Archivos de la categoría ‘Artes’

 

Encuentro absurdo enfrascarme en discusiones del lenguaje. Me resulta absurdo, vacío. Quienes interactúan en un proceso de comunicación deben de esforzarse para entender lo que su contraparte intenta expresar.

 

En el sexo es lo mismo. Quien penetra o es penetrado en el ámbito de su corporalidad erótica debe, si es que desea que el orgasmo resulte algo más explosivo que un burdo cosquilleo genital, de comprender el cuerpo del otrx mientras se interna en su propia fantasía. Es un ir y venir que va más allá del vaivén del falo, el dedo, la lengua, la vagina o el ano. Es un ir y venir entre el cuerpo real de quien se tiene enfrente y la imaginación de quienes hacen el sexo.

 

En lo personal me gusta siempre llamarle al acto erótico “hacer el amor” (con las frecuentes expresiones de incredulidad de quien no comprende el mensaje), sin detrimento de que, cuando mi fantasía lo encuentre necesario, le llame coger (curiosamente una expresión mucho más aceptada y menos vilipendiada). Sin ser un iluso, uso una expresión por romanticismo. Sin ser un simplista, uso la otra porque me gusta a veces desacralizar. Todo depende del rol que en mi mente, sin que tenga que explicarlo, esté desempeñando esa noche… o ese día.

 

Me gusta el sexo. Me gusta la erótica. Me gusta el amor. Me gusta dominar el cuadrante de los cuerpos… y a veces dejarme dominar, sólo por complacer.

 

Tiene, no obstante, si se quiere leer a manera de confesión, un tiempo inusitado que no expreso en mi mente ni en mi cuerpo la expresión: “¡Qué bueno estuvo!”. Para que el sexo sea excelso, se debe de estar en perfecta sintonía con las cadenas de la mente y del corazón. Y, bueno, como con todo humano, a veces la mente y el corazón se desfasan.

 

Vaya pues una serie de fotos complacientes para estas noches de frío…

 

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Llega un mensaje de Edson Alemán: “¿Ya hablaste con Juan Carlos?”. Como no lo he hecho aún y tengo poco tiempo en ese instante pienso en responderle más tarde. Sin embargo, a los pocos minutos me entero del por qué de su pregunta: En el Facebook hay un anuncio que informa que a las 18:00 hrs. en el Foro Insurgentes de la Ciudad de México se publicará el line-up final del festival de Heavy Metal más importante de Latinoamérica: El Hell & Heaven. Lo primero que siento es angustia. No había podido comunicarme con los organizadores de manera personal desde hace ya varias semanas en las que les había ofrecido la participación de mi banda, Dirty Woman, para construir juntos la gran fiesta a riffs, gritos y beats. La idea de tocar con Twisted Sister me generaba desde meses atrás una gran emoción. ¿Quién no vio el video de We’re not gonna take it sintiéndose completamente reflejado como niño o adolescente?

Le mando un mensaje a Juan Carlos. Recibo respuesta pronta. Me espera en el lugar y la hora señaladas junto con Edson. ¡A huevo!, es lo primero que pienso. Vivo en Querétaro, así que sin importar la distancia y el dinero invertido en gasolina y casetas, tomo mi automóvil y me dirijo de inmediato al D.F. Confirmar la presencia de Dirty Woman después de una pausa tan larga vale la pena de eso y más, mucho más.

Al llegar me encuentro con rostros conocidos. Luis Jasso el Chico Migraña, El Gizmo, baterista de Makina, Javier, vocalo de la misma clásica banda mexicana de Thrash Metal, Los compas de Intoxxxicated, El Tiburrock, Alf Zuñiga reportero de la Metal Hammer, muchos, muchos más. Edson está en una esquina al fondo del local. Sólo unos minutos de conversación y se escucha que el evento comienza. Me coloco frente al escenario y en la pantalla comienza el video de presentación que es, además, transmitido en vivo por Telehit. Surge el nombre del primer headliner:

Kiss.

Siento un golpe en el estómago y la adrenalina fluir en mi cuerpo. Imágenes de mi vida desde la infancia se me vienen a la cabeza. El primer disco que recuerdo haber tenido en mis manos fue su disco homónimo: Kiss. Me lo enseñó un primo. Me quedé minutos viendo la portada completamente impactado. “Si lo escuchas al revés se aparece el diablo”, me dijo.

Guns & Roses.

Otro golpe más. Si bien es cierto que hoy en día dista de ser este grupo lo que fue, Axl Rose era verdaderamente mi ídolo en 1989. Ese año me enteré que era metalero pues previamente a eso, a pesar de que escuchaba metal como siempre lo hice desde niño, no conocía el concepto. En Radio Capital y La Pantera tocaban Welcome to the jungle, Sweet Child of mine y Paradise City. Compré el Apetite for Destruction en cassette y pronto supe que había rolas mejores. No hubo día que no escuchara esa producción y posteriormente el Lies durante meses. Mi primer amor, otra rockerilla de la prepa que hasta la fecha es gran amiga mía, fue al ritmo de Guns & Roses.

Por si fuera poco para una sola noche, tener a dos metros de distancia a las increíblemente deliciosas Butcher Babies como espectáculo de calentamiento de motores aderezado todo con cervezas, whisky y amigos ya de décadas.

