis sin calcetines y el gel que traza la rayita en el peinado, y Amaranthe con su metal a la The Gathering para morras y chavos que no conocieron a The Gathering. Me decido por los que me quedan de paso y me llevo una grata sorpresa como muchas que me fui llevando ese fin de semana. After the burial, independientemente de que su look no lo sugiera, es una bandota pesada, rápida con riffs que le meten cuarta velocidad al chaca-chaca-chaca del thrash convenional. Bastante más técnicos que las bandas clásicas de thrash, sin que eso sea necesariamente bueno para mi gusto, saben equilibrar lo pesado con lo virtuoso. El flaquito sin calcetines, con camisa y con gel resulta no cantar con sampler sino seca y llanamente gutural. “¡Ah, cabrón, pinches chamacos!”, pienso yo y corroboro que su público pertenece a puro adolescente. Siento mucha esperanza en el futuro del metal, pues a pesar de su corta edad, los chavos no se comportan sin actitud. Slamean con todo. Se dan en la madre con todo. Cantan sin parar. De estos sí me voy a acordar en mi próxima bahía a la piratería.

 

 

Lo que sigue es una banda muy curiosa: Rockstar. ¿Qué es eso, me pregunto? La respuesta: la banda con la que Tim “Ripper” Owens, ex-vocal de Judas Priest, va a participar en la asamblea del metal. ¿El resto de la banda? Kerri Kellig, de Alice Cooper y Slash’s Snakepit, James Kotak de Scorpions, Rudy Sarzo de Quiet Riot y Zig Zag Andreadis de (lo que queda de) Guns ‘n’ Roses. ¿Qué van a tocar? Bueno, pues precisamente Covers de las bandas donde alguna vez tocaron. Le ponen la nota divertida al festival. Rolas que todos nos sabemos, Hell bent for leather, Mr. Crowley, Neon Nights, It’s so easy, Schools out, Rainbow in the dark, Heaven and Hell. La pura buena onda.

 

 

¡Ahora sí… Tankard! Los alemanes cerveceros, los de las portadas cábulas. Por fin en este segundo día una banda que me entusiasmara ver por primera vez y ¡Oh, si habrá valido la pena la espera! Exhilarantes, simpáticos, tupa-tupa y chaca-chaca sin parar. Thrash clásico, de parches y tenis converse. El público es conocedor. Personas de todas las edades se van comprimiendo unas con otras hasta dejar repleto el Marquee 1. Comienzan su acto con Zombie Attack y es inevitable sentir el ritmo invitando a levantar el polvo. Polvo que, por cierto, no había, pues todos los escenarios y sus derredores tenían tarimas sobre la tierra (un buen consejo, aunque costoso, para el Hell & Heaven Fest). El ambiente es extraordinario. La gente baila, se arremolina, cabecea, salta, grita, aplaude, se divierte sin pausa alguna. Los dos Andreas, Frank y Olaf, cheleros como buenos alemanes comienzan a prenderse cada vez más. Se ponen eufóricos. Sonríen sin parar. Se realizan. “There is just one very strict rule in Tankard: Never drink beer before or during the show!!” Nos dice Andreas “Gerre” Geremia mientras abre una chela y se la zampa completa: “This is rules for fools!!!” termina gritando y respondemos en consecuencia con un slam digno de ser filmado. Sube al escenario a una chica junto a mi que las canta todas, la abraza la carga, le da las gracias, le pasa un micrófono se echan el coro juntos. Mi corazón agradece la sencillez y simpatía de Tankard. Cuando su set llega a su fin, Andreas se pone a llorar. La emoción y felicidad que se deben sentir cuando 10 mil personas gritan el nombre de tu banda, por tantos años desaparecida, hoy de nuevo viva, lo hace romper con la imagen del metalero duro que el mundo y nosotros mismos tenemos de lo que somos. Sus lágrimas me impactan mucho.

 

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Bullet for my Valentine, Steak number 8, Kaliban, Dunderbeist… este… mejor me voy a comprar playeras y a convivir con la gente. Está bien que haya para todos. ¡Lo celebro! Pero pues esto no es para mí.

