Archivos de la categoría ‘Existencia’

Soy ateo por decisión.

Creo, sin embargo, como cualquier otra persona, en cosas que no me constan. No me consta la paz mundial. No me consta la justicia social. No me consta el amor de pareja ni universal. Todas esas cosas y más constituyen mi marco de fe. Supongo que eso me hace igual de ingenuo que quienes creen en Cristo, rey de reyes. En su caso y en mi caso, la política se encuentra claramente presente.

Dejé de celebrar la navidad a los diecisiete años. Decisión que contrastó con la ingenuidad que me embargó -y que probablemente me sigue caracterizando- , misma que se prueba con el hecho de que creí en Santa Claus hasta apróximadamente los 12 años. No creía en Dios, pero sí en Santa Claus. Háganme el favor.

Hoy en día no creo en Santa Claus ni en Dios, pero creo en que los humanos nos podemos amar en reciprócidad, dignidad y consciencia. Háganme el favor de nuevo. Sigo siendo el mismo niño.

La navidad, sin embargo, se acabó para mí cuando me di cuenta de que varios de mis familiares más cercanos estaban llenos de egoísmo en su corazón. Como buen ingenuo, creo que hay que ser congruente (mi rango de fe es más grande, parece, que el de cualquier fanático religioso). Mi núcleo familiar no lo era, así que me alejé para nunca volver.

Esta navidad es, no obstante, diferente a las últimas 3, que a su vez habían sido diferentes a las últimas 18. Las navidades que acontecieron del 2010 hasta el 2012 fueron genuinas en su estilo. Esas tres sí las celebré, en un marco completamente distinto cada una de ellas.

El 24 de diciembre de 2010 lo celebré en Tulum al lado de Fernanda Otegui. Era su primer viaje. Era (y es) la mujer que amo. Cuando llegamos a Tulum me dijo en un tono de voz que nunca olvidaré: ¡Qué bonito! Me sentí tan orgulloso de haberla acompañado en su primera experiencia de viaje y libertad. Cenamos comida italiana al lado del mar con vino y velas. Los claroscuros estimulaban mi vista. Fue la navidad perfecta, llena de amor.

El siguiente año lo recibimos en México, en su casa tras haber estado en Baja California. La actitud de Fernanda iba cambiando poco a poco. Como sea, toda su familia estaba presente y yo me sentía parte integral de ellos. Tras la fragmentación de mi familia mucho tiempo atrás, en 1992, la navidad tuvo de nuevo en 2011 una significación de unidad. La familia de Fernanda era mi familia. Sus papás, su abuela, su tía abuela, eran mi núcleo y me sentía pleno.

El año pasado todo cambió. Fernanda me dejó sin previo aviso el 2 de noviembre de 2012. No fue un evento grato en mi vida. Según decíamos, nos íbamos a casar. Habíamos planeado también ir a Estados Unidos, en automóvil, manejando  hasta Miami y de regreso. Fernanda tenía su visa ya, misma que yo no necesito por tener pasaporte alemán. A Fernanda le daba temor que no se la dieran. Se la dieron. Pero dio lo mismo. No la usó. Se perdió la visa infructuosamente, pues decidió, sin que yo pueda hasta la fecha comprender por qué, que habían otras cosas más importantes en su vida que lo que éramos nosotros. Ni modo. Lo respeto, pero no por ello no me dolió y me duele. Así  que tomé mis chivas y me fui a Berlín todo diciembre. A querer liberarme. Fue un gran viaje, pero no alcancé la meta propuesta, pues, mira, amigx lector, aquí sigo, un año después, evocando la partida de quien era mi mujer.

Esa navidad la pasé con Linda Treude y Sascha Freyberg. Dos grandes amigos de Berlín. Así que hubo amor en mi corazón.

Pero este año, a pesar de que hay vida llena de metas alcanzadas, no hay Fernanda Otegui. Y sí, ni modos, me duele. Nada hay que celebrar esta noche para mí.

No hay regalos esta navidad…

Para los metaleros King Diamond. Para los salseros Super Carro Show:

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I. El pasado inmediato es irrelevante, el pasado lejano readquiere sentido.

 

¿Tendría sentido hablar de la tercera parte, el tercer día del Graspop Metal Meeting tras casi un mes y medio de su suceso? Si este blog fuera exclusivamente reporteril, probablemente no, pues la información del espectáculo, al atenerse a los modos del marketeo, de lo sensacional, se entiende poco comercial cuando no se “informa” al instante.

Pero este espacio es un espacio mío y de quienes lo comparten sabiendo que en él se encuentra algo más que información y expectación. En él se encuentra el vínculo comunicativo que nos acerca, aun sin saberlo, sin conocer nuestras identidades, en un mundo habitado por extraños.

La historia se hace narrándola y su importancia trascendental se conoce sólo a través del tiempo.

Sí, hablar de lo último que viví en los bosques de Bélgica tiene relevancia porque no es hablar de un evento ocurrido, sino de un evento ocurrido en la vida de una persona que comparte de sí contigo que me lees. De tal manera, compartir lo que ha ocurrido haya pasado un día o hayan pasado siglos sigue siendo tan emocionante para quien tiene el corazón abierto a la vida del Otro. Si no, que le pregunten a Bruce Dickinson y Iron Maiden y los temas de sus canciones…

 

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II.- Gente normal frente a gente normal…

 

Si hiciéramos a un lado la actuación de Down y de la que ya hablé en su momento, este domingo fue el día del placer. Placer auditivo, placer psicológico, placer y placer.

Levantarme temprano para poder tomar una ducha tras días de baños vaqueros más parecidos a curas naturistas de frotaciones que al correr del agua sobre la piel que purifica. Levantarme temprano sólo para enterarme que hay que pagar dos euros por usar las duchas. Evoco a Dave Mustaine y Megadeth con su rola en el Soundtrack the Schocker. Go to hell! Ya me bañaré en Lovaina a mi regreso. Voy al pueblo por viandas de nueva cuenta y a preguntar donde podré imprimir mi boleto de tren de regreso. Graspop es una comunidad tan pequeña que no hay un sólo café internet. Eso no pasa en México, pienso, mientras evoco las imágenes de Huautla de Jiménez, Oaxaca, pueblo de la sierra y su café internet: El hongo. Al final, tuve, como el futuro me lo diría a cada momento en este viaje, que comprar mi boleto de vuelta ¿Cómo puede uno pagar por volver y no mejor quedarse gratis?

