¿Qué es una República Amorosa? (Declaración)

Publicado: 21 de marzo de 2012 en Ética, Lato y Stricto
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Ya que se ha puesto en la mesa política nacional, en este año de elecciones, el tema del amor y la política, aprovecho para decirles en qué consiste exactamente una “República Amorosa”. El texto que verán y leerán a continuación quienes estén interesados es el resultado de las conversaciones, presentaciones y discusiones llevadas a cabo el fin de semana pasado en la Facultad de Economía de la UNAM dentro del marco del Congreso sobre la República Amorosa que tuvieron a bien organizar un grupo de profesores e intelectuales mexicanos. Tuve el honor de haber podido participar en un evento que encuentro relevante y punico en su estilo. Más de 100 ponentes, con miles de asistentes.

 

¿Qué es una República Amorosa? 

 

“1. Una república amorosa es una república incluyente y solidaria que busca que la honestidad y la justicia se conviertan en el fundamento y se establezcan en todos los niveles de vida en México, a partir de una concepción laica del Estado.

Una república amorosa aspira al bienestar, a la igualdad de oportunidades y a la dignificación de la vida de todos sus habitantes.

Para la república amorosa la educación humanística y científica es un valor supremo y promueve la necesidad de una democracia auténtica, un desarrollo pleno del individuo y de la colectividad.

Una republica amorosa enarbola una cultura de paz en la que el respeto a los derechos humanos constituyan la columna vertebral de la regeneración nacional.

 

2. La sociedad mexicana ha venido arrastrando un pasado racista, una mentalidad de tipo colonial, prepotencia de clase, corrupción e impunidad. Los pueblos indígenas son quienes más han padecido estas lacras. Mediante la transformación ética, de carácter social e institucional, debemos erradicar por completo estos males ancestrales que se han profundizado en los últimos años por el modelo neoliberal.

 

3. La implantación del neoliberalismo durante los últimos 30 años ha tenido como resultado la profundización de la desigualdad, la concentración del ingreso y el incremento de la pobreza.

Se requiere una estrategia que busque un equilibrio en la justa distribución de la riqueza.

 

4. La educación integral debe ser un derecho para todos los mexicanos y el motor de la transformación social y ética.

En la actualidad se ha puesto en marcha un modelo tecnocrático y productivista que promueve el individualismo competitivo y de mercado. Frente a ello debe oponerse un modelo humanista, inclusivo y que promueva en las personas una conciencia crítica y responsable del mundo, del entorno social y natural, en el presente y en el futuro próximo y mediato.

 

5. La vida democrática debe tener como uno de sus pilares el laicismo, orientación indispensable, sobre todo en un país culturalmente diverso como México. El laicismo debe proteger la libertad de creencia y de ejercicio confesional por igual, impidiendo el predominio de una confesión particular sobre el resto de la población. La ética republicana laica debe tener su origen en la diversidad social.

 

6. El modelo dominante está sustentado sobre una violencia estructural, que tiene múltiples expresiones: familiar, de género, laboral, ambiental, en la relación con los otros, en la economía, en la descomposición social y el crimen organizado, lo que genera un clima de odio y miedo que destruye el tejido de la sociedad y atenta contra la seguridad y la libertad de los mexicanos. Es violencia cuando millones padecen hambre; es violencia la insultante desigualdad social; es violencia cuando la corrupción es la forma de gobierno; es violencia cuando no se respeta el estado derecho y los jueces legalizan los abusos de los poderosos. Se requiere, entonces, desactivar las causas de esta violencia.

 

7. En nuestro país existe una profunda ruptura entre ética y política, que se manifiesta en diversos aspectos: en la ­corrupción gubernamental; en el divorcio de los partidos y agrupaciones políticas con los ciudadanos; en la subordinación de los políticos a los intereses del mercado y en la sustitución del mensaje político por los recursos de la mercadotecnia; en el alejamiento entre los gobernantes y gobernados; en el predominio del clientelismo y la compra de conciencias. Se debe fortalecer y articular todo un movimiento social para impedir la corrupción y exigir honestidad y rendición de cuentas en el ejercicio de los cargos públicos y en la vida política en general. La política debe recuperar su sentido ético de servicio a la comunidad y a favor del bien común. La democracia debe reconquistar su verdadera esencia: la participación directa y activa de los ciudadanos en las decisiones públicas.