 

 

La siguiente decisión relativamente difícil viene cuando UDO y Agnostic Front tocan al unisono. Pero a los hardcoreros los he visto ya en un par de ocasiones, el viejito alemán nunca antes, así que mi dilema sólo dura unos segundos y me voy al Marquee 1. Corroboro lo que he  pensado desde que me decanté por el rock sabrocito en detrimento de la brutalidad: si una rola tiene coros cantables va a pegar. Los coros de UDO son formidables, todos nos los sabemos, cantamos sin parar. Una de cada tres canciones tiene la palabra Metal (steel) en el título y todas en alguna parte de la letra: Steel hammer, Metal Machine, Metal heart (poca maaaaadre rola de sus tiempos en Accept). Además, Balls to the Wall (Ye-fucking-eah!!), 24/7. Puro hit, pues. como debe de ser. Toquen lo que nos gusta oir y cantar. Una hora de pura felicidad, viendo a un clásico de clásicos, más viiejito y panzón que nunca, pero con su característica voz intacta. UDO es todo un personaje, un ícono del metal. Me siento afortunado de haberlo podido ver.

 

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Lock up. ¿Qué’s eso? Bueno nomás uno de los múltiples proyectos de Shane Embury. Mientras lo veo tocar y escucho su brutal death y su brutal grind, me pongo a pensar que es Shane Embury el metalero a quien más veces he visto en más lugares diferentes del mundo y con quien más he convivido, sin que, claro, él se acuerde de mí en lo más mínimo. Me lo topé en el Chopo y nos fuimos a tomar chelas junto con Ivan Nieblas -El Patas-, el Morris, el Nene, el Samuray, Juan Brujo -sí, ese Juan Brujo-. Luego me lo topé en un Ozz-fest, en un Wacken, en Berlín, en Kreffeld, en Chicago sin que necesariamente estuviera tocando Napalm Death o Brujería, sino que va a los festivales también de espectador. Su Lock up… bueno, como todo lo que hace Embury, pesadote y de excelente calidad, anti-sistémico. ¿Cómo se llamaban sus rolas? Ve tú a saber. GGGGRREHEGQBQENETION!!! FNRRUBDARRRBEUNING!! y cosas así por el estilo.

Quiero ver la hora que es sólo para darme cuenta de que mi celular, que todavía ni acabo de pagar, se me cayó en medio del toquín de UDO. Maldigo mi pinche suerte y me cae encima el sentimiento de culpa por andar en la pendeja. En realidad es el cansancio casi no he dormido (en promedio tres horas diarias) desde hace una semana exacta más el jet lag, más las caminatas, más el slam, más la lluvia, más el ruido. Pero saber eso no mina ni mi culpa ni me recupera del madrazo financiero que será pagar algo que perdí y además tener que reponerlo. Me lleva…

 

 