Regreso y entro en los terrenos del Metal Meeting. Me dirijo al escenario que será la primera parte del día el lugar que me cobije del extenuante sol que hace en Bélgica: El Metal Dome. Es el día del rock para mariguanos, del rock que sí es rock, del rock con actitud, con presencia y cuerpo, del rock que llena el espacio e inflama los pulmones y las vísceras, es el día del Rock Stoner. El único género en el que me interesa participar activamente como miembro de una banda. Evoco la que solía tener, Dirty Woman. El ego, la soberbia y la altura que se vislumbra desde una moneda de veinte centavos, cuando por fin se ha podido subir a ella, no son amigos de la música. Dirty Woman, mi amada, mi mujer, mi mujer sucia, ahora sólo vive en los recuerdos. Me imagino que hubiéramos podido estar allí algún día. Pero entonces los acordes que provienen de las guitarras de los británicos Heaven’s Basement me despiertan del ensoñamiento. no, ellos no son stoner todavía, pero si he de escoger entre Speed Metal de dragones y Black Metal diablos del bosque (Winterfylleth), prefiero lo que tiene armonías. Tras algunas rolas que no encuentro particularmente maravillosas, se me acerca con cierta desesperación un chico: “Tú tienes cámara, por favor, súbete al escenario y tómanos fotos”. Es un roadie de Heaven’s Basement, grupo que aunque de buen calibre es evidente que aún hacen sus pininos y no estaban preparados para la extraordinaria recepción de los belgas. El Metal Dome está a reventar. Unas dos mil personas abarrotan el espacio y los integrantes de la banda no lo pueden creer, pero lo quieren recordar. Me subo al escenario. Capturo algunos momentos. Me dan  su contacto para que les comparta las fotos posteriormente.

 

 

Llega Bullet. Heavy Metal clásico. Se escucha la influencia de la NWBHM. Dan ganas de mover la cabeza y cantar los coros. Los escucho y pienso: “Los belgas devuelven carteras. ¿Y si alguien se encontró mi celular y lo regresó? Decido ir al stand de objetos perdidos: Efectivamente, los belgas son el pueblo más honesto que he conocido. Mi celular fue entregado. Madreado por las patadas del Slam y sin jalar, pero lo de menos será repararlo. Aquí esta ahora a mi lado. Recojo botellas de coca-cola (no, no me paga por decir su marca), por cada 24 te dan un producto. La consciencia ecológica y las buenas costumbres nos las integran a los metaleros por medio del estímulo positivo. Un encendedor (que después regalé en Berlín) y un parche conmemorativo, son buena paga por ayudar a mantener limpio el lugar del concierto.

Basta. Es hora de ver a Red Fang. Barbas largas, cabello poco aseado, guitarras densas, bajo grave, voces roncas, camisas de cuadros, red necks. Sí, es stoner. No traen roadies. Ellos mismos hacen su sound check, como en México lo hacemos todos. Gente normal haciendo lo que aman para gente normal que ama lo que hacen. Eso es el rock. No poses. Vida intensa. Exuberancia auditiva y pectoral. El metal, más si es stoner, se escucha con el pecho, que vibra con sus tonos graves.  Sigue The Sword.

 

 

Pero antes… una breve pausa erótica. Vaqueritas que venden cáncer mueven sus caderas y esbeltos glúteos para el deleite de los sexistas metaleros. En primera fila, les tomo fotos y dejo volar mi imaginación lúbrica y nada serena.

 

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La espada es lo primero que verídicamente espero en el día. Hace años, cuando tocaron en la Ciudad de México, los encontré plenamente contundentes y convincentes. La tercera rola hace para mí su presentación: Three Witches. Tres brujas conocerás en el camino hacia tu destino, la primera te amará, la segunda te engañará y la tercera te enseñará el camino. Cuánto quisiera creer en lo profético de estas palabras de The Sword. Pero cuento mis brujas y pienso en la historia de mi vida y me doy cuenta de que la primera no me amó, de que todas me han engañado, que ya son muchas más que tres y que sigo sin encontrar el camino… Mientras escucho y coreo las canciones me abrazó con un reportero de la India que hace cobertura política, pero que como las miles de almas allí presentes y esparcidas las hectáreas del local se une a los cantos y las notas del rock para pachecos. Se las sabe todas. How heavy the Axis, Veil of Isis. ¿Que qué, que qué? Un cover de ZZ-Top: Cheap sun glasses (Fenomenal, absolutamente fenomenal), Oh, YEAH!!

¿Cómo se puede sentir euforia sin parar? Sal a la calle y sabrás.

 

 

Newsted, In flames, Epica, Karma to burn. Lo siento, me lo tengo que perder todo. Quiero mi lugar hasta adelante para ver por primera vez a Ghost y su reverendo satánico. Son un grupazo. Escenografía magnifica, luces moradas, ambiente de iglesia. Salen los monjes, sólo negrura. No se mueven, sólo tocan. Entra una calavera en escena, túnica, birrete y cetro. Son buenos, pero su concepto ceremonioso y sarcásticamente eclesiástico evitan que las personas podamos mover la cabeza, desaforarnos, empujarnos, gritar y cantar. Es, literalmente, una misa de rock que invoca al amo de las sombras: Infestissumam, Per Aspera ad inferi… Elizabeth! La reina zombie (Zombie Queen) se vuelca en un Ritual. Son buenos, pero mi imposibilidad para bailar y golpear cuerpos me deja con un sabor algo parecido al vacío.

