Archivos de la categoría ‘Historia’

I. El pasado inmediato es irrelevante, el pasado lejano readquiere sentido.

 

¿Tendría sentido hablar de la tercera parte, el tercer día del Graspop Metal Meeting tras casi un mes y medio de su suceso? Si este blog fuera exclusivamente reporteril, probablemente no, pues la información del espectáculo, al atenerse a los modos del marketeo, de lo sensacional, se entiende poco comercial cuando no se “informa” al instante.

Pero este espacio es un espacio mío y de quienes lo comparten sabiendo que en él se encuentra algo más que información y expectación. En él se encuentra el vínculo comunicativo que nos acerca, aun sin saberlo, sin conocer nuestras identidades, en un mundo habitado por extraños.

La historia se hace narrándola y su importancia trascendental se conoce sólo a través del tiempo.

Sí, hablar de lo último que viví en los bosques de Bélgica tiene relevancia porque no es hablar de un evento ocurrido, sino de un evento ocurrido en la vida de una persona que comparte de sí contigo que me lees. De tal manera, compartir lo que ha ocurrido haya pasado un día o hayan pasado siglos sigue siendo tan emocionante para quien tiene el corazón abierto a la vida del Otro. Si no, que le pregunten a Bruce Dickinson y Iron Maiden y los temas de sus canciones…

 

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II.- Gente normal frente a gente normal…

 

Si hiciéramos a un lado la actuación de Down y de la que ya hablé en su momento, este domingo fue el día del placer. Placer auditivo, placer psicológico, placer y placer.

Levantarme temprano para poder tomar una ducha tras días de baños vaqueros más parecidos a curas naturistas de frotaciones que al correr del agua sobre la piel que purifica. Levantarme temprano sólo para enterarme que hay que pagar dos euros por usar las duchas. Evoco a Dave Mustaine y Megadeth con su rola en el Soundtrack the Schocker. Go to hell! Ya me bañaré en Lovaina a mi regreso. Voy al pueblo por viandas de nueva cuenta y a preguntar donde podré imprimir mi boleto de tren de regreso. Graspop es una comunidad tan pequeña que no hay un sólo café internet. Eso no pasa en México, pienso, mientras evoco las imágenes de Huautla de Jiménez, Oaxaca, pueblo de la sierra y su café internet: El hongo. Al final, tuve, como el futuro me lo diría a cada momento en este viaje, que comprar mi boleto de vuelta ¿Cómo puede uno pagar por volver y no mejor quedarse gratis?

Regreso y entro en los terrenos del Metal Meeting. Me dirijo al escenario que será la primera parte del día el lugar que me cobije del extenuante sol que hace en Bélgica: El Metal Dome. Es el día del rock para mariguanos, del rock que sí es rock, del rock con actitud, con presencia y cuerpo, del rock que llena el espacio e inflama los pulmones y las vísceras, es el día del Rock Stoner. El único género en el que me interesa participar activamente como miembro de una banda. Evoco la que solía tener, Dirty Woman. El ego, la soberbia y la altura que se vislumbra desde una moneda de veinte centavos, cuando por fin se ha podido subir a ella, no son amigos de la música. Dirty Woman, mi amada, mi mujer, mi mujer sucia, ahora sólo vive en los recuerdos. Me imagino que hubiéramos podido estar allí algún día. Pero entonces los acordes que provienen de las guitarras de los británicos Heaven’s Basement me despiertan del ensoñamiento. no, ellos no son stoner todavía, pero si he de escoger entre Speed Metal de dragones y Black Metal diablos del bosque (Winterfylleth), prefiero lo que tiene armonías. Tras algunas rolas que no encuentro particularmente maravillosas, se me acerca con cierta desesperación un chico: “Tú tienes cámara, por favor, súbete al escenario y tómanos fotos”. Es un roadie de Heaven’s Basement, grupo que aunque de buen calibre es evidente que aún hacen sus pininos y no estaban preparados para la extraordinaria recepción de los belgas. El Metal Dome está a reventar. Unas dos mil personas abarrotan el espacio y los integrantes de la banda no lo pueden creer, pero lo quieren recordar. Me subo al escenario. Capturo algunos momentos. Me dan  su contacto para que les comparta las fotos posteriormente.