El momento pinacular del día. Down. Llego tempranito para estar hasta adelante y al centro. Una super morra, chaparrita, con un escotazo, bella del rostro me dice: “Dame chance de pasarme adelante de ti para ver. Son mi grupo favorito y los otros dos hombres a tu lado me mandaron al diablo.” Evidentemente le di chance. Se las supo todas, la morra. No mentía. Antes de comenzar, me dice: “Phil Anselmo es el best frontman ever“. Pienso: “Seeeee, groupie, cómo no“. Salen a escena. Pepper Keenan, Phil Anselmo, Jimmy Bower, Kirk Windset y Pratick Bruders. El local está a reventar y yo medio pacheco, bastante pacheco, gracias a la generosidad de un chico filipino. En Bélgica, el consumo, como en México, recuérdenlo todos, es legal. Anselmo dice simplemente con su voz grave: “We are down, we smoke dope, we play heavy, we don’t fool around, we don’t pretend. We’re gonna have a hell of a show. I want you to sing. I want you to mosh. I wanto you to bang your head you mother fuckers!!”. Comienzan los guitarrazos de Keenan. Anselmo se  mueve, canta, baila con toda su corporalidad. Se golpea la cabeza con el micrófono, para la trompa, nada de “Ey, ey, ey!”, el mueve las manos y el público actúa en consecuencia. Me es evidente que la chica del escote sabía de lo que hablaba. Habiendo visto a Dio, a Ozzy, a Dickinson debo reconocer con admiración, que Anselmo no necesita nada más que estar para prender. Impresionante. Estas tocaron, setlist completo, lo merecen. Fueron la mejor banda de ese fin de semana y por mucho. Down está en la cima de la montaña, los demás a medio camino, en las faldas o en el valle. Eyes of the south, Witchripper, Lifer, Lysergik Funeral Procession, Temptation’s Wings, Pillars of eternity, Losing all. “Ok, no shit who smokes grass here?” El público levanta la mano sin excepción. HAIL THE LEAF., Stone the crow, Bury me in smoke (¡la mejor, la mejor!). Se me va la hora como agua. Quedo anonadado de ver una presentación como esa. Densa. Dura. Stoner del sur en su máxima expresión. Stoner redneck, confederado, del mejor que hay. Anselmo cierra: “Yo no me ando con mamadas de shows prefabricados. Yo no digo “XXXX son el mejor público del mundo esperando no haberme equivocado de ciudad. If you suck, I say you suck. Pero Graspop, belgas, este es uno de los mejores shows que hemos vivido”. Le creo sin duda. Qué actitud de la gente y por consiguiente de las bandas.

 

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Todavía con la sensación de admiración, voy a ver a Saxon y en el camino me encuentro a Araceli, la famosa Ara Metal Girl y su marido, ambos compas del Chopo desde hace décadas. Charlamos. Ellos verán a Absu y yo a los legendarios hard rockeros. La verdad es que, con todo y todo, tras haber visto a Down, a partir de ese momento todo me iba a saber a menos.Faltaban muchas buenas bandas cuyo show disfruté, pero Down juega en otras ligas. Así que le puse poca atención a Saxon para disfrutar el regusto de los sureños.

Slipknot como teloneros. Muy buenos, muy pesados, muy espectaculares, payasitos del mal, sicóticos en su look, pero entre el frío brutal que nos apabullaba ya a media noche y el recuerdo de Down, me parecieron simples, simples…

 

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Queda un día y ya estoy exhausto. Voy a mi lugar del campamento, no llovió, así que todo seco. Me hago una torta con una rebanada de queso y nada más. Tomo jugo de uva. Es lo único que ingerí en el día (y chelas). Me duermo de un excelente humor, esperando el domingo…

 

 

 

I. Intro…

I’m really bored by the typical rock concerts reviews. I’m bored of reading the same formulas over and over. They are cold. They are the result of he who lets himself be defeated by standard styles and formats.

If the subjective experience is not to be communicated, if the life experience had as a spectator is not going to be expressed, if a concert lived is not going to be intensified, if a text, never minding what it talks about, does not transmit a part of he who writes it, it is not worth of being written, let alone be read.

The text that follows is not about that which happened in the Belgian community of Graspop, since more than 135 thousand things occurred, because more than 135 thousand persons concurred there among the bands that played, their friends and staff, just as among the people that sold food and metal merchandise. Each one of us lived her/his own Graspop. The text that follows is what I lived, saw and listened and I’m writing it for you. If what you want is to be objectively and briefly informed about the bands and the songs they played, randomly criticizing one or two things while rooting for some others; if what you want is a cold summary of rock events, don’t read this post… Because it is written with love, not with a pragmatic interest.

 

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II. Day one: Something huge out of something small.

Graspop is a very small town in Belgium surrounded by three or four other which are even smaller. In the midst of them there is a European coniferous forest, dense and dark. After a journey of a couple of hours by train, included in the price of the ticket for the Metal Meeting, I arrive by bus –also free- to the place of the event. As soon as you are in Belgian territory coming from abroad roundtrip transportation is for free as long as you have your ticket to the show. It is a gray day. I think about how stupid I was while forgetting that summer in Europe means not summer in Mexico. I have nothing really warm to wear but a flimsy camping tent made in China that would soon be defeated by the rain that filtered itself into its inner space later that night while Twisted Sister was playing.