 

 

Me tengo que salir unos momentos antes de que el fantasma termine su actuación, pues hay que conseguir lugar hasta adelante para ver a una de mis tres bandas favoritas de la historia: Iron Maiden con su enorme vocalista, Bruce Dickinson, mi modelo humano a seguir. Inútil hablar más de todas las bondades que este señor tiene en su vida. Es un genio, el Leonardo da Vinci de los tiempos modernos. Baste decir que se puede dar una clase de historia a nivel bachillerato usando sólo canciones de Iron Maiden. La dama de hierro viene con la gira del Seventh Son… ¿Se puede pedir algo más? Claro, tocan las que nos toca mirar siempre: 2 minutes to midnight, Afraid to shoot strangers, The trooper, Number of the Beast, Fear of the Dark, Iron Maiden, Aces high y Run to the Hills. ¿Pero que normalmente no incluyan en sus setlists? Bueno, ¿pues qué tal una probada de Can I play with madness, The prisoner, Wasted years, Moonchild, Phantom of the Opera, Seventh son of a seventh son, The Clarivoyant y The Evil that men do? Sencillamente maravillosos. los veo, canto con ellos, quisiera ser Bruce Dickinson, tener la posibilidad de saltar, correr por el escenario escuchando a cientos de miles de personas cantar las letras que han salido de mi cerebro y de mi cultura. Han trascendido el tiempo y el espacio. Son, lo sabemos, sencillamente, Iron Maiden.

 

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La noche ha caído ya y entonces hay que correr a la última etapa: Decidir entre Testament y King Diamond. Miento, no hay nada que decidir. King Diamond se convierte en un evento necesario. ¿Cómo perderme los falsetes de un danés-texano acompañados por las guitarras de Andy Laroque quien grabó con Chuck Schuldiner el mejor album en la historia del Death Metal: Individual thought patterns? El Marquee 1 plenamente decorado. The candle. Welcome home (adiós batería de la cámara, sólo alcancé a tomar a la abuela y ni siquiera pude dejar huella del asesinato de Missy, la Lotita del gore y del metal). Me doy cuenta de que King Diamond juega con el erotismo pedofílico, sus letras son en un 90% relativas a abusos sexuales y asesinatos de niñas. No, no lo había notado antes. ¿Me espanto? No, no lo hago. Si hay novelas de terror, también puede haber música de terror (parafraseando a Ozzy). Sleepless nights, Come to the Sabbath (Cover de Mercyful Fate), Eye of the Witch. Muchas más… su maquillaje, sus luces, su bailarina, su modelo, es ópera, Mozart se sentiría orgulloso, lo sé. Verdi no lo sé, pero Mozart, pueden apostar que le dedicaría algunas obras (manuales) a los jóvenes senos de Abigail

 

 

III. Epílogo I.

 

Todo se acaba pero se queda en mi memoria para siempre. La prueba son estas palabras escritas con tanta intensidad semanas después al término del viaje de mi vida. Si no estuviera por allí la policía de las emociones, esa que confunde la felicidad intensa y su ofrecimiento a la gente con arrogancia y presunción, con egoísmo, narraría tantas y tantas cosas más. Pero para ello tal vez hubiera que escribir una novela y adjudicarle lo vivido en la carne propia a un personaje que no sería sino yo mismo, con un nombre falso y poder decir frente a los reclamos: No fui yo, es solo mi imaginación (que recuerda lo vivido… que recuerda lo vivido…)

 

IV. Epílogo II

 

Sí, los metaleros somos gente común haciendo cosas extraordinarias para gente extraordinaria que se niega a ser común viviendo en nuestra propia comunidad. Somos metaleros, somos rockers. Sí, nos peleamos, sí hay competencia entre nosotros, sí, tenemos relaciones muy pasionales, pero al final, pase lo que pase, somos comunidad, somos identidad, juntos abrimos nuestro espacio, separados lo perdemos… somo metaleros y esto que sigue es mi homenaje a ellos…

 

In union we stand!!

 

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IV. El ser natural

 

Despierto rodeado de agua y miro el reloj. Son cerca de la nueve. Checo que la cámara no se haya mojado y descubro que el gran libro de Isaac Assimov que he estado leyendo sí lo está. Empapado. “Ni pedo, así es”, me repito nuevamente como todo mexicano acostumbrado a la adversidad. Tras la empapada de anoche no me siento terregoso, así que decido no bañarme inmediatamente. Voy mejor al pueblo a buscar víveres, pues terminar pagando 20 euros por unas 3 cervezas y una sopa de tomate no es negocio para mí. Al final, resultaría que no me bañaría más allá del estilo vaquero en todo el fin de semana. El olor que expedía al final de mis partes nobles era el de un verdadero ser natural.

 

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V. Devastación de roca y metal

 

Llego de nuevo al campo del Metal Meeting y, para mis gustos no hay mucho qué elegir a esa hora: Brainstorm y Hacktivist. Los primeros me suenan menos computacionales, menos chicos de la nueva hola así que voy al escenario principal. Nada mal. Sus rostros presentan ya arrugas y la piel de sus brazos pliegues, garantía de que van a tocar cosas de mi interés aunque no los conociera previamente, pues su primer album fue de 1997, cuando Cynic, Atheist y el metal cruzado con el Jazz predominaba en mi gusto. No defraudan. Es power metal con punch y voces gruesas. No hablan de hadas sus canciones. Mucho menos de vampiros o de caballeros. Hablan de todo y de nada en particular. Me agradan. Si lo recuerdo, bajaré canciones de ellos en The Pyratebay. Si no lo recuerdo, no me daré de topes en la pared.

El siguiente bloque de grupos parece ser peor. Veo las fotos de la guía del festival y caigo en la cuenta que tengo que elegir entre After the Burial, con las camisas de cuadritos, los tenis sin calcetines y el gel que traza la rayita en el peinado, y Amaranthe con su metal a la The Gathering para morras y chavos que no conocieron a The Gathering. Me decido por los que me quedan de paso y me llevo una grata sorpresa como muchas que me fui llevando ese fin de semana. After the burial, independientemente de que su look no lo sugiera, es una bandota pesada, rápida con riffs que le meten cuarta velocidad al chaca-chaca-chaca del thrash convenional. Bastante más técnicos que las bandas clásicas de thrash, sin que eso sea necesariamente bueno para mi gusto, saben equilibrar lo pesado con lo virtuoso. El flaquito sin calcetines, con camisa y con gel resulta no cantar con sampler sino seca y llanamente gutural. “¡Ah, cabrón, pinches chamacos!”, pienso yo y corroboro que su público pertenece a puro adolescente. Siento mucha esperanza en el futuro del metal, pues a pesar de su corta edad, los chavos no se comportan sin actitud. Slamean con todo. Se dan en la madre con todo. Cantan sin parar. De estos sí me voy a acordar en mi próxima bahía a la piratería.