¿Quién más y para qué gustos? Aquí una lista representativa, pero no completa en ningún orden en particular:

Angra, Black Oil, Deicide, Lamb of God, Testament, P.O.D., Obituary, Suffocation, Transmetal, Butcher Babies, Misfits, Possessed, Combchrist, Floatsam and Jetsam, Destruction, Rob Zombie, Trivium, Nightbreed, Wrecker, Hocico, Carpatian Forest, Marduk, Draksen, Profecía, Cephalic Carnage… muchos más…

Buenos augurios… buenos augurios…

Único. De música, política y profecías…

¿Cómo podrían en México ser las siguientes palabras algo menos que una profecía?

“This long hand that breaks our backs
Still casting shadows on all that we see
Unjustified mercy killing is just a feeling
To keep our numbers from being free

Prison for praise is not worth thinking
Sin is still in and our ballots also shrinking
So unleash the dogs the only solution
Forgive and forget, fuck no I’m talking about a revolution!!”

Eso cantamos a coro anoche, mientras Reed Mullin, desde su batería hacía la voz líder.

22 años pasaron, pero Corrosion of Conformity, el grupo que nos recuerda lo vulgar e indigno que es el dejarse pisotear por un sistema político, volviera al país donde, precisamente, los políticos y empresarios basura (los que lo sean, no va para todos) intentan pisotearnos sin parar.

Si las cosas siguen así, tal vez haya quien lleve a la práctica, nuevas personas, inclusive aquellas que son hoy pacíficos ciudadanos, lo que hoy sólo son gritos desgarrados que suenan…

Next time we’re voting with a bullet!!!

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Y ahora, cortesía de este su blog, el link a la Corrosión de la Conformidad… Corrosion of Conformity’s VOTE WITH A BULLET!!!

I. El pasado inmediato es irrelevante, el pasado lejano readquiere sentido.

 

¿Tendría sentido hablar de la tercera parte, el tercer día del Graspop Metal Meeting tras casi un mes y medio de su suceso? Si este blog fuera exclusivamente reporteril, probablemente no, pues la información del espectáculo, al atenerse a los modos del marketeo, de lo sensacional, se entiende poco comercial cuando no se “informa” al instante.

Pero este espacio es un espacio mío y de quienes lo comparten sabiendo que en él se encuentra algo más que información y expectación. En él se encuentra el vínculo comunicativo que nos acerca, aun sin saberlo, sin conocer nuestras identidades, en un mundo habitado por extraños.

La historia se hace narrándola y su importancia trascendental se conoce sólo a través del tiempo.

Sí, hablar de lo último que viví en los bosques de Bélgica tiene relevancia porque no es hablar de un evento ocurrido, sino de un evento ocurrido en la vida de una persona que comparte de sí contigo que me lees. De tal manera, compartir lo que ha ocurrido haya pasado un día o hayan pasado siglos sigue siendo tan emocionante para quien tiene el corazón abierto a la vida del Otro. Si no, que le pregunten a Bruce Dickinson y Iron Maiden y los temas de sus canciones…

 

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II.- Gente normal frente a gente normal…

 

Si hiciéramos a un lado la actuación de Down y de la que ya hablé en su momento, este domingo fue el día del placer. Placer auditivo, placer psicológico, placer y placer.

Levantarme temprano para poder tomar una ducha tras días de baños vaqueros más parecidos a curas naturistas de frotaciones que al correr del agua sobre la piel que purifica. Levantarme temprano sólo para enterarme que hay que pagar dos euros por usar las duchas. Evoco a Dave Mustaine y Megadeth con su rola en el Soundtrack the Schocker. Go to hell! Ya me bañaré en Lovaina a mi regreso. Voy al pueblo por viandas de nueva cuenta y a preguntar donde podré imprimir mi boleto de tren de regreso. Graspop es una comunidad tan pequeña que no hay un sólo café internet. Eso no pasa en México, pienso, mientras evoco las imágenes de Huautla de Jiménez, Oaxaca, pueblo de la sierra y su café internet: El hongo. Al final, tuve, como el futuro me lo diría a cada momento en este viaje, que comprar mi boleto de vuelta ¿Cómo puede uno pagar por volver y no mejor quedarse gratis?

Regreso y entro en los terrenos del Metal Meeting. Me dirijo al escenario que será la primera parte del día el lugar que me cobije del extenuante sol que hace en Bélgica: El Metal Dome. Es el día del rock para mariguanos, del rock que sí es rock, del rock con actitud, con presencia y cuerpo, del rock que llena el espacio e inflama los pulmones y las vísceras, es el día del Rock Stoner. El único género en el que me interesa participar activamente como miembro de una banda. Evoco la que solía tener, Dirty Woman. El ego, la soberbia y la altura que se vislumbra desde una moneda de veinte centavos, cuando por fin se ha podido subir a ella, no son amigos de la música. Dirty Woman, mi amada, mi mujer, mi mujer sucia, ahora sólo vive en los recuerdos. Me imagino que hubiéramos podido estar allí algún día. Pero entonces los acordes que provienen de las guitarras de los británicos Heaven’s Basement me despiertan del ensoñamiento. no, ellos no son stoner todavía, pero si he de escoger entre Speed Metal de dragones y Black Metal diablos del bosque (Winterfylleth), prefiero lo que tiene armonías. Tras algunas rolas que no encuentro particularmente maravillosas, se me acerca con cierta desesperación un chico: “Tú tienes cámara, por favor, súbete al escenario y tómanos fotos”. Es un roadie de Heaven’s Basement, grupo que aunque de buen calibre es evidente que aún hacen sus pininos y no estaban preparados para la extraordinaria recepción de los belgas. El Metal Dome está a reventar. Unas dos mil personas abarrotan el espacio y los integrantes de la banda no lo pueden creer, pero lo quieren recordar. Me subo al escenario. Capturo algunos momentos. Me dan  su contacto para que les comparta las fotos posteriormente.