 

 

Llega Bullet. Heavy Metal clásico. Se escucha la influencia de la NWBHM. Dan ganas de mover la cabeza y cantar los coros. Los escucho y pienso: “Los belgas devuelven carteras. ¿Y si alguien se encontró mi celular y lo regresó? Decido ir al stand de objetos perdidos: Efectivamente, los belgas son el pueblo más honesto que he conocido. Mi celular fue entregado. Madreado por las patadas del Slam y sin jalar, pero lo de menos será repararlo. Aquí esta ahora a mi lado. Recojo botellas de coca-cola (no, no me paga por decir su marca), por cada 24 te dan un producto. La consciencia ecológica y las buenas costumbres nos las integran a los metaleros por medio del estímulo positivo. Un encendedor (que después regalé en Berlín) y un parche conmemorativo, son buena paga por ayudar a mantener limpio el lugar del concierto.

Basta. Es hora de ver a Red Fang. Barbas largas, cabello poco aseado, guitarras densas, bajo grave, voces roncas, camisas de cuadros, red necks. Sí, es stoner. No traen roadies. Ellos mismos hacen su sound check, como en México lo hacemos todos. Gente normal haciendo lo que aman para gente normal que ama lo que hacen. Eso es el rock. No poses. Vida intensa. Exuberancia auditiva y pectoral. El metal, más si es stoner, se escucha con el pecho, que vibra con sus tonos graves.  Sigue The Sword.

 

 

Pero antes… una breve pausa erótica. Vaqueritas que venden cáncer mueven sus caderas y esbeltos glúteos para el deleite de los sexistas metaleros. En primera fila, les tomo fotos y dejo volar mi imaginación lúbrica y nada serena.

 

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La espada es lo primero que verídicamente espero en el día. Hace años, cuando tocaron en la Ciudad de México, los encontré plenamente contundentes y convincentes. La tercera rola hace para mí su presentación: Three Witches. Tres brujas conocerás en el camino hacia tu destino, la primera te amará, la segunda te engañará y la tercera te enseñará el camino. Cuánto quisiera creer en lo profético de estas palabras de The Sword. Pero cuento mis brujas y pienso en la historia de mi vida y me doy cuenta de que la primera no me amó, de que todas me han engañado, que ya son muchas más que tres y que sigo sin encontrar el camino… Mientras escucho y coreo las canciones me abrazó con un reportero de la India que hace cobertura política, pero que como las miles de almas allí presentes y esparcidas las hectáreas del local se une a los cantos y las notas del rock para pachecos. Se las sabe todas. How heavy the Axis, Veil of Isis. ¿Que qué, que qué? Un cover de ZZ-Top: Cheap sun glasses (Fenomenal, absolutamente fenomenal), Oh, YEAH!!

¿Cómo se puede sentir euforia sin parar? Sal a la calle y sabrás.

 

 

Newsted, In flames, Epica, Karma to burn. Lo siento, me lo tengo que perder todo. Quiero mi lugar hasta adelante para ver por primera vez a Ghost y su reverendo satánico. Son un grupazo. Escenografía magnifica, luces moradas, ambiente de iglesia. Salen los monjes, sólo negrura. No se mueven, sólo tocan. Entra una calavera en escena, túnica, birrete y cetro. Son buenos, pero su concepto ceremonioso y sarcásticamente eclesiástico evitan que las personas podamos mover la cabeza, desaforarnos, empujarnos, gritar y cantar. Es, literalmente, una misa de rock que invoca al amo de las sombras: Infestissumam, Per Aspera ad inferi… Elizabeth! La reina zombie (Zombie Queen) se vuelca en un Ritual. Son buenos, pero mi imposibilidad para bailar y golpear cuerpos me deja con un sabor algo parecido al vacío.

 

 

Me tengo que salir unos momentos antes de que el fantasma termine su actuación, pues hay que conseguir lugar hasta adelante para ver a una de mis tres bandas favoritas de la historia: Iron Maiden con su enorme vocalista, Bruce Dickinson, mi modelo humano a seguir. Inútil hablar más de todas las bondades que este señor tiene en su vida. Es un genio, el Leonardo da Vinci de los tiempos modernos. Baste decir que se puede dar una clase de historia a nivel bachillerato usando sólo canciones de Iron Maiden. La dama de hierro viene con la gira del Seventh Son… ¿Se puede pedir algo más? Claro, tocan las que nos toca mirar siempre: 2 minutes to midnight, Afraid to shoot strangers, The trooper, Number of the Beast, Fear of the Dark, Iron Maiden, Aces high y Run to the Hills. ¿Pero que normalmente no incluyan en sus setlists? Bueno, ¿pues qué tal una probada de Can I play with madness, The prisoner, Wasted years, Moonchild, Phantom of the Opera, Seventh son of a seventh son, The Clarivoyant y The Evil that men do? Sencillamente maravillosos. los veo, canto con ellos, quisiera ser Bruce Dickinson, tener la posibilidad de saltar, correr por el escenario escuchando a cientos de miles de personas cantar las letras que han salido de mi cerebro y de mi cultura. Han trascendido el tiempo y el espacio. Son, lo sabemos, sencillamente, Iron Maiden.