 

 

Lo que sigue es una banda muy curiosa: Rockstar. ¿Qué es eso, me pregunto? La respuesta: la banda con la que Tim “Ripper” Owens, ex-vocal de Judas Priest, va a participar en la asamblea del metal. ¿El resto de la banda? Kerri Kellig, de Alice Cooper y Slash’s Snakepit, James Kotak de Scorpions, Rudy Sarzo de Quiet Riot y Zig Zag Andreadis de (lo que queda de) Guns ‘n’ Roses. ¿Qué van a tocar? Bueno, pues precisamente Covers de las bandas donde alguna vez tocaron. Le ponen la nota divertida al festival. Rolas que todos nos sabemos, Hell bent for leather, Mr. Crowley, Neon Nights, It’s so easy, Schools out, Rainbow in the dark, Heaven and Hell. La pura buena onda.

 

 

¡Ahora sí… Tankard! Los alemanes cerveceros, los de las portadas cábulas. Por fin en este segundo día una banda que me entusiasmara ver por primera vez y ¡Oh, si habrá valido la pena la espera! Exhilarantes, simpáticos, tupa-tupa y chaca-chaca sin parar. Thrash clásico, de parches y tenis converse. El público es conocedor. Personas de todas las edades se van comprimiendo unas con otras hasta dejar repleto el Marquee 1. Comienzan su acto con Zombie Attack y es inevitable sentir el ritmo invitando a levantar el polvo. Polvo que, por cierto, no había, pues todos los escenarios y sus derredores tenían tarimas sobre la tierra (un buen consejo, aunque costoso, para el Hell & Heaven Fest). El ambiente es extraordinario. La gente baila, se arremolina, cabecea, salta, grita, aplaude, se divierte sin pausa alguna. Los dos Andreas, Frank y Olaf, cheleros como buenos alemanes comienzan a prenderse cada vez más. Se ponen eufóricos. Sonríen sin parar. Se realizan. “There is just one very strict rule in Tankard: Never drink beer before or during the show!!” Nos dice Andreas “Gerre” Geremia mientras abre una chela y se la zampa completa: “This is rules for fools!!!” termina gritando y respondemos en consecuencia con un slam digno de ser filmado. Sube al escenario a una chica junto a mi que las canta todas, la abraza la carga, le da las gracias, le pasa un micrófono se echan el coro juntos. Mi corazón agradece la sencillez y simpatía de Tankard. Cuando su set llega a su fin, Andreas se pone a llorar. La emoción y felicidad que se deben sentir cuando 10 mil personas gritan el nombre de tu banda, por tantos años desaparecida, hoy de nuevo viva, lo hace romper con la imagen del metalero duro que el mundo y nosotros mismos tenemos de lo que somos. Sus lágrimas me impactan mucho.

 

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Bullet for my Valentine, Steak number 8, Kaliban, Dunderbeist… este… mejor me voy a comprar playeras y a convivir con la gente. Está bien que haya para todos. ¡Lo celebro! Pero pues esto no es para mí.

 

 

La siguiente decisión relativamente difícil viene cuando UDO y Agnostic Front tocan al unisono. Pero a los hardcoreros los he visto ya en un par de ocasiones, el viejito alemán nunca antes, así que mi dilema sólo dura unos segundos y me voy al Marquee 1. Corroboro lo que he  pensado desde que me decanté por el rock sabrocito en detrimento de la brutalidad: si una rola tiene coros cantables va a pegar. Los coros de UDO son formidables, todos nos los sabemos, cantamos sin parar. Una de cada tres canciones tiene la palabra Metal (steel) en el título y todas en alguna parte de la letra: Steel hammer, Metal Machine, Metal heart (poca maaaaadre rola de sus tiempos en Accept). Además, Balls to the Wall (Ye-fucking-eah!!), 24/7. Puro hit, pues. como debe de ser. Toquen lo que nos gusta oir y cantar. Una hora de pura felicidad, viendo a un clásico de clásicos, más viiejito y panzón que nunca, pero con su característica voz intacta. UDO es todo un personaje, un ícono del metal. Me siento afortunado de haberlo podido ver.

 

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Lock up. ¿Qué’s eso? Bueno nomás uno de los múltiples proyectos de Shane Embury. Mientras lo veo tocar y escucho su brutal death y su brutal grind, me pongo a pensar que es Shane Embury el metalero a quien más veces he visto en más lugares diferentes del mundo y con quien más he convivido, sin que, claro, él se acuerde de mí en lo más mínimo. Me lo topé en el Chopo y nos fuimos a tomar chelas junto con Ivan Nieblas -El Patas-, el Morris, el Nene, el Samuray, Juan Brujo -sí, ese Juan Brujo-. Luego me lo topé en un Ozz-fest, en un Wacken, en Berlín, en Kreffeld, en Chicago sin que necesariamente estuviera tocando Napalm Death o Brujería, sino que va a los festivales también de espectador. Su Lock up… bueno, como todo lo que hace Embury, pesadote y de excelente calidad, anti-sistémico. ¿Cómo se llamaban sus rolas? Ve tú a saber. GGGGRREHEGQBQENETION!!! FNRRUBDARRRBEUNING!! y cosas así por el estilo.

Quiero ver la hora que es sólo para darme cuenta de que mi celular, que todavía ni acabo de pagar, se me cayó en medio del toquín de UDO. Maldigo mi pinche suerte y me cae encima el sentimiento de culpa por andar en la pendeja. En realidad es el cansancio casi no he dormido (en promedio tres horas diarias) desde hace una semana exacta más el jet lag, más las caminatas, más el slam, más la lluvia, más el ruido. Pero saber eso no mina ni mi culpa ni me recupera del madrazo financiero que será pagar algo que perdí y además tener que reponerlo. Me lleva…

 

 