 

 

Llega Bullet. Heavy Metal clásico. Se escucha la influencia de la NWBHM. Dan ganas de mover la cabeza y cantar los coros. Los escucho y pienso: “Los belgas devuelven carteras. ¿Y si alguien se encontró mi celular y lo regresó? Decido ir al stand de objetos perdidos: Efectivamente, los belgas son el pueblo más honesto que he conocido. Mi celular fue entregado. Madreado por las patadas del Slam y sin jalar, pero lo de menos será repararlo. Aquí esta ahora a mi lado. Recojo botellas de coca-cola (no, no me paga por decir su marca), por cada 24 te dan un producto. La consciencia ecológica y las buenas costumbres nos las integran a los metaleros por medio del estímulo positivo. Un encendedor (que después regalé en Berlín) y un parche conmemorativo, son buena paga por ayudar a mantener limpio el lugar del concierto.

Basta. Es hora de ver a Red Fang. Barbas largas, cabello poco aseado, guitarras densas, bajo grave, voces roncas, camisas de cuadros, red necks. Sí, es stoner. No traen roadies. Ellos mismos hacen su sound check, como en México lo hacemos todos. Gente normal haciendo lo que aman para gente normal que ama lo que hacen. Eso es el rock. No poses. Vida intensa. Exuberancia auditiva y pectoral. El metal, más si es stoner, se escucha con el pecho, que vibra con sus tonos graves.  Sigue The Sword.

 

 

Pero antes… una breve pausa erótica. Vaqueritas que venden cáncer mueven sus caderas y esbeltos glúteos para el deleite de los sexistas metaleros. En primera fila, les tomo fotos y dejo volar mi imaginación lúbrica y nada serena.

 

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La espada es lo primero que verídicamente espero en el día. Hace años, cuando tocaron en la Ciudad de México, los encontré plenamente contundentes y convincentes. La tercera rola hace para mí su presentación: Three Witches. Tres brujas conocerás en el camino hacia tu destino, la primera te amará, la segunda te engañará y la tercera te enseñará el camino. Cuánto quisiera creer en lo profético de estas palabras de The Sword. Pero cuento mis brujas y pienso en la historia de mi vida y me doy cuenta de que la primera no me amó, de que todas me han engañado, que ya son muchas más que tres y que sigo sin encontrar el camino… Mientras escucho y coreo las canciones me abrazó con un reportero de la India que hace cobertura política, pero que como las miles de almas allí presentes y esparcidas las hectáreas del local se une a los cantos y las notas del rock para pachecos. Se las sabe todas. How heavy the Axis, Veil of Isis. ¿Que qué, que qué? Un cover de ZZ-Top: Cheap sun glasses (Fenomenal, absolutamente fenomenal), Oh, YEAH!!

¿Cómo se puede sentir euforia sin parar? Sal a la calle y sabrás.

 

 

Newsted, In flames, Epica, Karma to burn. Lo siento, me lo tengo que perder todo. Quiero mi lugar hasta adelante para ver por primera vez a Ghost y su reverendo satánico. Son un grupazo. Escenografía magnifica, luces moradas, ambiente de iglesia. Salen los monjes, sólo negrura. No se mueven, sólo tocan. Entra una calavera en escena, túnica, birrete y cetro. Son buenos, pero su concepto ceremonioso y sarcásticamente eclesiástico evitan que las personas podamos mover la cabeza, desaforarnos, empujarnos, gritar y cantar. Es, literalmente, una misa de rock que invoca al amo de las sombras: Infestissumam, Per Aspera ad inferi… Elizabeth! La reina zombie (Zombie Queen) se vuelca en un Ritual. Son buenos, pero mi imposibilidad para bailar y golpear cuerpos me deja con un sabor algo parecido al vacío.

 

 

Me tengo que salir unos momentos antes de que el fantasma termine su actuación, pues hay que conseguir lugar hasta adelante para ver a una de mis tres bandas favoritas de la historia: Iron Maiden con su enorme vocalista, Bruce Dickinson, mi modelo humano a seguir. Inútil hablar más de todas las bondades que este señor tiene en su vida. Es un genio, el Leonardo da Vinci de los tiempos modernos. Baste decir que se puede dar una clase de historia a nivel bachillerato usando sólo canciones de Iron Maiden. La dama de hierro viene con la gira del Seventh Son… ¿Se puede pedir algo más? Claro, tocan las que nos toca mirar siempre: 2 minutes to midnight, Afraid to shoot strangers, The trooper, Number of the Beast, Fear of the Dark, Iron Maiden, Aces high y Run to the Hills. ¿Pero que normalmente no incluyan en sus setlists? Bueno, ¿pues qué tal una probada de Can I play with madness, The prisoner, Wasted years, Moonchild, Phantom of the Opera, Seventh son of a seventh son, The Clarivoyant y The Evil that men do? Sencillamente maravillosos. los veo, canto con ellos, quisiera ser Bruce Dickinson, tener la posibilidad de saltar, correr por el escenario escuchando a cientos de miles de personas cantar las letras que han salido de mi cerebro y de mi cultura. Han trascendido el tiempo y el espacio. Son, lo sabemos, sencillamente, Iron Maiden.