 

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La noche ha caído ya y entonces hay que correr a la última etapa: Decidir entre Testament y King Diamond. Miento, no hay nada que decidir. King Diamond se convierte en un evento necesario. ¿Cómo perderme los falsetes de un danés-texano acompañados por las guitarras de Andy Laroque quien grabó con Chuck Schuldiner el mejor album en la historia del Death Metal: Individual thought patterns? El Marquee 1 plenamente decorado. The candle. Welcome home (adiós batería de la cámara, sólo alcancé a tomar a la abuela y ni siquiera pude dejar huella del asesinato de Missy, la Lotita del gore y del metal). Me doy cuenta de que King Diamond juega con el erotismo pedofílico, sus letras son en un 90% relativas a abusos sexuales y asesinatos de niñas. No, no lo había notado antes. ¿Me espanto? No, no lo hago. Si hay novelas de terror, también puede haber música de terror (parafraseando a Ozzy). Sleepless nights, Come to the Sabbath (Cover de Mercyful Fate), Eye of the Witch. Muchas más… su maquillaje, sus luces, su bailarina, su modelo, es ópera, Mozart se sentiría orgulloso, lo sé. Verdi no lo sé, pero Mozart, pueden apostar que le dedicaría algunas obras (manuales) a los jóvenes senos de Abigail

 

 

III. Epílogo I.

 

Todo se acaba pero se queda en mi memoria para siempre. La prueba son estas palabras escritas con tanta intensidad semanas después al término del viaje de mi vida. Si no estuviera por allí la policía de las emociones, esa que confunde la felicidad intensa y su ofrecimiento a la gente con arrogancia y presunción, con egoísmo, narraría tantas y tantas cosas más. Pero para ello tal vez hubiera que escribir una novela y adjudicarle lo vivido en la carne propia a un personaje que no sería sino yo mismo, con un nombre falso y poder decir frente a los reclamos: No fui yo, es solo mi imaginación (que recuerda lo vivido… que recuerda lo vivido…)

 

IV. Epílogo II

 

Sí, los metaleros somos gente común haciendo cosas extraordinarias para gente extraordinaria que se niega a ser común viviendo en nuestra propia comunidad. Somos metaleros, somos rockers. Sí, nos peleamos, sí hay competencia entre nosotros, sí, tenemos relaciones muy pasionales, pero al final, pase lo que pase, somos comunidad, somos identidad, juntos abrimos nuestro espacio, separados lo perdemos… somo metaleros y esto que sigue es mi homenaje a ellos…

 

In union we stand!!

 

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-“Pasa. ¿Ya se abrió? ¿Ya entraste?”. Sonó la fresca voz de Paco en el altavoz de su casa.

Subí las escaleras prestando atención a la serie de cuadros de Stan Laurel y Olver Hardy (El Gordo y el Flaco) que tiene a lo largo de una de sus paredes. Esperé unos minutos a que bajara a la sala, mientras Marina, su hija y amiga mía, llamaba para avisarnos que estaba ya en las proximidades.

Nuestra meta final:  el Auditorio Díaz Ramírez en la Universidad Autónoma de Querétaro y unas horas más tarde la Casa del Obrero Queretano a sólo un par de calles de la Plaza de Armas en el centro justo de la capital de ese Estado. Teníamos que estar a las 10:30 de la mañana para una rueda de prensa con los medios de la ciudad que emblemáticamente fusiló, en el Cerro de las Campanas, las aspiraciones imperiales de  aquellos nacionales sin empatía por lo nuestro y de los extranjeros que ingenuamente supusieron podían venir a servirse con la cuchara grande y recibir aplausos a cambio.