 

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I lead my steps to the camping place. Due to my arrival the very same day in which the festival would begin, at close to 4 pm, I find out that the place is simply full. I look for a chink where that which will give me shelter –I thought so, at least at that moment- the next three nights. I build it the way I can, because I am too excited to get to which ever stage out of the four to choose. I don’t want to miss another minute. I already had lost Grim Reaper and Helloween due to my delay. I have to see Coal Chamber. I think to myself: “No problem, worse things have happened”. I am not a fan. Yet, I am very surprised by their level of execution, the excitement felt by the band’s members and the absolute beauty of their female bassist. The most attractive metal-head woman I have seen over a stage.

 

 

Entombed on the smaller stage of the festival, on the Metal Dome. For whatever reason, since 1998 when they gave an extraordinary show at the Ozz-fest, the occasions in which I have seen Entombed live, even if they are one of my favorite bands in studio and for me one of the most rocking ones, their live gigs always leave  me with a taste of “they missed something…”. The songs never sound like in their albums, they played them at least one tone lower, probably two, and thay don’t impact me like they do when their music comes out of my earphones.

 

 

Papa Roach? I pass, thanks. Korpiklaani (?????), Asking Alexandria, All that remains? I pass again, thanks. However, I will never, never, pass on Prong!! I’m sorry I’m an old schooler. New, Black and that kind of Thrash that doesn’t sound like Toopa-toopa-toopa don’t move my inner feelings. Prong put 7 thousand souls to dance at what they called Marquee 2. Absolutely groovy, rhythmical,  juicy. People mosh and slam while others dance at the beat of the disco-thrash. Prong was so advanced for their times 25 years ago, but now they are a classic group that knew how to see beyond its times. Snao your fingers, snap your neck! Poser of the damager, Revenge, best served cold. Songs that I thought I would never listen live. Prong had been vanished for a long while. Not even in dreams had they played in Mexico in my teenage years. Maybe now that they are back. What about Prong at the Hell & Heaven Fest in Guadalajara?!

 

 

I don’t like Korn, yet I feel compelled to see them play. Come what may, I’m already there. The vocalist does not use eye make-up anymore. Another good surprise at Graspop. Soulfly or Kreator? The answer comes in less than a second_ Let’s go see the Germans. I grew up listening to them. After Rigor Mortis and Testament, Kreator was the third group of Thrash Metal I knew. From then to now, many raindrops have fallen to the ground. Their set-list includes too many new songs and not too all the classics. Not a single song from the Extreme Agression or the Renewal albums. Yet, they play Flag of hate, Endless pain, Pleasure to kill, Tormentor. 15 thousand bodies sing and beat each other. The wall of death (activity officially forbidden by the Festival organizers to meet the security rules of the county, yet fomented by the bands and de facto by the organizers –they showed the videos of the endless mosh, crowd surfing and different walls of death on the gigantic screens next to the main stage-) was brutal. If I it wasn’t due to the fact that I know that we metal-heads are a community, an identity, and everything is just friendly violent fun, if I was a member of a parental watch society, of a right winged conservative party and I saw what happened with Kreator, I would be terrified. The violence with which half of the people crashed against the other half of the public, totally out of their minds, in ecstasy as Civilization Collapse came out of the PA, reminded me more of the battles of the European Barbarians in pre-Christian times than of a rock concert. The image I’m describing is actually indescribable. It was plain brutality at the rhythm of thrash metal.

