El párrafo 5° del artículo Primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece contundentemente que:

Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas”.

Las antiguamente llamadas garantías individuales, concepto ampliamente rebasado, hoy reconocidos como Derechos Humanos (la diferencia es que la fuente de la obligación el Estado a respetar las libertades políticas, derechos económicos y sociales no es el individuo, sino  la identidad con un colectivo universal), están plasmadas en los primeros 29 artículos (cada vez más manoseados y menoscabados) de la base de todo otro ordenamiento jurídico en este país. Estos artículos establecen los derechos fundamentales, los mínimos, que tenemos todos los sujetos en este país, obligando al Estado a no rebasar con sus actuaciones los límites de la vida privada subjetiva.

Así, cuando la Alcalde de Monterrey, Margarita Arellanes, le entrega la llave de la ciudad a “Nuestro Señor Jesucristo” no sólo demuestra su enorme capacidad de imaginación infantil, absolutamente ridícula, si no que es una ignorante de la ley, su incapacidad para interpretarla conforme a su espíritu o su decisión de no respetarla. Lo más probable, diría el logista William of Ockham, es que sea un poco de las tres.

Es ridículo, pues es tanto como entregarle las llaves de la Ciudad a Santa Claus.

Es abusivo, pues, a partir de sus creencias subjetivas, violentando los límites de su representatividad ciudadana, honra a una divinidad en la que no es ni necesario ni obligatorio ni objetivo creer.

Es como si yo, siendo alcalde del D.F., le entregara sus llaves al Cerdo Salvaje de Motorhead.

Es un acto discriminatorio, pues deja de lado las creencias del cada vez mayor número de personas no cristianas en México, Monterrey incluido.

A su vez, el artículo 1° de la LEY DE ASOCIACIONES RELIGIOSAS Y CULTO PUBLICO dice a la letra:

Artículo 1.- La presente Ley, fundada en el principio histórico de la separación del Estado y las iglesias, así como en la Libertad de creencias religiosas, es reglamentaria de las disposiciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de asociaciones, agrupaciones religiosas, iglesias y culto público. (…)

Las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país. Nadie podrá alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes.”

Relacionadamente, el artículo 3° dice:

Artículo 3o. El Estado mexicano es laico. El mismo ejercerá su autoridad sobre toda manifestación religiosa, individual o colectiva, sólo en lo relativo a la observancia de la Constitución, Tratados Internacionales ratificados por México y demás legislación aplicable y la tutela de derechos de terceros.

El Estado no podrá establecer ningún tipo de preferencia o privilegio en favor de religión alguna. Tampoco a favor o en contra de ninguna iglesia ni agrupación religiosa.

Por ello mismo, es obligación de Margarita Arellanes, en respeto a la Constitución y a la Ley mencionada, entregarle ahora las llaves de la ciudad a Krshna, a Chronos, a Zeus/Júpiter, a Odín, a Moisés, a Allah y Mahoma como su interpósita persona,  a Huichilopoxtli, a Quetzalcoatl, a Kukulkan, a la naturaleza, a las leyes de Newton, al Big Bang, a la nada, a Eddie Maiden y a Maradona.

De otra manera y en cumplimiento al artículo 5° de la misma Ley que textualmente dice:

Artículo 5.- Los actos jurídicos que contravengan las disposiciones de esta ley serán nulos de pleno derecho.”,

le exijo a Jesucristo, señor de Margarita Arellanes y definitivamente no mío ni de un gran porcentaje de los ciudadanos mexicanos, que devuelva la llave de la Ciudad de Monterrey. Y ya que eso es imposible pues no se le ha vuelto a ver vivo desde hace 1980 años, lo haga por interpósita persona.

Finalmente y por la prohibición que el artículo 25 de la Ley multimencionada establece:

Artículo 25.- (…)

Las autoridades federales, estatales y municipales no intervendrán en los asuntos internos de las asociaciones religiosas.

Las autoridades antes mencionadas no podrán asistir con carácter oficial a ningún acto religioso de culto público, ni a actividad que tenga motivos o propósitos similares.”

¡¡Le exijo a la alcalde de Monterrey, Margarita Arellanes, su inmediata renuncia y una disculpa pública a todas las personas y comunidades que NO CREEMOS EN que Jeshua ben Joseph, nombre histórico del allí llamado “Jesucristo”, sea Dios encarnado, hijo de Dios o salvador de la humanidad alguno!!

¡Viva Eddie Maiden  y su profeta Adrian Harris!

¡Viva Lucifuego y Juan Brujo!

¡Viva la nada y Jean Paul Sartre!

¡Viva Maradona y el balón que su mano tocó!

(Afirmaciones con la misma validez objetiva, científica y religiosa que las de Margarita Arellanes)

Atestigüe a una Ridícula persona al mando de una ciudad:

 

Al menos los profetas de este señor SÍ EXISTEN

 

Y el de estos, también.

 

comentarios
  1. Mauro dice:

    ¡Excelente!

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