Mientras manejaba gratamente sorprendido por no recibir comentario o queja alguna por parte de Paco Taibo II o de Marina debido a mi costumbre de manejar infringiendo el límite de velocidad, escuchaba las historias de Paco en referencia a cada población que pasábamos. “Si viniéramos con un detector de metales, no tendríamos que buscar mucho y encontraríamos restos de la batalla de Calpulapan. Balas, restos de fusiles, platos”; “En el 68, aquí me escondí de los milicos, en San Juan del Río. Pensé, ‘allí nadie te va a buscar’, y tuve razón”. Me doy cuenta de que Paco no sólo narra y cuenta de su vida, sino que pone atención a las propias anécdotas que Marina y  yo vamos compartiendo de lo que vivimos. Pienso cuando escucho todas nuestras voces que las vivencias contadas son la mina de amenidad de la historia.

Las palabras se transmiten no a través del aire, sino a través del humo de cigarrillos que transforman a Paco en un símil del Popocatepetl. Yo, fumador social, le pido uno que otro, pues cada uno de ellos se convierte en mi mente en una anécdota que contaré yo, en algún momento futuro, a quien escuche la narración de mi vida. “¿Cómo puedes ser mi amigo si eres vegetariano?” Me pregunta Taibo II; “Porque te gorreo cigarros”, le respondo.

Llegamos puntualmente al Centro Universitario. Algunos reporteros esperan ya a Paco, al tiempo que descubro las miradas curiosas de algunas alumnas. Lo ven con admiración y timidez. Minutos más tarde, el auditorio se llena hasta que finalmente se desborda. Todos queremos tomarnos la foto con Paco, así que en el podium estamos quienes pusimos el dedo en el renglón para organizar el evento. Gonzalo Guajardo, Blanca Gutiérrez, Gilberto Herrera y quien esto escribe nos vemos rodeando a Taibo II. Paco me dice: “Mira, hay gayola!”. Lleno abajo, lleno arriba. Intentamos calcular. Unas 500 personas de todas las edades (370 adentro del foro, según cifras oficiales, más los que estuvieron en el anexo y los pasillos). Y Paco comienza a narrar… Sabe como llegarle a la gente. Los datos históricos se cruzan con chistes y palabras que provienen de una pensada y sistemática desacralización del manual de Carreño. Sabe cómo llegarle a los miembros de la comunidad queretana. Les habla de sus héroes locales, de esos cuyos nombres están inmortalizados en las calles, pero que invitan al foráneo, como yo, a preguntarse “¿Epigmenio González? Bueno, algo habrá hecho”. Sí, algo hizo, ya me enteré. Un verdadero mártir de la guerra de independencia, quien tras haber caído preso y permanecido así y en condiciones dignas de la moderna prisión de Guantánamo en su equivalente del pasado, el Fuerte de San Diego, llegó tarde a la repartición de honores independentistas siendo doblemente condenado, por sus enemigos, cosa normal, y a su vez por aquellos por quienes peleó, pues el olvido es también condena.

La historia es fundamental en la construcción de una sociedad equitativa, ya que la historia genera identidad y la identidad pertenencia. Los mexicanos somos de nosotros, somos nuestros y nos pertenecemos.

La charla termina y llueven las preguntas. Jóvenes y ancianos. Unos preguntan. Otros comparten. Para todos hay comentario y afabilidad. Fotos, fotos, fotos.

En tres horas más, nuevo encuentro. Esta vez con sindicatos obreros.

A la hora de la comida, hincamos el diente con singular alegría. Gonzalo, Blanca, Marina, Paco, todos charlamos, todos escuchamos. No hay monopolio de la palabra.

A las cuatro, voy corriendo a ver si se echó en orden a andar la segunda parte del taller de Círculos de Reflexión Ciudadana facilitado por Antonio Villegas de los Buzones Ciudadanos. Somos una enorme red de trabajo social para abrir espacios de análisis y generación de emoción que ponga a la gente en movimiento.

Las cinco por fin. La casa del obrero tiene ya unas cien personas esperando. Quince minutos después comienza la segunda intervención de Paco. Narra sus charlas con un taxista de la ciudad. Explica la necesidad de descarar el outsourcing como el desmembramiento del artículo 123 que es. Trabajar al margen de la ley dentro de la ley. Volteo y si en mi cuadro de imagen mental había cien personas, estás ya se multiplicaron por 6 y me sorprendo.

De nuevo las preguntas entusiastas, las participaciones, las propuestas de la sociedad queretana se suceden una a otra como las diminutas, pero poderosísimas, partículas de luz que escapan el campo magnético de un hoyo negro que se creía insalvable. Estamos eufóricos.