 

 

Twisted Sister. It rains. They play hard. The cold stings. Dee Snider swears against Mother Nature: You cunting whore!!! We’re not gonna take it. The kids are back. The members of the band are really human. They talk to the audience really pissed because nobody can have as much fun under the rain as if the weather were more amicable. A short-haired no-make-up and 45 pound (20 kilos) heavier Jay Jay French confesses that he answers the mails he gets and that he made a friend in Belgium. Jay Jay invites the dude and his girlfriend to the stage. The dude asks the girl to marry him in front of over a hundred thousand metal-heads who, since they  also have a heart, cheer and whistle totally moved. The girl starts to cry and accepts. I hope they never divorce and that they love each other as much as they did that night. We all wanna rock…

 

I. Intro…

Me dan hueva las reseñas típicas de conciertos de rock. Me da hueva leer siempre las mismas fórmulas. Son frías. Son el resultado de quien se deja vencer por los formatos y estilos.

Si no se va a hablar de la experiencia subjetiva, de la vivencia que se tuvo como espectador, si no se intensifica, buscando transmitirle al lector la emoción sentida, si un texto, hable de lo que hable, no transmite con él una parte de quien lo escribe, no merece ser escrito, mucho menos leído.

Lo que sigue no es lo que ocurrió en la comunidad belga de Graspop, pues ocurrieron más de 135 mil cosas en tanto que concurrimos 135 mil personas más los miembros de los grupos y sus asistentes y quienes vendían en los puestos de comida y artículos metaleros. Cada quién vivió un Graspop suyo. Lo que sigue es lo que vivió este quien escribe, lo que sintió, lo que vio y escuchó, y lo escribe para ti. Si lo que quieres es que en 30 líneas te informe objetiva y escuetamente el nombre de las bandas y las rolas que tocaron, quejándome de una u otra cosa y alabando algunas otras; si lo que quieres es un resumen frío de rock, no leas esta entrada… Pues está escrita con amor, no con interés pragmático.

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II. Día uno: De lo pequeño, algo enorme.

Graspop es un pueblo en Bélgica pequeñito, rodeado por tres o cuatro aún más pequeños. En el centro de todos ellos un bosque europeo de coníferas cerrado y obscuro. Tras un trayecto de un par de horas en tren, incluido en el costo del boleto del Metal Meeting, llego en un autobús también gratuito al centro del evento. Tocando la frontera de Bélgica con cualquier país, para los portadores de un boleto del Festival de Graspop, el transporte es gratuito de ida y regreso al lugar de origen. Es un día gris. Pienso en lo imbécil que fui al olvidar que el verano en Europa no significa lo mismo que en México. No llevo nada que me tape en realidad salvo una endeble casa de campaña hecha en china que sería vencida por las filtraciones de la lluvia que caería en la noche mientras tocaba Twisted Sister.

Me dirijo hasta el lugar de campamento. Al haber llegado el día del inicio del festival, cerca de las 4 de la tarde me encuentro con que está repleto y busco un resquicio donde quepa lo que me dará cobijo -eso creo en ese momento- las siguientes 3 noches. La malpongo por la excitación que siento por llegar frente a cualquiera de los cuatro escenarios. No quiero perderme un minuto más. Ya había perdido lo suficiente al no ver a Grim Reaper ni Helloween. Me toca ver a Coal Chamber. Me digo: “Ni pedo, ya qué”. No soy fan. Pero me sorprende su ejecución, la prendidez de sus miembros y la absoluta belleza de su bajista femenina. La mujer metalera más atractiva que he visto en escena.

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Entombed en el escenario más pequeño, el llamado Metal Dome. Por algún motivo, desde 1998 cuando tuvieron una presentación extraordinaria en el Ozz-fest, las veces que he visto a Entombed en vivo, a pesar de ser una de las mejores bandas, de las más rockers, en estudio, siempre han dejado algo qué desear. Las rolas nunca se parecen a las de los discos, las tocan al menos un tono más abajo, probablemente dos y terminan no impactándome como cuando su música sale de mis audífonos.