El momento pinacular del día. Down. Llego tempranito para estar hasta adelante y al centro. Una super morra, chaparrita, con un escotazo, bella del rostro me dice: “Dame chance de pasarme adelante de ti para ver. Son mi grupo favorito y los otros dos hombres a tu lado me mandaron al diablo.” Evidentemente le di chance. Se las supo todas, la morra. No mentía. Antes de comenzar, me dice: “Phil Anselmo es el best frontman ever“. Pienso: “Seeeee, groupie, cómo no“. Salen a escena. Pepper Keenan, Phil Anselmo, Jimmy Bower, Kirk Windset y Pratick Bruders. El local está a reventar y yo medio pacheco, bastante pacheco, gracias a la generosidad de un chico filipino. En Bélgica, el consumo, como en México, recuérdenlo todos, es legal. Anselmo dice simplemente con su voz grave: “We are down, we smoke dope, we play heavy, we don’t fool around, we don’t pretend. We’re gonna have a hell of a show. I want you to sing. I want you to mosh. I wanto you to bang your head you mother fuckers!!”. Comienzan los guitarrazos de Keenan. Anselmo se  mueve, canta, baila con toda su corporalidad. Se golpea la cabeza con el micrófono, para la trompa, nada de “Ey, ey, ey!”, el mueve las manos y el público actúa en consecuencia. Me es evidente que la chica del escote sabía de lo que hablaba. Habiendo visto a Dio, a Ozzy, a Dickinson debo reconocer con admiración, que Anselmo no necesita nada más que estar para prender. Impresionante. Estas tocaron, setlist completo, lo merecen. Fueron la mejor banda de ese fin de semana y por mucho. Down está en la cima de la montaña, los demás a medio camino, en las faldas o en el valle. Eyes of the south, Witchripper, Lifer, Lysergik Funeral Procession, Temptation’s Wings, Pillars of eternity, Losing all. “Ok, no shit who smokes grass here?” El público levanta la mano sin excepción. HAIL THE LEAF., Stone the crow, Bury me in smoke (¡la mejor, la mejor!). Se me va la hora como agua. Quedo anonadado de ver una presentación como esa. Densa. Dura. Stoner del sur en su máxima expresión. Stoner redneck, confederado, del mejor que hay. Anselmo cierra: “Yo no me ando con mamadas de shows prefabricados. Yo no digo “XXXX son el mejor público del mundo esperando no haberme equivocado de ciudad. If you suck, I say you suck. Pero Graspop, belgas, este es uno de los mejores shows que hemos vivido”. Le creo sin duda. Qué actitud de la gente y por consiguiente de las bandas.

 

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Todavía con la sensación de admiración, voy a ver a Saxon y en el camino me encuentro a Araceli, la famosa Ara Metal Girl y su marido, ambos compas del Chopo desde hace décadas. Charlamos. Ellos verán a Absu y yo a los legendarios hard rockeros. La verdad es que, con todo y todo, tras haber visto a Down, a partir de ese momento todo me iba a saber a menos.Faltaban muchas buenas bandas cuyo show disfruté, pero Down juega en otras ligas. Así que le puse poca atención a Saxon para disfrutar el regusto de los sureños.

Slipknot como teloneros. Muy buenos, muy pesados, muy espectaculares, payasitos del mal, sicóticos en su look, pero entre el frío brutal que nos apabullaba ya a media noche y el recuerdo de Down, me parecieron simples, simples…

 

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Queda un día y ya estoy exhausto. Voy a mi lugar del campamento, no llovió, así que todo seco. Me hago una torta con una rebanada de queso y nada más. Tomo jugo de uva. Es lo único que ingerí en el día (y chelas). Me duermo de un excelente humor, esperando el domingo…

 

 

 

I. Intro…

I’m really bored by the typical rock concerts reviews. I’m bored of reading the same formulas over and over. They are cold. They are the result of he who lets himself be defeated by standard styles and formats.

If the subjective experience is not to be communicated, if the life experience had as a spectator is not going to be expressed, if a concert lived is not going to be intensified, if a text, never minding what it talks about, does not transmit a part of he who writes it, it is not worth of being written, let alone be read.

The text that follows is not about that which happened in the Belgian community of Graspop, since more than 135 thousand things occurred, because more than 135 thousand persons concurred there among the bands that played, their friends and staff, just as among the people that sold food and metal merchandise. Each one of us lived her/his own Graspop. The text that follows is what I lived, saw and listened and I’m writing it for you. If what you want is to be objectively and briefly informed about the bands and the songs they played, randomly criticizing one or two things while rooting for some others; if what you want is a cold summary of rock events, don’t read this post… Because it is written with love, not with a pragmatic interest.

 

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II. Day one: Something huge out of something small.

Graspop is a very small town in Belgium surrounded by three or four other which are even smaller. In the midst of them there is a European coniferous forest, dense and dark. After a journey of a couple of hours by train, included in the price of the ticket for the Metal Meeting, I arrive by bus –also free- to the place of the event. As soon as you are in Belgian territory coming from abroad roundtrip transportation is for free as long as you have your ticket to the show. It is a gray day. I think about how stupid I was while forgetting that summer in Europe means not summer in Mexico. I have nothing really warm to wear but a flimsy camping tent made in China that would soon be defeated by the rain that filtered itself into its inner space later that night while Twisted Sister was playing.

 

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I lead my steps to the camping place. Due to my arrival the very same day in which the festival would begin, at close to 4 pm, I find out that the place is simply full. I look for a chink where that which will give me shelter –I thought so, at least at that moment- the next three nights. I build it the way I can, because I am too excited to get to which ever stage out of the four to choose. I don’t want to miss another minute. I already had lost Grim Reaper and Helloween due to my delay. I have to see Coal Chamber. I think to myself: “No problem, worse things have happened”. I am not a fan. Yet, I am very surprised by their level of execution, the excitement felt by the band’s members and the absolute beauty of their female bassist. The most attractive metal-head woman I have seen over a stage.

 

 

Entombed on the smaller stage of the festival, on the Metal Dome. For whatever reason, since 1998 when they gave an extraordinary show at the Ozz-fest, the occasions in which I have seen Entombed live, even if they are one of my favorite bands in studio and for me one of the most rocking ones, their live gigs always leave  me with a taste of “they missed something…”. The songs never sound like in their albums, they played them at least one tone lower, probably two, and thay don’t impact me like they do when their music comes out of my earphones.