Eufóricos por darnos cuenta de que las suposiciones de que Querétaro es un estado tradicionalmente de derecha, priista y panista provienen únicamente de su historia electoral, esa historia tan manoseada, tan hecha a la medida, mientras que hay otra historia yaciendo allí escondida, que se tiene que comenzar a contar y a acrecentar: La historia de  los otros miles de miembros de la sociedad queretana, conscientes y solidarios, empáticos con las realidades de los Otrxs excluidxs y que necesitan de alguien que los escuche primero, de alguien que lleve su mensaje consigo y trabaje de la mano con ellos. Eufóricos por darnos cuenta de que es sólo cuestión de visualizar el hilo conductor que ya nos une a quienes vivimos en Querétaro en lo particular y en México en lo general, pero que como este es un país grande, grande, está holgado para dar libertad de movimiento, dando por ello la apariencia de no estar. Tenemos que visualizarlo desde todos sus cabos y extremos y darle jaloncitos para apretarnos, para unirnos más.

Para unirnos desde nuestra trinchera local en nuestra cotidianidad, pero coordinados y pegaditos en un movimiento mayúsculo en los momentos de mayor simbolismo y necesidad de fuerza social.

Paco habló en sus dos intervenciones del invierno que se nos viene a los mexicanos con las contra-reformas de la derecha egoísta que entiende el mundo sólo como un enorme mercado con relaciones de competencia transacción y nunca de solidaridad y reciprocidad.

¿Cómo evitar el frío invernal?

Con el calor humano que da el movimiento social en co-laboración, comunicación y unidad.

Galería de fotos (Cortesía de David Steck et al)

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Esta entrada es una que habla no sólo de Rock y su subgénero el metal. No es una entrada que habla sólo sobre los dos festivales más importantes que se han hecho de este género en la historia de México hasta el momento. No narra sólo los hechos en, frente y tras los escenarios…

Esta entrada habla, además de todo eso y principalmente, de la identidad psicológico-emocional que son el Rock & Roll y el Heavy Metal.

Sólo de esa manera, sólo motivado por la adrenalina y por la emoción que genera el saberse parte de una comunidad, parte de una hermandad identitaria puede resistirse tener que vender discos, pedir prestado o empeñar algún objeto más o menos querido para poder comprar los boletos, el brutal esfuerzo físico que representan 4 días sin parar de viaje en carretera, sol inclemente tapatío, kilos de polvo en la garganta, sudor copioso, sed, mala alimentación, andar sin parar por los cinco kilometros cuadrados del VFG -lugar del evento-.

Todas esas cosas de las que sabes que hablo, pues también estuviste allí (búscate en la sección de fotos anecdóticas, si no te ves y sabes que te tomé foto, contáctame y la publico o te la mando). Así es, ante todo, somos rockeros. Y no estamos solos en el mundo. Estamos con nosotros.

Más fotos en mi facebook. si no estás aquí, búscate allí también.

Y esto es lo que pasó…

De los grupos…

Lo más impactante de estos festivales, fue su line-up. El Force Fest, versión resumida del Hell & Heaven, trajo una buena mezcla, lo que se consideró lo más representativo, para todos los gustos metaleros. El line-up de bandas del Hell & Heaven: devastador. Grupos traídos de ambos lados del Atlántico, todos ellos de extraordinaria calidad. Incluyendo los mexicanos, le pese a quien le pese.