Paso de Papa Roach, de Korpiklaani (¿¿¿???), de Asking Alexandria, de All that remains, pero nunca, nunca de Prong. Lo siento, soy rucker ya. El new, el black y el thrash que no suena a tupa-tupa no mueve mis fibras. Prong pone a bailar unas 7 mil almas en el llamado Marquee 2. Absolutamente movido, rítmico, sabrocito. La gente hace mosh y slam, al tiempo que muchos otros bailan al son de los disco-beats tan adelantados para su tiempo hace unos 25 años de ese clásico grupo de vanguardia. Snap your fingers, snap your neck! Power of the damagerRevenge, best served cold. Canciones que pensé que nunca escucharía. Prong había estado desaparecido diez años. Ni soñar que algún día fueran a México. Tal vez ahora que han vuelto. ¡¿Qué tal Prong en el Hell and Heaven?!

 

 

Korn… no me gusta, pero me siento compelido a verlos. Total, ya estoy allí. El vocalista ya no usa rimmel, otra grata sorpresa del Graspop. ¿Soulfly o Kreator? La respuesta llega en menos de un segundo: Vámonos mejor a ver a los alemanes. Crecí con ellos. Tras Rigor Mortis y Testament, fueron el tercer grupo de thrash que escuché en mi vida. De allí pa’l real. Su set incluye muchas rolas nuevas y pocas clasicas. Del Extreme agression y el Renewal, ni una. Pero a cambio Flag of hate, Endless pain, Pleasure to kill, Tormentor. 15 mil almas cantan y madrean sus cuerpos. El wall of death (prohibido por el festival para cumplir con las disposiciones de seguridad del municipio, pero fomentado por las bandas y de facto por los organizadores -quienes al otro día mostraban las escenas de absolutamente interminable mosh, crowd surfing y walls of death en las pantallas gigantes-) fue brutal. Si no fuera porque sé que los metaleros somos una identidad y que todo es friendly violent fun, si fuera un miembro de sociedad de padre de familia, un panista conservador y viera eso, sentiría pavor. La violencia con la que chocó la mitad del público plenamente fuera de sí con la otra mitad también en éxtasis con Civilization collapse, recordaba más las batallas de los bárbaros pre-cristianismo en Europa que un concierto de rock. La imagen que describo en realidad es inenarrable. Fue una brutalidad al ritmo del metal del azote.

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Twisted Sister. Llueve. Se esfuerzan mucho. El frío cala. Dee Snider le mienta la madre a la madre naturaleza porque llueve sin parar. We’re not gonna take it. The kids are back. Los weyes son verdaderamente humanos. Charlan con el público enojados por no poder divertirse tanto como si el clima fuera más amigable. Confiesa un Jay Jay French de pelo corto, sin maquillaje y unos 20 kilos más, que responde los mails de los fans y que hizo un amigo en  Bélgica a quien lo invita al escenario. Llaman a su novia y el chico le pide matrimonio a su novia frente a más de cien mil metaleros que, como también tienen corazoncito, aplauden, chiflan y gritan emocionados. La chica rompe en llanto. Ojalá que nunca se divorcien y así como se amaron esa noche, se amen siempre. We all want to rock…

 

 

III. Epílogo.

La lluvia no paró. Llego a mi casa de campaña toda mal hecha. Me la cambiaron de lugar para poder poner otras, pero tuvieron la amabilidad de no romperla ni robarme nada. Por supuesto que no le pusieron el techito repelente al agua. Así que al llegar, la china casa es un charco. Duermo en medio del agua, exhausto, escuchando los cantos de los vikingos, ahogados de alcohol, por todas las esquinas y deseo que llegue el día de mañana lo más pronto posible…

La música es un arte único en su género. Es la esencia misma del arte, decía Schopenhauer. Creo que tiene razón y lo hago no porque sea yo un fanático de la música. No considero que la música sea la esencia del arte por las sensaciones inigualables que me genera. No le doy la razón a ese filósofo alemán porque cuando no la escucho o participo en su creación y ejecución por un tiempo prolongado sienta angustia, desesperación y vacío en la vida con todo y lo bella que es.