 

 

Papa Roach? I pass, thanks. Korpiklaani (?????), Asking Alexandria, All that remains? I pass again, thanks. However, I will never, never, pass on Prong!! I’m sorry I’m an old schooler. New, Black and that kind of Thrash that doesn’t sound like Toopa-toopa-toopa don’t move my inner feelings. Prong put 7 thousand souls to dance at what they called Marquee 2. Absolutely groovy, rhythmical,  juicy. People mosh and slam while others dance at the beat of the disco-thrash. Prong was so advanced for their times 25 years ago, but now they are a classic group that knew how to see beyond its times. Snao your fingers, snap your neck! Poser of the damager, Revenge, best served cold. Songs that I thought I would never listen live. Prong had been vanished for a long while. Not even in dreams had they played in Mexico in my teenage years. Maybe now that they are back. What about Prong at the Hell & Heaven Fest in Guadalajara?!

 

 

I don’t like Korn, yet I feel compelled to see them play. Come what may, I’m already there. The vocalist does not use eye make-up anymore. Another good surprise at Graspop. Soulfly or Kreator? The answer comes in less than a second_ Let’s go see the Germans. I grew up listening to them. After Rigor Mortis and Testament, Kreator was the third group of Thrash Metal I knew. From then to now, many raindrops have fallen to the ground. Their set-list includes too many new songs and not too all the classics. Not a single song from the Extreme Agression or the Renewal albums. Yet, they play Flag of hate, Endless pain, Pleasure to kill, Tormentor. 15 thousand bodies sing and beat each other. The wall of death (activity officially forbidden by the Festival organizers to meet the security rules of the county, yet fomented by the bands and de facto by the organizers –they showed the videos of the endless mosh, crowd surfing and different walls of death on the gigantic screens next to the main stage-) was brutal. If I it wasn’t due to the fact that I know that we metal-heads are a community, an identity, and everything is just friendly violent fun, if I was a member of a parental watch society, of a right winged conservative party and I saw what happened with Kreator, I would be terrified. The violence with which half of the people crashed against the other half of the public, totally out of their minds, in ecstasy as Civilization Collapse came out of the PA, reminded me more of the battles of the European Barbarians in pre-Christian times than of a rock concert. The image I’m describing is actually indescribable. It was plain brutality at the rhythm of thrash metal.

 

 

Twisted Sister. It rains. They play hard. The cold stings. Dee Snider swears against Mother Nature: You cunting whore!!! We’re not gonna take it. The kids are back. The members of the band are really human. They talk to the audience really pissed because nobody can have as much fun under the rain as if the weather were more amicable. A short-haired no-make-up and 45 pound (20 kilos) heavier Jay Jay French confesses that he answers the mails he gets and that he made a friend in Belgium. Jay Jay invites the dude and his girlfriend to the stage. The dude asks the girl to marry him in front of over a hundred thousand metal-heads who, since they  also have a heart, cheer and whistle totally moved. The girl starts to cry and accepts. I hope they never divorce and that they love each other as much as they did that night. We all wanna rock…

 

La música es un arte único en su género. Es la esencia misma del arte, decía Schopenhauer. Creo que tiene razón y lo hago no porque sea yo un fanático de la música. No considero que la música sea la esencia del arte por las sensaciones inigualables que me genera. No le doy la razón a ese filósofo alemán porque cuando no la escucho o participo en su creación y ejecución por un tiempo prolongado sienta angustia, desesperación y vacío en la vida con todo y lo bella que es.

La música es la esencia del arte porque tiene características que ningún otro modo de realizarle presenta. La música es el arte público por excelencia, puede ser gozada (o padecida) por un infinito número de personas a la vez. La música se percibe con varias partes del cuerpo a la vez (quien solo la escucha con los oídos, nunca será melómano. La música, también, se escucha con el pecho, con las piernas). La música es ritmo, melodía, armonía que puede ser hecha con el cuerpo mismo cuando este se vuelve instrumento. Y la música es eterna de una manera distinta a la eternidad de la pintura y la escultura, que, por ser presentadas en forma de objetos tangibles, su transmisibilidad durará lo que dure ese objeto… ¿Qué quiero decir con eso? 400 años después de Vivaldi y Bach seguimos escuchando sus obras idénticamente como ellos las concibieron.

La transmisibilidad de la música y su importancia la comprendí ayer, mientras escuchaba a Queensryche. He aquí la crónica…

La llegada

Manejo todo el camino desde Querétaro en la compañía de Jesús Landaverde del Black Dog, un bar de aquella ciudad acompañados por Spiritual Beggars, Hendrix, The Beatles y, sí, hasta The Monkeys.

Llegamos rápidamente al Salón Cuervo. Me entero que celebra su décimo aniversario. Es muy temprano aún. Distingo el rostro del gemelo Ayú de Scarecrow entre la poca gente que espera desde mucho antes, probablemente personas que, como yo, se angustian con facilidad imaginando que no podrán estar hasta adelante. Conversamos e intercambiamos comentarios respecto al tema del día: Geoff Tate no canta más en Queensryche. Eso, no puedo negarlo, me genera una cierta dosis de decepción, de escepticismo. Ayú es más abierto: “¿Ya viste videos?” -me pregunta. “Es muy bueno”. Me pone a pensar intrigado. Todd La Torre, me demostrará más tarde que mi recelo provenía más de prejuicios que de su extraordinaria calidad vocal.

Se abren las puertas y sale la lista de invitados y acreditados. Quien la tiene, busca el blog del Patas (http://elpatas.net -no dejen de checar su blog también, pues le voy a ceder una selección especial de fotos para su sección corrspondiente-) en la lista  y me dice: “No, no está. Pero tú eres Lutz, de Dirty Woman, sí pasas. Llevaste a Alejandro (reportero de el medio en el que él trabaja) a Guadalajara”. Me hace sentir bien. Adentro del Cuervo, me encuentro más amigos. Promete ser una gran noche.