Los cinco mejores grupos extranjeros en orden ascendente…

  • 5.- DDLM. Una refrescante sorpresa. Si he de ser honesto, ni siquiera sabía que existían. Creo vagamente haber recordado a alguien mencionándolos hace mucho tiempo sin que me interesara el comentario. En vivo son extraordinarios. Con Lorena de Valencia como front-woman, Día de los Muertos tiene una presencia asombrosa en el escenario. Sexistas y machistas como podemos llegar a ser estúpidamente los metaleros (bueno, los hombres en general, pues), DDLM demuestra que nunca demeritará tener una mujer que cante tan bien como Lorena al frente de la banda. Nada de falsas vocecitas de princesa y falsetes que dan risa. Lorena tiene actitud y una voz clásica de grind, gracias a su feminidad, que prenden de inmediato. Bella, cabrona y talentosa. Otro prejuicio que rompe esta banda es el de la imposibilidad latina de hacer buen rock: Andres Jaramillo y Adrian Villanueva (Guitarras), Alejandro Corredor (Bajo) y Alfonso Pinzon (Batería), todos evidentemente de origen latino (y algunos mismos tapatíos), vienen a su tierra y, contradiciendo la Biblia, como debe de ser en cualquier metalero, se vuelven profetas en su tierra. ¡Bandota!
  • 5 (tied).- Sodom. Al contrario de lo dicho anterior, Sodom es un clásico y como tal nunca defrauda y se queda un regusto digno de cerveza alemana. Sólo rolas de antaño: Sodomy and Lust, Outbrake of Evil, AGENT ORANGE, The Saw is the Law, Blasphemer… y la mejor: REMEMBER THE FALLEN. Todo esto aderezado con una lluvia de polvo que parecía que había caído el meteorito que dicen extinguió a los dinosaurios.
  • 4. Municipal Waste. El thrash metal (con H, por favor, que es de azote, no de basura) está de regreso en la escena metalera y lo está con todo. Bendito sea el Diablo. Municipal Waste y sus pegajosos, sabrosos, machacantes riffs y letras irreverentes. Tocar rolas cortas les permite ofrecer al público una enorme cantidad de rolas y machaca. Su presencia en el escenario y frente a las cámaras, de entrega. Aguantaron la polvareda con todos los huevos del mundo. ¿Cómo le habrá quedado la garganta a Tony Foresta?. Su mejor rola, por supuesto, Authority Attack.
  • 3.- Anthrax. “Somos Anthrax. ¿Necesitaríamos más?” Así fue como respondió Scott Ian a mi pregunta en la rueda de prensa respecto a si después de tantas visitas a México podríamos esperar alguna sorpresa en su set. “No hay sorpresas, sólo hay devastación de Thrash”. Sin embargo, no cumplió. Sí hubo algo diferente, en realidad dos cosas: Tocaron I am the Man, rola que nunca puede dejar de sacar de onda a la audiencia por su cross-over con rap, sobre todo a los chavillos que probablemente nunca la habían oído (a mí en lo personal y por ser de criterio amplio, me encanta. Así que la canté -hasta donde pude, pues la garganta ya no podía más y apenas era el primer día-); la segunda cosa inesperada: el intro de Reign in Blood in memoriam a Jeff Hanneman. El Slam allí hubiera sido la envidia de los californianos en el Big Four: fue un verdadero latigazo veloz, contundente.
  • 2.- Motorhead. “We are Motorhead and we play rock & roll!!“, dice clásicamente Lemmy. La gente se enardece. Saca fuerzas de flaqueza. Es el último grupo después de 48 horas de nuestro propio Metal Journey. Ya sin dinero, exhaustos, roncos, llenos de flemas en la garganta y la nariz, los fans provenientes de todo México y algunos de centro América, cantan y bailan sin parar. Riff clásicos. Lemmy es misterioso. Nunca va hasta el frente del escenario. Como el Dios que es, se vislumbra, pero no se deja ver. Todo un reto para los fotógrafos. Su voz, rasposa no se acaba a pesar de sus 72 años. Metropolis, Over the Top, The One to Sing the Blues, Killed by Death, Ace of Spades, Overkill… todas, todas, quedan debiendo rolas. No puede ser de otra manera. Tendrían que tocar toda la noche. Las más extrañadas: Orgasmatron, Iron fist.
  • 1.- Suicidal Tendencies.- Yo no me ando con mamadas. No sigo los lugares comunes. Digo mi opinión. Motorhead devastó, sin duda. Anthrax lo mismo. Pero Suicidal Tendenecies fueron algo que en este festival se cocinó aparte. Eran un grupo que estaba en deuda con México, pues nunca vinieron en su esplendor (No me digas que Motorhead tampoco, pues si lo hubieran hecho ni tú ni yo ni nadie hubiera ido, pues apenas estábamos naciendo todos). Suicidal Tendencies es un grupo que, sé que no hablo sólo, nos ayudo a muchos hoy en día cuarenteenagers a aguantar la adolescencia con todas sus broncas, con todas sus injusticias, con toda la represión e imbecilidad que padece. Mientras sonaba su canción abridora, You can’t bring me Down, se me venía a la mente los recuerdos: Mi padre gritándome; mis maestros regañándome y queriendo quebrar mi voluntad como a un animal, queriendo alinearme; la chota basculeándome por traer el pelo largo, trepándote a la julia por “ser rocker” (sic, que cita a un policía que me quería trepar; sic que sabe que tú también lo viviste, y si no, es porque nosotros lo vivimos, pero resistimos y no morimos y rompimos tabúes y barreras y aquí seguimos. Sí, gracias a la voluntad de las generaciones del pasado los jóvenes del presente gozan de más libertades); la imagen de mi persona, 23 años más joven, llegando lloroso y furioso a mi cuarto, tomando el Lights.. Camera… Revolution! escuchando justo esa rola y sintiendo que era mi deber, como metalero, resistir, comprendiendo que el que quiere ser diferente tiene que pagar el precio: la exclusión, la opresión, la soledad… pero vale la pena, se abre brecha y uno se vuelve más fuerte. El que no aguantó, era poser. Send me your Money!, Psycho Vision!, Institutionalied!, Pledge your Alliegance y, sorpresivamente (pues no la tocaron en el Force Fest), How will I laugh tomorrow? y los recuerdos vuelven de nuevo a la mente…