 

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La noche ha caído ya y entonces hay que correr a la última etapa: Decidir entre Testament y King Diamond. Miento, no hay nada que decidir. King Diamond se convierte en un evento necesario. ¿Cómo perderme los falsetes de un danés-texano acompañados por las guitarras de Andy Laroque quien grabó con Chuck Schuldiner el mejor album en la historia del Death Metal: Individual thought patterns? El Marquee 1 plenamente decorado. The candle. Welcome home (adiós batería de la cámara, sólo alcancé a tomar a la abuela y ni siquiera pude dejar huella del asesinato de Missy, la Lotita del gore y del metal). Me doy cuenta de que King Diamond juega con el erotismo pedofílico, sus letras son en un 90% relativas a abusos sexuales y asesinatos de niñas. No, no lo había notado antes. ¿Me espanto? No, no lo hago. Si hay novelas de terror, también puede haber música de terror (parafraseando a Ozzy). Sleepless nights, Come to the Sabbath (Cover de Mercyful Fate), Eye of the Witch. Muchas más… su maquillaje, sus luces, su bailarina, su modelo, es ópera, Mozart se sentiría orgulloso, lo sé. Verdi no lo sé, pero Mozart, pueden apostar que le dedicaría algunas obras (manuales) a los jóvenes senos de Abigail

 

 

III. Epílogo I.

 

Todo se acaba pero se queda en mi memoria para siempre. La prueba son estas palabras escritas con tanta intensidad semanas después al término del viaje de mi vida. Si no estuviera por allí la policía de las emociones, esa que confunde la felicidad intensa y su ofrecimiento a la gente con arrogancia y presunción, con egoísmo, narraría tantas y tantas cosas más. Pero para ello tal vez hubiera que escribir una novela y adjudicarle lo vivido en la carne propia a un personaje que no sería sino yo mismo, con un nombre falso y poder decir frente a los reclamos: No fui yo, es solo mi imaginación (que recuerda lo vivido… que recuerda lo vivido…)

 

IV. Epílogo II

 

Sí, los metaleros somos gente común haciendo cosas extraordinarias para gente extraordinaria que se niega a ser común viviendo en nuestra propia comunidad. Somos metaleros, somos rockers. Sí, nos peleamos, sí hay competencia entre nosotros, sí, tenemos relaciones muy pasionales, pero al final, pase lo que pase, somos comunidad, somos identidad, juntos abrimos nuestro espacio, separados lo perdemos… somo metaleros y esto que sigue es mi homenaje a ellos…

 

In union we stand!!

 

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IV. El ser natural

 

Despierto rodeado de agua y miro el reloj. Son cerca de la nueve. Checo que la cámara no se haya mojado y descubro que el gran libro de Isaac Assimov que he estado leyendo sí lo está. Empapado. “Ni pedo, así es”, me repito nuevamente como todo mexicano acostumbrado a la adversidad. Tras la empapada de anoche no me siento terregoso, así que decido no bañarme inmediatamente. Voy mejor al pueblo a buscar víveres, pues terminar pagando 20 euros por unas 3 cervezas y una sopa de tomate no es negocio para mí. Al final, resultaría que no me bañaría más allá del estilo vaquero en todo el fin de semana. El olor que expedía al final de mis partes nobles era el de un verdadero ser natural.

 

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V. Devastación de roca y metal

 

Llego de nuevo al campo del Metal Meeting y, para mis gustos no hay mucho qué elegir a esa hora: Brainstorm y Hacktivist. Los primeros me suenan menos computacionales, menos chicos de la nueva hola así que voy al escenario principal. Nada mal. Sus rostros presentan ya arrugas y la piel de sus brazos pliegues, garantía de que van a tocar cosas de mi interés aunque no los conociera previamente, pues su primer album fue de 1997, cuando Cynic, Atheist y el metal cruzado con el Jazz predominaba en mi gusto. No defraudan. Es power metal con punch y voces gruesas. No hablan de hadas sus canciones. Mucho menos de vampiros o de caballeros. Hablan de todo y de nada en particular. Me agradan. Si lo recuerdo, bajaré canciones de ellos en The Pyratebay. Si no lo recuerdo, no me daré de topes en la pared.

El siguiente bloque de grupos parece ser peor. Veo las fotos de la guía del festival y caigo en la cuenta que tengo que elegir entre After the Burial, con las camisas de cuadritos, los tenis sin calcetines y el gel que traza la rayita en el peinado, y Amaranthe con su metal a la The Gathering para morras y chavos que no conocieron a The Gathering. Me decido por los que me quedan de paso y me llevo una grata sorpresa como muchas que me fui llevando ese fin de semana. After the burial, independientemente de que su look no lo sugiera, es una bandota pesada, rápida con riffs que le meten cuarta velocidad al chaca-chaca-chaca del thrash convenional. Bastante más técnicos que las bandas clásicas de thrash, sin que eso sea necesariamente bueno para mi gusto, saben equilibrar lo pesado con lo virtuoso. El flaquito sin calcetines, con camisa y con gel resulta no cantar con sampler sino seca y llanamente gutural. “¡Ah, cabrón, pinches chamacos!”, pienso yo y corroboro que su público pertenece a puro adolescente. Siento mucha esperanza en el futuro del metal, pues a pesar de su corta edad, los chavos no se comportan sin actitud. Slamean con todo. Se dan en la madre con todo. Cantan sin parar. De estos sí me voy a acordar en mi próxima bahía a la piratería.