Poc

El grupo abridor comienza. Quiero ser amable con ellos, sobre todo con la vocalista que se hace llamar Poc, pues la encontré simpática, amable y con ganas. Sin embargo, al escribir estas líneas, me cuesta trabajo tener que decidirme entre la objetividad  y la sentimentalidad. Los ejecutantes son buenos. El bajista, inclusive, es muy, muy bueno. Todos salen caracterizados. La chica cuyo mote le da nombre a la banda, por lo que concluyo que sus excelentes músicos son en realidad de sesión y les pagan para que Poc se realice, tiene un cuerpazo y sabe caminar con tacones de punta gigantes. Sin embargo, su música, que no es mala si a uno le gusta el “rock” a la Alejandra Guzmán, a la Belinda, no es lo que debería estar abriéndole a una banda del estilo de Queensryche. No se me malentienda, yo pienso que no tienen que ser todos los grupos del mismo estilo, pero al menos sí del mismo género. Poc no es rock, aunque se vistan como dice televisa que se visten los rockeros. La chica es muy entonada e interactúa simpáticamente con el público que se portó muy educado al no insultarla o pedirle “chichis pa’la banda” -lo cal celebro-, pero su voz no es rocker, carece tanto de ese matiz rasposo del blues como de los agudos del metal. Con todo y todo, la chica nos hace saber que ya también le abrieron a Guns & Roses. Y yo pienso: “México, México.

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Queensryche

Queensryche es un grupazo. Habia tenido ya la oportunidad de verlos en el año 2000 en el Columbia Halle de Berlín sin Chris de Garmo, pero con Geoff Tate. La agrupación de Seattle es un o de los más claros ejemplos de que el Metal es crítico y revolucionario. ¿Qué obra es más distintiva de esta afirmación que el Operation Mindcrime?

La producción muy sobria. Las luces nada espectaculares. Nada de hielo seco. Sólo metal. Progresivo. Directo.

Sale al escenario el grupo y veo por primera vez a Tod La Torre. No es tan joven como me lo describieron. Es un metalero clásico. No se caracteriza. Sale al escenario como seguramente va a la tienda. De inmediato me doy cuenta de que su voz no hace extrañar a Geoff Tate. Queen of the Reeeeich!!!

La selección del set list es sorprendente de varias maneras. La primera sorpresa, grata, fue que los discos más viejos se hacen presentes en su presentación moderna con rolas como Queen of the Reich (De su album homónimo, Queensryche, 1983), Warning, En Force, Child of Fire, Roads to Madness (Warning, 1984), Walk in the shadows, The Whisper (Rage for Order, 1986). La segunda sorpresa, no tan grata, es que el Operation Mindcrime, uno de los mejores álbumes de la historia, ya no se encuentra tan presente y la selección de canciones del histórico L.P., a mi consideración, no fue la mejor: Speak, The Needle lies y Eyes of a Stranger. Sólo tres. Si hubieran tocado Revolution Calling, me hubiera sentido conforme. A cambio de ello y muy para mi placer, tocaron Jet City Woman. La mejor rola del clásico album Empire, Acompañada de Silent Lucidity y Empire (interpretación que cerró el evento).

Ahora bien, ¿qué fue lo que reflexioné mientras mi garganta se iba, como siempre, cerrando más y más por no poder dejar de cantar y mi cuello tensándose más y más por no poder dejar de hacer headbang? Justo con lo que comencé este texto. La música es perenne porque los músicos, al crear su obra, le permiten a sus sucesores contemporáneos o del futuro, recrear la obra y escucharla tal cual fue concebida. La música es universal. Vence el tiempo y el espacio. Es como una pandemia. Es viral. Quien se contagia del amor, de la sensibilidad de la música, se queda con ella para siempre. Lo transforma. Altera su genética y, por lo tanto, la hereda.

La reina del imperio… sencillamente formidable.

Galería de Queensryche

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-“Pasa. ¿Ya se abrió? ¿Ya entraste?”. Sonó la fresca voz de Paco en el altavoz de su casa.

Subí las escaleras prestando atención a la serie de cuadros de Stan Laurel y Olver Hardy (El Gordo y el Flaco) que tiene a lo largo de una de sus paredes. Esperé unos minutos a que bajara a la sala, mientras Marina, su hija y amiga mía, llamaba para avisarnos que estaba ya en las proximidades.

Nuestra meta final:  el Auditorio Díaz Ramírez en la Universidad Autónoma de Querétaro y unas horas más tarde la Casa del Obrero Queretano a sólo un par de calles de la Plaza de Armas en el centro justo de la capital de ese Estado. Teníamos que estar a las 10:30 de la mañana para una rueda de prensa con los medios de la ciudad que emblemáticamente fusiló, en el Cerro de las Campanas, las aspiraciones imperiales de  aquellos nacionales sin empatía por lo nuestro y de los extranjeros que ingenuamente supusieron podían venir a servirse con la cuchara grande y recibir aplausos a cambio.

Mientras manejaba gratamente sorprendido por no recibir comentario o queja alguna por parte de Paco Taibo II o de Marina debido a mi costumbre de manejar infringiendo el límite de velocidad, escuchaba las historias de Paco en referencia a cada población que pasábamos. “Si viniéramos con un detector de metales, no tendríamos que buscar mucho y encontraríamos restos de la batalla de Calpulapan. Balas, restos de fusiles, platos”; “En el 68, aquí me escondí de los milicos, en San Juan del Río. Pensé, ‘allí nadie te va a buscar’, y tuve razón”. Me doy cuenta de que Paco no sólo narra y cuenta de su vida, sino que pone atención a las propias anécdotas que Marina y  yo vamos compartiendo de lo que vivimos. Pienso cuando escucho todas nuestras voces que las vivencias contadas son la mina de amenidad de la historia.

Las palabras se transmiten no a través del aire, sino a través del humo de cigarrillos que transforman a Paco en un símil del Popocatepetl. Yo, fumador social, le pido uno que otro, pues cada uno de ellos se convierte en mi mente en una anécdota que contaré yo, en algún momento futuro, a quien escuche la narración de mi vida. “¿Cómo puedes ser mi amigo si eres vegetariano?” Me pregunta Taibo II; “Porque te gorreo cigarros”, le respondo.