Lo destacable nacional…

  • Wrecker, Here comes the Kraken, Intoxxxicated.- Lo mejor que hay en el metal nacional junto con los ausentes Maligno y Dirty Woman (siento el autoguayabazo, pero como lo dije, no tengo pelos en la lengua, es la neta). Componen bien, ejecutan bien, tienen presencia en el escenario, sus riffs, solos, letras. El metal nacional ha dejado de sonar panchito.
  • Ivan Nieblas (El Patas).- La escena de metal y rock nacional, hoy por hoy, está dirigida por este señor. Lo crean o no. Ninguna figura pública tiene en México en este momento tanta ascendencia sobre el gusto popular como el Patas. Piénsenlo bien: Organizó todo el movimiento para exigir a los promotores que viniera Motorhead desde hace ya más de un año. ¿Resultado? vino Motorhead. Organizó todo el movimiento para que viniera Black Sabbath. ¿Resultado? Viene Black Sabbath. ¿Qué me dicen? ¿Que era de esperarse que viniera? ¿Que igual hubiera pasado? Sólo apunto tres cosas: 1. Motorhead YA había venido y ni quien fuera a verlos. Esta vez Motorhead causó expectación tras una campaña de apoyo comenzada por el Patas a un punto que, cuando por fin se concretó, la gente se puso eufórica; 2. Estando conmigo en la sala de prensa, lo mandaron llamar: Tú, por acá no; tú te vas a los camerinos con Lemmy. Eso no pasa sólo porque sí; 3. Black Overdrive, grupo de Stoner del Patas, a pesar de tener una corta carrera y no tener aún disco oficial, se apuntala como uno de los favoritos en el gusto de la gente. ¿Los vieron en vivo en horario casi estelar en el Hell and Heaven? La presencia en el escenario del Patas es la de un rocker cabrón. Allí están las fotos más abajo para comprobarlo. Sí, es cierto que tenemos años de conocernos y que es mi gran amigo, pero soy crítico y objetivo. Cuando la caga se lo digo; cuando se clava con alguna mujer gandalla, se lo encaro; cuando se pasa de verga, se lo reclamo. Tal y como resalto su gran labor por el rock en México, la neta.

Lo criticable…

No todo es miel sobre hojuelas. La objetividad resulta de hablar sobre lo bueno y lo malo (y viceversa, dedicada a los que sólo critican todo en la vida y no pueden ser felices). Hubo, como todo evento en México, muchas cosas que no resultaron y que DEBEN mejorar en aras de llegar a la altura de los festivales de Europa, tierra del Metal (“In the United States everything is gone, there’s nothing for Metal there” Palabras que me compartió Tony Lazar guitarro fundador de Vital Remains). Los hermanos guerrero deben de tomar en cuenta los siguientes puntos:

  • Una mejor capacitación de los miembros del staff de seguridad. permite un mejor desempeño del festival. La verdad l@s chicqs de seguridad se portaron en todo momento muy amables con los asistentes, pero cualquier pequeño choro y lo dejaban acceder a uno a donde fuera. Eso, claro, es algo muy bueno para quien sabe aprovecharse de ello, pero no lo es para las bandas que ven su catering siendo devorado por toda la bola de reporteros, amigos del rock, secres, etc -y con obvias razones, pues no nos daban ni agua -lo anterior es consecuencia de esto-) con la molestia que ello les ocasiona.
  • El lugar del evento. Mucho más grande que la ocasión anterior, pero sin sombra (excepto para los “VIP’s” -en realidad no son más importantes que nadie, sólo tienen más varo-) frente a un sol que no sucumbió en todo el fin de semana. Resultado: insolaciones al por mayor (rápidamente atendidas por los paramédicos -aquí sí bien-).
  • El lugar del evento bis. El lugar parecía sacado de Pedro Páramo de Juan Rulfo (“En la reverberación del sol, la llanura parecía una laguna transparente, deshecha en vapores por donde se traslucía un horizonte gris. Y más allá, una línea de montañas. Y todavía más allá, la más remota lejanía.” Op. cit.) . Seco como la chingada, el polvo no dejó de levantarse TODO EL FIN DE SEMANA a ritmo del slam. Las bandas mismas padecieron esto. Parecía como si en todos los escenarios hubiera hielo seco. Eso, claro, auemntó el placer de los juegos de luces, pero ese no es el chiste. 48 horas después del fin del festival, apenas siento mis poros respirar de nuevo y no es una hipérbole. ¿Cómo se soluciona esto? Igual que en Wacken: Háganlo sí en un rancho, pero en uno con pasto.
  • El sonido con Dokken. Tras más de veinte años de esperarlos, por fin los vi tocar. No sé cuánto tiempo vaya a pasar para que los pueda ESCUCHAR TOCAR.

Una opinión final…

Fue un festival cabrón. Cabrón en todos los sentidos. Chingón, al tiempo que una chinga. Para TODOS, ¿A poco creen que los hermanos Guerrero y el Chico Migraña (en el Force Fest) no estaban estresados, madreados, exhaustos, preocupados, de aquí para allá, PERO también orgullosos, contentos, alegres, sabiéndose como son: cruciales en la escena del metal mexicano?

El Hell and Heaven y el Force Fest son festivales que no deben morir nunca. Con todos sus áreas de mejora, justamente sólo pueden llegar a ser lo más perfectos posibles por medio de su continua realización. Promotores, bandas, staff, reporteros, y fans asistentes, tenemos la obligación de poner nuestro grano de arena cada vez mayor cualitativa y cuantitativamente, para que el Metal SIGA CRECIENDO, SIGA VIVO en México, nación que muy bien debe sentirse orgullosa por ser claramente el espacio del Metal en esta América del Norte. Las mismas bandas asistentes provenientes del gabacho, al sentirse eufóricas, característica del metalero, lo compartían sin parar. ¡¡¡EN MÉXICO, EL METAL NUNCA MUERE!!!

Galería 1 (Bandas Extranjeras)

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Galería 2 (Bandas Nacionales)

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Galería 3: Anecdotario (¡Búscate!)

Bonus… ¡¡¡Slaaaaam!!!

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No puedo dormir… no tengo sueño. Usar el cliché de que mi cabeza da vueltas sería absurdo y falso. No puedo dormir por que me siento despierto. Hoy leí a Marco Aurelio. Me sacudió. Mucho. No porque dijera novedades, escribió hace más de 1800 años. Me movió porque su estilo sabio estaba alejado ya de mí.

Amo y odio la academia. No. Me expresaré mejor. Amo la Academia. Odio el academicismo.  Odio que nos coarten a los humanos. Odio que los humanos se coarten. Extraño los tiempos en los que caía en trance y me dejaba llevar por mi fantasía creyéndola verdad…

Marco Aurelio, acógeme en tu seno…

Camino siguiendo las sendas acordes con la naturaleza, hasta caer y al fin descansar, expirando en este aire que respiro cada día y cayendo en esta tierra donde mi padre recogió la semilla, mi madre la sangre y mi nodriza la leche; de donde cada día, después de tantos años, me alimento y refresco, que me sostiene mientras camino y que me aprovecha de tantas maneras

Un abrazo,

Lutzzz…

Imperator Marcus Aurelius

Imperator Marcus Aurelius

Botitas…

Publicado: 16 de febrero de 2012 en Historia

La primera imagen que se proyecta en la pantalla comenzaba con una idílica danza amorosa, tan idílica que raya en lo ridículo. Semidesnudos los cuerpos de un hombre y una mujer se penetran con lujuria bajo un árbol. Todo aderezado por una música absurda que nada sugiere el infierno en que la historia se convertirá en breve.

De esa manera tan insípida, de no ser por los preciosos culos que la cámara nos muestra, comienza una de las mejores y más grotescas producciones cinematográficas de todos los tiempos: Calígula, de Tinto Brass (1979). (más…)