 

 

Lo que sigue es una banda muy curiosa: Rockstar. ¿Qué es eso, me pregunto? La respuesta: la banda con la que Tim “Ripper” Owens, ex-vocal de Judas Priest, va a participar en la asamblea del metal. ¿El resto de la banda? Kerri Kellig, de Alice Cooper y Slash’s Snakepit, James Kotak de Scorpions, Rudy Sarzo de Quiet Riot y Zig Zag Andreadis de (lo que queda de) Guns ‘n’ Roses. ¿Qué van a tocar? Bueno, pues precisamente Covers de las bandas donde alguna vez tocaron. Le ponen la nota divertida al festival. Rolas que todos nos sabemos, Hell bent for leather, Mr. Crowley, Neon Nights, It’s so easy, Schools out, Rainbow in the dark, Heaven and Hell. La pura buena onda.

 

 

¡Ahora sí… Tankard! Los alemanes cerveceros, los de las portadas cábulas. Por fin en este segundo día una banda que me entusiasmara ver por primera vez y ¡Oh, si habrá valido la pena la espera! Exhilarantes, simpáticos, tupa-tupa y chaca-chaca sin parar. Thrash clásico, de parches y tenis converse. El público es conocedor. Personas de todas las edades se van comprimiendo unas con otras hasta dejar repleto el Marquee 1. Comienzan su acto con Zombie Attack y es inevitable sentir el ritmo invitando a levantar el polvo. Polvo que, por cierto, no había, pues todos los escenarios y sus derredores tenían tarimas sobre la tierra (un buen consejo, aunque costoso, para el Hell & Heaven Fest). El ambiente es extraordinario. La gente baila, se arremolina, cabecea, salta, grita, aplaude, se divierte sin pausa alguna. Los dos Andreas, Frank y Olaf, cheleros como buenos alemanes comienzan a prenderse cada vez más. Se ponen eufóricos. Sonríen sin parar. Se realizan. “There is just one very strict rule in Tankard: Never drink beer before or during the show!!” Nos dice Andreas “Gerre” Geremia mientras abre una chela y se la zampa completa: “This is rules for fools!!!” termina gritando y respondemos en consecuencia con un slam digno de ser filmado. Sube al escenario a una chica junto a mi que las canta todas, la abraza la carga, le da las gracias, le pasa un micrófono se echan el coro juntos. Mi corazón agradece la sencillez y simpatía de Tankard. Cuando su set llega a su fin, Andreas se pone a llorar. La emoción y felicidad que se deben sentir cuando 10 mil personas gritan el nombre de tu banda, por tantos años desaparecida, hoy de nuevo viva, lo hace romper con la imagen del metalero duro que el mundo y nosotros mismos tenemos de lo que somos. Sus lágrimas me impactan mucho.

 

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Bullet for my Valentine, Steak number 8, Kaliban, Dunderbeist… este… mejor me voy a comprar playeras y a convivir con la gente. Está bien que haya para todos. ¡Lo celebro! Pero pues esto no es para mí.

 

 

La siguiente decisión relativamente difícil viene cuando UDO y Agnostic Front tocan al unisono. Pero a los hardcoreros los he visto ya en un par de ocasiones, el viejito alemán nunca antes, así que mi dilema sólo dura unos segundos y me voy al Marquee 1. Corroboro lo que he  pensado desde que me decanté por el rock sabrocito en detrimento de la brutalidad: si una rola tiene coros cantables va a pegar. Los coros de UDO son formidables, todos nos los sabemos, cantamos sin parar. Una de cada tres canciones tiene la palabra Metal (steel) en el título y todas en alguna parte de la letra: Steel hammer, Metal Machine, Metal heart (poca maaaaadre rola de sus tiempos en Accept). Además, Balls to the Wall (Ye-fucking-eah!!), 24/7. Puro hit, pues. como debe de ser. Toquen lo que nos gusta oir y cantar. Una hora de pura felicidad, viendo a un clásico de clásicos, más viiejito y panzón que nunca, pero con su característica voz intacta. UDO es todo un personaje, un ícono del metal. Me siento afortunado de haberlo podido ver.

 

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Lock up. ¿Qué’s eso? Bueno nomás uno de los múltiples proyectos de Shane Embury. Mientras lo veo tocar y escucho su brutal death y su brutal grind, me pongo a pensar que es Shane Embury el metalero a quien más veces he visto en más lugares diferentes del mundo y con quien más he convivido, sin que, claro, él se acuerde de mí en lo más mínimo. Me lo topé en el Chopo y nos fuimos a tomar chelas junto con Ivan Nieblas -El Patas-, el Morris, el Nene, el Samuray, Juan Brujo -sí, ese Juan Brujo-. Luego me lo topé en un Ozz-fest, en un Wacken, en Berlín, en Kreffeld, en Chicago sin que necesariamente estuviera tocando Napalm Death o Brujería, sino que va a los festivales también de espectador. Su Lock up… bueno, como todo lo que hace Embury, pesadote y de excelente calidad, anti-sistémico. ¿Cómo se llamaban sus rolas? Ve tú a saber. GGGGRREHEGQBQENETION!!! FNRRUBDARRRBEUNING!! y cosas así por el estilo.