Llegamos puntualmente al Centro Universitario. Algunos reporteros esperan ya a Paco, al tiempo que descubro las miradas curiosas de algunas alumnas. Lo ven con admiración y timidez. Minutos más tarde, el auditorio se llena hasta que finalmente se desborda. Todos queremos tomarnos la foto con Paco, así que en el podium estamos quienes pusimos el dedo en el renglón para organizar el evento. Gonzalo Guajardo, Blanca Gutiérrez, Gilberto Herrera y quien esto escribe nos vemos rodeando a Taibo II. Paco me dice: “Mira, hay gayola!”. Lleno abajo, lleno arriba. Intentamos calcular. Unas 500 personas de todas las edades (370 adentro del foro, según cifras oficiales, más los que estuvieron en el anexo y los pasillos). Y Paco comienza a narrar… Sabe como llegarle a la gente. Los datos históricos se cruzan con chistes y palabras que provienen de una pensada y sistemática desacralización del manual de Carreño. Sabe cómo llegarle a los miembros de la comunidad queretana. Les habla de sus héroes locales, de esos cuyos nombres están inmortalizados en las calles, pero que invitan al foráneo, como yo, a preguntarse “¿Epigmenio González? Bueno, algo habrá hecho”. Sí, algo hizo, ya me enteré. Un verdadero mártir de la guerra de independencia, quien tras haber caído preso y permanecido así y en condiciones dignas de la moderna prisión de Guantánamo en su equivalente del pasado, el Fuerte de San Diego, llegó tarde a la repartición de honores independentistas siendo doblemente condenado, por sus enemigos, cosa normal, y a su vez por aquellos por quienes peleó, pues el olvido es también condena.

La historia es fundamental en la construcción de una sociedad equitativa, ya que la historia genera identidad y la identidad pertenencia. Los mexicanos somos de nosotros, somos nuestros y nos pertenecemos.

La charla termina y llueven las preguntas. Jóvenes y ancianos. Unos preguntan. Otros comparten. Para todos hay comentario y afabilidad. Fotos, fotos, fotos.

En tres horas más, nuevo encuentro. Esta vez con sindicatos obreros.

A la hora de la comida, hincamos el diente con singular alegría. Gonzalo, Blanca, Marina, Paco, todos charlamos, todos escuchamos. No hay monopolio de la palabra.

A las cuatro, voy corriendo a ver si se echó en orden a andar la segunda parte del taller de Círculos de Reflexión Ciudadana facilitado por Antonio Villegas de los Buzones Ciudadanos. Somos una enorme red de trabajo social para abrir espacios de análisis y generación de emoción que ponga a la gente en movimiento.

Las cinco por fin. La casa del obrero tiene ya unas cien personas esperando. Quince minutos después comienza la segunda intervención de Paco. Narra sus charlas con un taxista de la ciudad. Explica la necesidad de descarar el outsourcing como el desmembramiento del artículo 123 que es. Trabajar al margen de la ley dentro de la ley. Volteo y si en mi cuadro de imagen mental había cien personas, estás ya se multiplicaron por 6 y me sorprendo.

De nuevo las preguntas entusiastas, las participaciones, las propuestas de la sociedad queretana se suceden una a otra como las diminutas, pero poderosísimas, partículas de luz que escapan el campo magnético de un hoyo negro que se creía insalvable. Estamos eufóricos.

Eufóricos por darnos cuenta de que las suposiciones de que Querétaro es un estado tradicionalmente de derecha, priista y panista provienen únicamente de su historia electoral, esa historia tan manoseada, tan hecha a la medida, mientras que hay otra historia yaciendo allí escondida, que se tiene que comenzar a contar y a acrecentar: La historia de  los otros miles de miembros de la sociedad queretana, conscientes y solidarios, empáticos con las realidades de los Otrxs excluidxs y que necesitan de alguien que los escuche primero, de alguien que lleve su mensaje consigo y trabaje de la mano con ellos. Eufóricos por darnos cuenta de que es sólo cuestión de visualizar el hilo conductor que ya nos une a quienes vivimos en Querétaro en lo particular y en México en lo general, pero que como este es un país grande, grande, está holgado para dar libertad de movimiento, dando por ello la apariencia de no estar. Tenemos que visualizarlo desde todos sus cabos y extremos y darle jaloncitos para apretarnos, para unirnos más.

Para unirnos desde nuestra trinchera local en nuestra cotidianidad, pero coordinados y pegaditos en un movimiento mayúsculo en los momentos de mayor simbolismo y necesidad de fuerza social.

Paco habló en sus dos intervenciones del invierno que se nos viene a los mexicanos con las contra-reformas de la derecha egoísta que entiende el mundo sólo como un enorme mercado con relaciones de competencia transacción y nunca de solidaridad y reciprocidad.

¿Cómo evitar el frío invernal?

Con el calor humano que da el movimiento social en co-laboración, comunicación y unidad.

Galería de fotos (Cortesía de David Steck et al)

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Podría escribir decenas, cientos de palabras que describieran la singular sensación que se tiene frente a la consciencia del erotismo que se vislumbra próximo. Escribir que es una especie de golpe substancial en las entrañas, una elevación clara de niveles de algún líquido por todos desconocido y que nos lleva a tener reacciones y pensamientos por todos conocidos, prácticas políticas (entre dos o más personas) o ensimismadas (uno con uno mismo) por todos realizadas.

Podría también decir que lo erótico es anhelo y ensueño. Que es consuelo de la soledad. Plasmar con las palabras adecuadas el asombro que causa a los observadores la imagen, sensible o fantasiosa, del genital e in extenso de la piel del ajeno que nos enseña lo que normalmente se esconde.

Podría hacer analogías que describieran la relación que hay entre el erotismo y el ejercicio de la libertad. Narrar la extraña sensación que se percibe del saberse visto en estado de desnudez por un ojo nuevo del sexo preferido. De la esperanza que conlleva esa sensación de terminar gratificando la carne con la expulsión y reciprocidad de humores internos. Podría hablar del peculiar aroma a sexo que envuelve el estudio, a veces el cuarto con cama, del artista y el sujeto plasmado en la obra… en la imaginación de ambos.

Podría también describir las preguntas que inundan la cabeza del modelo y del artista y que giran en torno a si se dará la oportunidad de saltar al abismo o si se deberá empujar a ese otro frente al uno.

Y, finalmente, podría describir como a veces las fantasías se realizan con los cuerpos sudorosos y voluptuosos en un generoso acto sexual, sofocante y delirante.

¿Pero para que hablar sobre todo eso, cuando una imagen erótica vale más que sus mil correspondientes palabras?

Galería erótica 2a. Parte…

 

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