 

8. Lo que se requiere es un cambio civilizatorio, una transformación ética de la vida cotidiana, de la economía, de la política, de las instituciones, de la sociedad, mediante la participación democrática y solidaria de los ciudadanos para lograr la regeneración de la vida nacional.

 

9. En medio de la crisis de inseguridad que padece nuestro país, apelar a la república amorosa es construir una vía hacia la paz. La violencia no se acaba con las armas sino con proyectos incluyentes y de justicia para todos. Una política del amor y la solidaridad es la mejor forma de acabar con el rencor y el resentimiento que produce la exclusión social y política de la mayoría de la población.

Hay que promover una educación y una cultura para la paz. Esto implica una revolución moral, el respeto a la vida, la práctica de la no violencia, una cultura democrática y del diálogo para arribar a consensos y dirimir las diferencias.

 

10. La república amorosa representa un llamado a salvar a México de los desastres y la destrucción que lo amenazan. Para ello hay que resignificar el sentido de la vida y de la ciudadanía, promoviendo el “buen vivir”, que implica la satisfacción plena de las necesidades materiales, sociales y culturales de las personas y de los pueblos; pero también una relación de respeto y cuidado de la sociedad con la naturaleza.

La propuesta de una republica amorosa no son sólo buenos deseos. Se trata de una revolución pacífica y ciudadana, de un proyecto social que responde a la necesidad de construir, democráticamente, un futuro posible.

 

Hagamos juntos esa república amorosa, justa, democrática, incluyente y solidaria”.

 

Eso, eso es una República Amrosa.

 

Un abrazo,

Lutz.

comentarios
  1. Gerardo Allende dice:

    Con respecto al actuar conforme a principios, no se podrá saber hasta que los actos sean una realidad.
    Les doy el beneficio de la duda, aunque sigo pensando que el Estado, la democracia y las leyes, no son el lugar propicio para el amor.

  2. Gerardo Allende dice:

    La idea de una república amorosa la había esbozado ya, entro otros, Kant bajo la idea de paz perpetua. Pero el mismo Kant era consciente del carácter meramente ideal de ésta.
    Ojalá los que defienden la idea república amorosa tengan la humildad que tuvo el filósofo de Köninsberg y acepten que, por el momento, se trata tan sólo de una buena idea llena de intenciones nobles, pero rebasadas completamente por una sofocante realidad que exige más que un voto, más que participación pacifíca, más que meros reformismos.

  3. Gerardo Allende dice:

    Bueno, el qué sea una república amorosa queda parcialmente claro con la presente declaración; más allá de que su contenido parezca simplemente una variación sobre el mismo tema del liberalismo clásico y que este pleno de lugares comunes de la retórica política, lo que muchos quisieramos escuchar no es el qué es sino el cómo se realizará.
    En lo personal, si la república amorosa se expresa totalmente en esta declaración, me sigue dejando con la duda de si es realizable bajo la forma del Estado Nación; la duda de si una de las acciones en nombre del amor sería la abolición del ejercito; la policía o cualquier cuerpo armado con la facultad legítima de ejercer la violencia; la duda de qué se hará con los tratados económicos previamente contraídos (TLCAN, por ejemplo) qque impiden redefinir de manera amplia y amorosa el carácter del capitalismo.
    Perdón, pero hasta que el “cómo” no sólo sea planteado sino realizado, para mí la declaración anterior es retórica, es discurso, es propaganda.

    • ¿Quieres saber los cómos? Te recomiendo los siguientes textos:

      1) Un nuevo proyecto de nación.

      2) Cada una de las declaratorias (algunas bastante puntuales) que ha publicado morena. Por ejemplo, los 9 puntos urgentes en relación a la cultura. Allí dice claramente los comos, con acciones concretas. ¿Se puede, por otra parte, afirmar que de una situación de hecho puede reflejar de manera necesaria y universal un principio? Tú sabes que no, pues llevaste lógica. Pero por ello mismo, no es legítimo exigir identidades materiales-ideales.

      La diferencia estriba en actuar conforme a principios. Y los que te acabo de compartir son esos principios. GRAN diferencia.

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