Quiero ver la hora que es sólo para darme cuenta de que mi celular, que todavía ni acabo de pagar, se me cayó en medio del toquín de UDO. Maldigo mi pinche suerte y me cae encima el sentimiento de culpa por andar en la pendeja. En realidad es el cansancio casi no he dormido (en promedio tres horas diarias) desde hace una semana exacta más el jet lag, más las caminatas, más el slam, más la lluvia, más el ruido. Pero saber eso no mina ni mi culpa ni me recupera del madrazo financiero que será pagar algo que perdí y además tener que reponerlo. Me lleva…

 

 

El momento pinacular del día. Down. Llego tempranito para estar hasta adelante y al centro. Una super morra, chaparrita, con un escotazo, bella del rostro me dice: “Dame chance de pasarme adelante de ti para ver. Son mi grupo favorito y los otros dos hombres a tu lado me mandaron al diablo.” Evidentemente le di chance. Se las supo todas, la morra. No mentía. Antes de comenzar, me dice: “Phil Anselmo es el best frontman ever“. Pienso: “Seeeee, groupie, cómo no“. Salen a escena. Pepper Keenan, Phil Anselmo, Jimmy Bower, Kirk Windset y Pratick Bruders. El local está a reventar y yo medio pacheco, bastante pacheco, gracias a la generosidad de un chico filipino. En Bélgica, el consumo, como en México, recuérdenlo todos, es legal. Anselmo dice simplemente con su voz grave: “We are down, we smoke dope, we play heavy, we don’t fool around, we don’t pretend. We’re gonna have a hell of a show. I want you to sing. I want you to mosh. I wanto you to bang your head you mother fuckers!!”. Comienzan los guitarrazos de Keenan. Anselmo se  mueve, canta, baila con toda su corporalidad. Se golpea la cabeza con el micrófono, para la trompa, nada de “Ey, ey, ey!”, el mueve las manos y el público actúa en consecuencia. Me es evidente que la chica del escote sabía de lo que hablaba. Habiendo visto a Dio, a Ozzy, a Dickinson debo reconocer con admiración, que Anselmo no necesita nada más que estar para prender. Impresionante. Estas tocaron, setlist completo, lo merecen. Fueron la mejor banda de ese fin de semana y por mucho. Down está en la cima de la montaña, los demás a medio camino, en las faldas o en el valle. Eyes of the south, Witchripper, Lifer, Lysergik Funeral Procession, Temptation’s Wings, Pillars of eternity, Losing all. “Ok, no shit who smokes grass here?” El público levanta la mano sin excepción. HAIL THE LEAF., Stone the crow, Bury me in smoke (¡la mejor, la mejor!). Se me va la hora como agua. Quedo anonadado de ver una presentación como esa. Densa. Dura. Stoner del sur en su máxima expresión. Stoner redneck, confederado, del mejor que hay. Anselmo cierra: “Yo no me ando con mamadas de shows prefabricados. Yo no digo “XXXX son el mejor público del mundo esperando no haberme equivocado de ciudad. If you suck, I say you suck. Pero Graspop, belgas, este es uno de los mejores shows que hemos vivido”. Le creo sin duda. Qué actitud de la gente y por consiguiente de las bandas.

 

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Todavía con la sensación de admiración, voy a ver a Saxon y en el camino me encuentro a Araceli, la famosa Ara Metal Girl y su marido, ambos compas del Chopo desde hace décadas. Charlamos. Ellos verán a Absu y yo a los legendarios hard rockeros. La verdad es que, con todo y todo, tras haber visto a Down, a partir de ese momento todo me iba a saber a menos.Faltaban muchas buenas bandas cuyo show disfruté, pero Down juega en otras ligas. Así que le puse poca atención a Saxon para disfrutar el regusto de los sureños.

Slipknot como teloneros. Muy buenos, muy pesados, muy espectaculares, payasitos del mal, sicóticos en su look, pero entre el frío brutal que nos apabullaba ya a media noche y el recuerdo de Down, me parecieron simples, simples…

 

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Queda un día y ya estoy exhausto. Voy a mi lugar del campamento, no llovió, así que todo seco. Me hago una torta con una rebanada de queso y nada más. Tomo jugo de uva. Es lo único que ingerí en el día (y chelas). Me duermo de un excelente humor, esperando el domingo…

 

 

 

I. Intro…

I’m really bored by the typical rock concerts reviews. I’m bored of reading the same formulas over and over. They are cold. They are the result of he who lets himself be defeated by standard styles and formats.

If the subjective experience is not to be communicated, if the life experience had as a spectator is not going to be expressed, if a concert lived is not going to be intensified, if a text, never minding what it talks about, does not transmit a part of he who writes it, it is not worth of being written, let alone be read.

The text that follows is not about that which happened in the Belgian community of Graspop, since more than 135 thousand things occurred, because more than 135 thousand persons concurred there among the bands that played, their friends and staff, just as among the people that sold food and metal merchandise. Each one of us lived her/his own Graspop. The text that follows is what I lived, saw and listened and I’m writing it for you. If what you want is to be objectively and briefly informed about the bands and the songs they played, randomly criticizing one or two things while rooting for some others; if what you want is a cold summary of rock events, don’t read this post… Because it is written with love, not with a pragmatic interest.

 

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II. Day one: Something huge out of something small.

Graspop is a very small town in Belgium surrounded by three or four other which are even smaller. In the midst of them there is a European coniferous forest, dense and dark. After a journey of a couple of hours by train, included in the price of the ticket for the Metal Meeting, I arrive by bus –also free- to the place of the event. As soon as you are in Belgian territory coming from abroad roundtrip transportation is for free as long as you have your ticket to the show. It is a gray day. I think about how stupid I was while forgetting that summer in Europe means not summer in Mexico. I have nothing really warm to wear but a flimsy camping tent made in China that would soon be defeated by the rain that filtered itself into its inner space later that night while Twisted Sister was playing.