La música es la esencia del arte porque tiene características que ningún otro modo de realizarle presenta. La música es el arte público por excelencia, puede ser gozada (o padecida) por un infinito número de personas a la vez. La música se percibe con varias partes del cuerpo a la vez (quien solo la escucha con los oídos, nunca será melómano. La música, también, se escucha con el pecho, con las piernas). La música es ritmo, melodía, armonía que puede ser hecha con el cuerpo mismo cuando este se vuelve instrumento. Y la música es eterna de una manera distinta a la eternidad de la pintura y la escultura, que, por ser presentadas en forma de objetos tangibles, su transmisibilidad durará lo que dure ese objeto… ¿Qué quiero decir con eso? 400 años después de Vivaldi y Bach seguimos escuchando sus obras idénticamente como ellos las concibieron.

La transmisibilidad de la música y su importancia la comprendí ayer, mientras escuchaba a Queensryche. He aquí la crónica…

La llegada

Manejo todo el camino desde Querétaro en la compañía de Jesús Landaverde del Black Dog, un bar de aquella ciudad acompañados por Spiritual Beggars, Hendrix, The Beatles y, sí, hasta The Monkeys.

Llegamos rápidamente al Salón Cuervo. Me entero que celebra su décimo aniversario. Es muy temprano aún. Distingo el rostro del gemelo Ayú de Scarecrow entre la poca gente que espera desde mucho antes, probablemente personas que, como yo, se angustian con facilidad imaginando que no podrán estar hasta adelante. Conversamos e intercambiamos comentarios respecto al tema del día: Geoff Tate no canta más en Queensryche. Eso, no puedo negarlo, me genera una cierta dosis de decepción, de escepticismo. Ayú es más abierto: “¿Ya viste videos?” -me pregunta. “Es muy bueno”. Me pone a pensar intrigado. Todd La Torre, me demostrará más tarde que mi recelo provenía más de prejuicios que de su extraordinaria calidad vocal.

Se abren las puertas y sale la lista de invitados y acreditados. Quien la tiene, busca el blog del Patas (http://elpatas.net -no dejen de checar su blog también, pues le voy a ceder una selección especial de fotos para su sección corrspondiente-) en la lista  y me dice: “No, no está. Pero tú eres Lutz, de Dirty Woman, sí pasas. Llevaste a Alejandro (reportero de el medio en el que él trabaja) a Guadalajara”. Me hace sentir bien. Adentro del Cuervo, me encuentro más amigos. Promete ser una gran noche.

Poc

El grupo abridor comienza. Quiero ser amable con ellos, sobre todo con la vocalista que se hace llamar Poc, pues la encontré simpática, amable y con ganas. Sin embargo, al escribir estas líneas, me cuesta trabajo tener que decidirme entre la objetividad  y la sentimentalidad. Los ejecutantes son buenos. El bajista, inclusive, es muy, muy bueno. Todos salen caracterizados. La chica cuyo mote le da nombre a la banda, por lo que concluyo que sus excelentes músicos son en realidad de sesión y les pagan para que Poc se realice, tiene un cuerpazo y sabe caminar con tacones de punta gigantes. Sin embargo, su música, que no es mala si a uno le gusta el “rock” a la Alejandra Guzmán, a la Belinda, no es lo que debería estar abriéndole a una banda del estilo de Queensryche. No se me malentienda, yo pienso que no tienen que ser todos los grupos del mismo estilo, pero al menos sí del mismo género. Poc no es rock, aunque se vistan como dice televisa que se visten los rockeros. La chica es muy entonada e interactúa simpáticamente con el público que se portó muy educado al no insultarla o pedirle “chichis pa’la banda” -lo cal celebro-, pero su voz no es rocker, carece tanto de ese matiz rasposo del blues como de los agudos del metal. Con todo y todo, la chica nos hace saber que ya también le abrieron a Guns & Roses. Y yo pienso: “México, México.

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Queensryche

Queensryche es un grupazo. Habia tenido ya la oportunidad de verlos en el año 2000 en el Columbia Halle de Berlín sin Chris de Garmo, pero con Geoff Tate. La agrupación de Seattle es un o de los más claros ejemplos de que el Metal es crítico y revolucionario. ¿Qué obra es más distintiva de esta afirmación que el Operation Mindcrime?