 

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I lead my steps to the camping place. Due to my arrival the very same day in which the festival would begin, at close to 4 pm, I find out that the place is simply full. I look for a chink where that which will give me shelter –I thought so, at least at that moment- the next three nights. I build it the way I can, because I am too excited to get to which ever stage out of the four to choose. I don’t want to miss another minute. I already had lost Grim Reaper and Helloween due to my delay. I have to see Coal Chamber. I think to myself: “No problem, worse things have happened”. I am not a fan. Yet, I am very surprised by their level of execution, the excitement felt by the band’s members and the absolute beauty of their female bassist. The most attractive metal-head woman I have seen over a stage.

 

 

Entombed on the smaller stage of the festival, on the Metal Dome. For whatever reason, since 1998 when they gave an extraordinary show at the Ozz-fest, the occasions in which I have seen Entombed live, even if they are one of my favorite bands in studio and for me one of the most rocking ones, their live gigs always leave  me with a taste of “they missed something…”. The songs never sound like in their albums, they played them at least one tone lower, probably two, and thay don’t impact me like they do when their music comes out of my earphones.

 

 

Papa Roach? I pass, thanks. Korpiklaani (?????), Asking Alexandria, All that remains? I pass again, thanks. However, I will never, never, pass on Prong!! I’m sorry I’m an old schooler. New, Black and that kind of Thrash that doesn’t sound like Toopa-toopa-toopa don’t move my inner feelings. Prong put 7 thousand souls to dance at what they called Marquee 2. Absolutely groovy, rhythmical,  juicy. People mosh and slam while others dance at the beat of the disco-thrash. Prong was so advanced for their times 25 years ago, but now they are a classic group that knew how to see beyond its times. Snao your fingers, snap your neck! Poser of the damager, Revenge, best served cold. Songs that I thought I would never listen live. Prong had been vanished for a long while. Not even in dreams had they played in Mexico in my teenage years. Maybe now that they are back. What about Prong at the Hell & Heaven Fest in Guadalajara?!

 

 

I don’t like Korn, yet I feel compelled to see them play. Come what may, I’m already there. The vocalist does not use eye make-up anymore. Another good surprise at Graspop. Soulfly or Kreator? The answer comes in less than a second_ Let’s go see the Germans. I grew up listening to them. After Rigor Mortis and Testament, Kreator was the third group of Thrash Metal I knew. From then to now, many raindrops have fallen to the ground. Their set-list includes too many new songs and not too all the classics. Not a single song from the Extreme Agression or the Renewal albums. Yet, they play Flag of hate, Endless pain, Pleasure to kill, Tormentor. 15 thousand bodies sing and beat each other. The wall of death (activity officially forbidden by the Festival organizers to meet the security rules of the county, yet fomented by the bands and de facto by the organizers –they showed the videos of the endless mosh, crowd surfing and different walls of death on the gigantic screens next to the main stage-) was brutal. If I it wasn’t due to the fact that I know that we metal-heads are a community, an identity, and everything is just friendly violent fun, if I was a member of a parental watch society, of a right winged conservative party and I saw what happened with Kreator, I would be terrified. The violence with which half of the people crashed against the other half of the public, totally out of their minds, in ecstasy as Civilization Collapse came out of the PA, reminded me more of the battles of the European Barbarians in pre-Christian times than of a rock concert. The image I’m describing is actually indescribable. It was plain brutality at the rhythm of thrash metal.

 

 

Twisted Sister. It rains. They play hard. The cold stings. Dee Snider swears against Mother Nature: You cunting whore!!! We’re not gonna take it. The kids are back. The members of the band are really human. They talk to the audience really pissed because nobody can have as much fun under the rain as if the weather were more amicable. A short-haired no-make-up and 45 pound (20 kilos) heavier Jay Jay French confesses that he answers the mails he gets and that he made a friend in Belgium. Jay Jay invites the dude and his girlfriend to the stage. The dude asks the girl to marry him in front of over a hundred thousand metal-heads who, since they  also have a heart, cheer and whistle totally moved. The girl starts to cry and accepts. I hope they never divorce and that they love each other as much as they did that night. We all wanna rock…

 

I. Intro…

Me dan hueva las reseñas típicas de conciertos de rock. Me da hueva leer siempre las mismas fórmulas. Son frías. Son el resultado de quien se deja vencer por los formatos y estilos.

Si no se va a hablar de la experiencia subjetiva, de la vivencia que se tuvo como espectador, si no se intensifica, buscando transmitirle al lector la emoción sentida, si un texto, hable de lo que hable, no transmite con él una parte de quien lo escribe, no merece ser escrito, mucho menos leído.

Lo que sigue no es lo que ocurrió en la comunidad belga de Graspop, pues ocurrieron más de 135 mil cosas en tanto que concurrimos 135 mil personas más los miembros de los grupos y sus asistentes y quienes vendían en los puestos de comida y artículos metaleros. Cada quién vivió un Graspop suyo. Lo que sigue es lo que vivió este quien escribe, lo que sintió, lo que vio y escuchó, y lo escribe para ti. Si lo que quieres es que en 30 líneas te informe objetiva y escuetamente el nombre de las bandas y las rolas que tocaron, quejándome de una u otra cosa y alabando algunas otras; si lo que quieres es un resumen frío de rock, no leas esta entrada… Pues está escrita con amor, no con interés pragmático.

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II. Día uno: De lo pequeño, algo enorme.

Graspop es un pueblo en Bélgica pequeñito, rodeado por tres o cuatro aún más pequeños. En el centro de todos ellos un bosque europeo de coníferas cerrado y obscuro. Tras un trayecto de un par de horas en tren, incluido en el costo del boleto del Metal Meeting, llego en un autobús también gratuito al centro del evento. Tocando la frontera de Bélgica con cualquier país, para los portadores de un boleto del Festival de Graspop, el transporte es gratuito de ida y regreso al lugar de origen. Es un día gris. Pienso en lo imbécil que fui al olvidar que el verano en Europa no significa lo mismo que en México. No llevo nada que me tape en realidad salvo una endeble casa de campaña hecha en china que sería vencida por las filtraciones de la lluvia que caería en la noche mientras tocaba Twisted Sister.

Me dirijo hasta el lugar de campamento. Al haber llegado el día del inicio del festival, cerca de las 4 de la tarde me encuentro con que está repleto y busco un resquicio donde quepa lo que me dará cobijo -eso creo en ese momento- las siguientes 3 noches. La malpongo por la excitación que siento por llegar frente a cualquiera de los cuatro escenarios. No quiero perderme un minuto más. Ya había perdido lo suficiente al no ver a Grim Reaper ni Helloween. Me toca ver a Coal Chamber. Me digo: “Ni pedo, ya qué”. No soy fan. Pero me sorprende su ejecución, la prendidez de sus miembros y la absoluta belleza de su bajista femenina. La mujer metalera más atractiva que he visto en escena.

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Entombed en el escenario más pequeño, el llamado Metal Dome. Por algún motivo, desde 1998 cuando tuvieron una presentación extraordinaria en el Ozz-fest, las veces que he visto a Entombed en vivo, a pesar de ser una de las mejores bandas, de las más rockers, en estudio, siempre han dejado algo qué desear. Las rolas nunca se parecen a las de los discos, las tocan al menos un tono más abajo, probablemente dos y terminan no impactándome como cuando su música sale de mis audífonos.

Paso de Papa Roach, de Korpiklaani (¿¿¿???), de Asking Alexandria, de All that remains, pero nunca, nunca de Prong. Lo siento, soy rucker ya. El new, el black y el thrash que no suena a tupa-tupa no mueve mis fibras. Prong pone a bailar unas 7 mil almas en el llamado Marquee 2. Absolutamente movido, rítmico, sabrocito. La gente hace mosh y slam, al tiempo que muchos otros bailan al son de los disco-beats tan adelantados para su tiempo hace unos 25 años de ese clásico grupo de vanguardia. Snap your fingers, snap your neck! Power of the damagerRevenge, best served cold. Canciones que pensé que nunca escucharía. Prong había estado desaparecido diez años. Ni soñar que algún día fueran a México. Tal vez ahora que han vuelto. ¡¿Qué tal Prong en el Hell and Heaven?!

 

 

Korn… no me gusta, pero me siento compelido a verlos. Total, ya estoy allí. El vocalista ya no usa rimmel, otra grata sorpresa del Graspop. ¿Soulfly o Kreator? La respuesta llega en menos de un segundo: Vámonos mejor a ver a los alemanes. Crecí con ellos. Tras Rigor Mortis y Testament, fueron el tercer grupo de thrash que escuché en mi vida. De allí pa’l real. Su set incluye muchas rolas nuevas y pocas clasicas. Del Extreme agression y el Renewal, ni una. Pero a cambio Flag of hate, Endless pain, Pleasure to kill, Tormentor. 15 mil almas cantan y madrean sus cuerpos. El wall of death (prohibido por el festival para cumplir con las disposiciones de seguridad del municipio, pero fomentado por las bandas y de facto por los organizadores -quienes al otro día mostraban las escenas de absolutamente interminable mosh, crowd surfing y walls of death en las pantallas gigantes-) fue brutal. Si no fuera porque sé que los metaleros somos una identidad y que todo es friendly violent fun, si fuera un miembro de sociedad de padre de familia, un panista conservador y viera eso, sentiría pavor. La violencia con la que chocó la mitad del público plenamente fuera de sí con la otra mitad también en éxtasis con Civilization collapse, recordaba más las batallas de los bárbaros pre-cristianismo en Europa que un concierto de rock. La imagen que describo en realidad es inenarrable. Fue una brutalidad al ritmo del metal del azote.

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Twisted Sister. Llueve. Se esfuerzan mucho. El frío cala. Dee Snider le mienta la madre a la madre naturaleza porque llueve sin parar. We’re not gonna take it. The kids are back. Los weyes son verdaderamente humanos. Charlan con el público enojados por no poder divertirse tanto como si el clima fuera más amigable. Confiesa un Jay Jay French de pelo corto, sin maquillaje y unos 20 kilos más, que responde los mails de los fans y que hizo un amigo en  Bélgica a quien lo invita al escenario. Llaman a su novia y el chico le pide matrimonio a su novia frente a más de cien mil metaleros que, como también tienen corazoncito, aplauden, chiflan y gritan emocionados. La chica rompe en llanto. Ojalá que nunca se divorcien y así como se amaron esa noche, se amen siempre. We all want to rock…

 

 

III. Epílogo.

La lluvia no paró. Llego a mi casa de campaña toda mal hecha. Me la cambiaron de lugar para poder poner otras, pero tuvieron la amabilidad de no romperla ni robarme nada. Por supuesto que no le pusieron el techito repelente al agua. Así que al llegar, la china casa es un charco. Duermo en medio del agua, exhausto, escuchando los cantos de los vikingos, ahogados de alcohol, por todas las esquinas y deseo que llegue el día de mañana lo más pronto posible…