La producción muy sobria. Las luces nada espectaculares. Nada de hielo seco. Sólo metal. Progresivo. Directo.

Sale al escenario el grupo y veo por primera vez a Tod La Torre. No es tan joven como me lo describieron. Es un metalero clásico. No se caracteriza. Sale al escenario como seguramente va a la tienda. De inmediato me doy cuenta de que su voz no hace extrañar a Geoff Tate. Queen of the Reeeeich!!!

La selección del set list es sorprendente de varias maneras. La primera sorpresa, grata, fue que los discos más viejos se hacen presentes en su presentación moderna con rolas como Queen of the Reich (De su album homónimo, Queensryche, 1983), Warning, En Force, Child of Fire, Roads to Madness (Warning, 1984), Walk in the shadows, The Whisper (Rage for Order, 1986). La segunda sorpresa, no tan grata, es que el Operation Mindcrime, uno de los mejores álbumes de la historia, ya no se encuentra tan presente y la selección de canciones del histórico L.P., a mi consideración, no fue la mejor: Speak, The Needle lies y Eyes of a Stranger. Sólo tres. Si hubieran tocado Revolution Calling, me hubiera sentido conforme. A cambio de ello y muy para mi placer, tocaron Jet City Woman. La mejor rola del clásico album Empire, Acompañada de Silent Lucidity y Empire (interpretación que cerró el evento).

Ahora bien, ¿qué fue lo que reflexioné mientras mi garganta se iba, como siempre, cerrando más y más por no poder dejar de cantar y mi cuello tensándose más y más por no poder dejar de hacer headbang? Justo con lo que comencé este texto. La música es perenne porque los músicos, al crear su obra, le permiten a sus sucesores contemporáneos o del futuro, recrear la obra y escucharla tal cual fue concebida. La música es universal. Vence el tiempo y el espacio. Es como una pandemia. Es viral. Quien se contagia del amor, de la sensibilidad de la música, se queda con ella para siempre. Lo transforma. Altera su genética y, por lo tanto, la hereda.

La reina del imperio… sencillamente formidable.

Galería de Queensryche

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Podría escribir decenas, cientos de palabras que describieran la singular sensación que se tiene frente a la consciencia del erotismo que se vislumbra próximo. Escribir que es una especie de golpe substancial en las entrañas, una elevación clara de niveles de algún líquido por todos desconocido y que nos lleva a tener reacciones y pensamientos por todos conocidos, prácticas políticas (entre dos o más personas) o ensimismadas (uno con uno mismo) por todos realizadas.

Podría también decir que lo erótico es anhelo y ensueño. Que es consuelo de la soledad. Plasmar con las palabras adecuadas el asombro que causa a los observadores la imagen, sensible o fantasiosa, del genital e in extenso de la piel del ajeno que nos enseña lo que normalmente se esconde.

Podría hacer analogías que describieran la relación que hay entre el erotismo y el ejercicio de la libertad. Narrar la extraña sensación que se percibe del saberse visto en estado de desnudez por un ojo nuevo del sexo preferido. De la esperanza que conlleva esa sensación de terminar gratificando la carne con la expulsión y reciprocidad de humores internos. Podría hablar del peculiar aroma a sexo que envuelve el estudio, a veces el cuarto con cama, del artista y el sujeto plasmado en la obra… en la imaginación de ambos.

Podría también describir las preguntas que inundan la cabeza del modelo y del artista y que giran en torno a si se dará la oportunidad de saltar al abismo o si se deberá empujar a ese otro frente al uno.

Y, finalmente, podría describir como a veces las fantasías se realizan con los cuerpos sudorosos y voluptuosos en un generoso acto sexual, sofocante y delirante.

¿Pero para que hablar sobre todo eso, cuando una imagen erótica vale más que sus mil correspondientes palabras?

Galería erótica 2a. Parte…

 

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